Parece que los esfuerzos del Ministerio de Ciencia y Tecnología se encaminan a un modelo más abierto y liberalizado de la TV, pública y privada, en el que se facilitaría la privatización de la gestión de los canales autonómicos y aspectos como la producción de programas o los servicios informativos. De inmediato han salido PSOE e IU, oponiéndose a los planes y tachándolos de ilegales. Varios errores de fondo subyacen en el modelo intervencionista de televisión.
Se aduce el servicio público; pero la información toda es un servicio público: desde la bolsa, hasta la compra en el supermercado o una consumición en el bar. Nadie estima por ello que deberían nacionalizarse o ponerse en manos del Estado la prensa o la distribución de cañas. Y es obvio que todos ellos proporcionan servicios públicos, igual que el trabajador, aunque por ello perciba un salario e internalice privadamente los frutos de su trabajo.
En cualquier caso, los políticos podrían ponerse de acuerdo sobre un modelo de TV pública y ofrecer determinados programas que, consideren, generan externalidades positivas al público. Pero la realidad es que la TV pública, estatal o autonómica, se suele utilizar para propaganda y mayor gloria del político, en el poder o en la oposición, a través de los quintacolumnistas de turno. Y ello con los dineros del ciudadano. Para que luego digan que la TV pública no es de pago y, por cierto, onerosa e ineficaz. Este expolio del fruto de nuestro esfuerzo para beneficio de los políticos sí debería ser ilegal.
En todo caso, para ese tipo de oferta no se precisan una docena o más de canales públicos. Bastaría con uno de carácter nacional, de tamaño adecuado a sus fines, lo que aliviaría el bolsillo de los contribuyentes. La ley de Say, según la cual la oferta crea su propia demanda, y no al revés, también se cumple en este ámbito. Los programas denominados «basura» generan sus índices de audiencia. Si disfrutásemos de muchos más canales para elegir se diversificaría la demanda. Por ello es clave acabar con las barreras económicas y tecnológicas en este campo.
