Los trabajadores de la nueva ONO, incluidos los procedentes de la antigua Auna, están abocados a enfrentarse, a partir del próximo enero, con un expediente de regulación de empleo (ERE) cuya cifra de afectados puede rondar los 1.100 trabajadores, el 25% de una plantilla de 4.300 empleados
Según explican fuentes cercanas a la empresa, la cableoperadora pretende reducir gastos fijos con la mayor celeridad posible. La nueva ONO también tiene prisa por alcanzar su velocidad de crucero operativa tras reorganizar su actual estructura, dimensionada extraordinariamente desde el pasado verano tras la integración de ONO y Auna.
Según las mismas fuentes, la presentación del ERE se hará público oficialmente en enero, ya que la empresa prevé ajustar sus gastos y personal a las nuevas exigencias del negocio. No obstante, la operadora planea recuperar, en los próximos años, todo el empleo que se pueda destruir y así estudia transmitirlo a los trabajadores. De hecho, la dirección de Ono ha reconocido en varias ocasiones que su compañía será un generador neto de empleo.
No obstante, los portavoces oficiales de ONO declinaron ayer realizar cualquier comentario a las consultas realizadas por LA GACETA.
El mayor impacto de los despidos lo sufrirían los trabajadores de Madrid, Barcelona y Valencia, donde baraja la supresión de cientos de empleos en las áreas de recursos generales, como compras, administración, finanzas o recursos humanos.
Las fuentes consultadas aseguran que el plan de despidos incidirá en todas las áreas de la corporación, si bien el efecto será más importante en las actividades comerciales y operativas de las antiguas ONO y Auna que pueden estar solapadas.
El principal recorte golpearía en el servicio de atención al cliente de ONO, situado en la comunidad valenciana, integrada por 450 empleados de la operadora de cable. Al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los grandes call center, el personal de estos servicios no está subcontratado con empresas ajenas al grupo.
Estos empleados de call center ofrecen actualmente sus servicios de atención al cliente tanto para los negocios de empresas como residencial, y desempeñan una actividad relevante en la satisfacción de las consultas de los abonados.
Los planes que en las próximas semanas podría comunicar la dirección de la empresa a los trabajadores consiste en equiparar en número las cifras de los empleados de las antiguas ONO (con 1.900 trabajadores) y Auna (2.400). De esta forma, la plantilla resultante se cifrará en 3.200 trabajadores, a partes iguales entre los dos antiguos operadores.
Según ha podido saber LA GACETA, la estrategia de acordeón que llevará a cabo ONO no es nueva en la compañía y ésta consiste en disminuir el volumen laboral de la empresa para ampliarlo en cuanto sea posible. La operadora ya despidió entre 2002 y 2003 a 450 trabajadores para luego recontratar a la mitad de los regulados y, poco después, incrementar la plantilla en un número superior al que existía antes de la regulación.