¿Libertad total o regulación? ¿Servicio público o interés general? En su último foro de debate, los expertos del Observatorio de las Telecomunicaciones trataron de responder a éstas y otras preguntas en torno a los contenidos y otros aspectos de los futuros servicios de televisión.
Los expertos del sector de tecnología reclaman una urgente modificación de la legislación de TV. Mónica Ridruejo, europarlamentaria, considera que debería haber una separación entre regulación pública (servicio público) y privada (interés general). En España, según ella, el principal problema de la televisión no es el hardware (equipos), sino el acceso a los contenidos y el precio. José Pérez Santos, del bufete Uría & Menéndez, considera que a los contenidos hay que dejarlos fluir libremente, y que sea la ley de la oferta y la demanda la que dirija el mercado. Según Pérez Santos, «cuanto menos regulado esté».
Pedro de Torres, ex presidente de Retevisión, también define los contenidos como la parte esencial del mercado. «Al consumidor le da lo mismo la tecnología de acceso. Lo que quiere es disponer de contenidos».
Joaquim Triadú, del bufete Garrigues, comentó que en los últimos años se ha puesto más énfasis en la tecnología que en los contenidos. Ahora, éstos son un aspecto muy sensible del negocio. Triadú considera que el mercado puede marcarlos, pero hay que reforzar ciertos límites y protección para ciertos sectores como la infancia. En cualquier caso, el punto más importante, «es la elección por parte del usuario de contenidos, independientemente de quien los emita, es decir, la posibilidad de elegir programas de diferentes plataformas y pagar por los contenidos seleccionados».
José Luis Cayuela, consejero delegado de Telecom Media Networks, la división de tecnología de Cap Gemini Ernst & Young, explicó que es importante regular la piratería y los contenidos, a pesar de que la tendencia sea la de ir hacia un modelo muy flexible.
Javier Cremades, del bufete Cremades & Calvo Sotelo, considera que la forma de abordar la piratería tiene que partir de sensibilizar previamente a la opinión pública. Al margen de los problemas de contenidos y piratería, el Observatorio de Telecomunicaciones analizó en profundidad otros aspectos del mercado, como el puramente tecnológico.
Jesús Banegas, presidente de Aniel, la patronal del sector tecnológico, considera que España es un país pionero. «Estamos bien posicionados y sufriendo las consecuencias de ser pioneros». Esta posición de vanguardia, que ha hecho que se lancen proyectos como Quiero TV, es en parte responsable de que se sufran las consecuencias. El modelo de negocio de Quiero TV ha fracasado y está en revisión, aunque no por ello hay que despreciar la televisión digital, explica Banegas.
Antonio Creus, del bufete Cuatrecasas, en cambio, considera que no se debe forzar la tecnología sino dejar al mercado que actúe.
Para Creus, es vital para el desarrollo televisivo que los usuarios cuenten con un único set-top box (descodificador) desde el que puedan acceder a cualquier prestador de servicios audiovisuales (terrenales, de satélite o de cable). Entiende que todos los que tienen interés en la televisión digital deben contribuir a su desarrollo. Gaspar Ariño reflexionó sobre la aberración que supondría si a las cadenas de televisión digital, ya sean de cable o digitales, se les impusieran precios regulados. Según él, si los distintos canales tienen la obligación de emitir a precios regulados, sería «un atentado al sistema».
Luis Abad, vicepresidente de Telecom Media Networks, recuerda el papel que debería desempeñar la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones en todos los aspectos audiovisuales, en los que hasta ahora se ha mantenido al margen. La CMT debería tener un papel más activo, según él.