Los operadores de cable han decidido «ir a por todas» con el fin de evitar la consolidación de un monopolio en el mercado de la TV de pago. Para el conjunto de estas compañías, que han invertido cerca de 7.000 millones de euros en el desarrollo de sus redes durante los últimos años, las condiciones establecidas por el Tribunal de Defensa de la Competencia no pasan de ser «un mero brindis al sol» para que el Gobierno bendiga en las próximas semanas la integración de Sogecable y Vía Digital.
El recurso se ampara en el procedimiento que ha seguido el expediente de fusión y, en concreto, en el hecho de que Bruselas trasladase a España la resolución del acuerdo de fusión. Los operadores de cable entienden que la operación de fusión de Vía Digital y Canal Satélite tiene dimensión comunitaria principalmente por la participación en el proyecto del Grupo Vivendi, con intereses multinacionales en Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, la razón de fondo del recurso estriba en el análisis detallado de las condiciones que ha fijado el TDC en el polémico informe remitido la pasada semana al Ministerio de Economía. Los operadores de cable han intentado evitar el recurso hasta el último instante, pero cuando han conocido el planteamiento del Tribunal de Competencia han acordado que la única solución para evitar lo que entienden como monopolio de los contenidos pasa por un pleito ante los jueces comunitarios.
Canales de terceros
En el planteamiento jurídico que manejan los cableoperadores se desmontan una por una las condiciones del TDC. La primera de estas cláusulas, relativa a la reserva de un porcentaje de canales de la nueva plataforma en manos de terceros es desestimada de plano desde el momento en que de los 60 canales que comercializa Sogecable, 45 son de producción ajena. En definitiva, tres cuartas partes de la oferta de la futura plataforma conjunta ya se efectúa con canales ajenos, por lo que cualquier intento por convertir a la nueva Sogecable en un mero «carrier» tropieza con la más tozuda realidad.
Los operadores de cable entienden que Sogecable ya actúa como autopista de otros canales, pero eso no evita que la fusión digital consolide un monopolio de contenidos en el mercado audiovisual.
Respecto al fútbol de pago, los operadores de cable mantienen que los derechos de los dos principales clubes, Real Madrid y Barcelona, están ya controlados hasta 2008 por la nueva plataforma, por lo que de nada sirve que se exija la renuncia a los derechos de tanteo, retracto y demás opciones de compra.
Exclusivas con las «majors»
En cuanto al cine de pago, los operadores entienden que no se suprime la exclusiva en la distribución de las producciones de las «majors», ni se limita la duración de los contratos ni tan siquiera la compra de estos derechos para soportes tecnológicos distintos del satélite. Según las cableras, tampoco se restringe la contratación con los principales estudios de Hollywood. La restricción que impone el TDC cuando limita a un año la explotación de los derechos para la emisión de primera y segunda ventana de pago no es más que consolidar la práctica ya habitual, pues una vez transcurrido ese año, los derechos de las películas se explotan por TV en abierto y los canales temáticos.
El hecho de que Sogecable deba reconocer un derecho de rescisión unilateral a favor de Metro Goldwyn Mayer (MGM), tal y como figura entre las condiciones del TDC, resulta sorprendente para los promotores del recurso. No en vano, MGM es la única productora que tiene sus derechos contratados con Vía Digital, compañía que desaparecerá absorbida por Sogecable. Desde ese mismo momento, la imposición del TDC no deja de ser un derecho automático de la propia MGM.
En cuanto a la renuncia de Sogecable a actuar como agente para España de canales temáticos producidos por los grandes estudios, los operadores de cable entiende que ello no hace sino reforzar la posición de dominio de Canal Satélite Digital en el mercado de los contenidos. La nueva Sogecable podrá adquirir derechos en exclusiva para todos los soportes de las «majors», pero posteriormente no podrá comercializar determinados canales como hace ahora. En consecuencia, se priva ya de entrada al resto de competidores para que puedan comprar a Sogecable estos contenidos.
Venta de contenidos a Telefónica
El dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia señala que Sogecable no podrá comercializar la oferta del proyecto Imagenio de Telefónica «ni discriminar la venta de sus contenidos audiovisuales a favor de Telefónica». Con esta condición, los cableoperadores entienden que Sogecable sí podrá vender sus contenidos a Telefónica mientras no discrimine a terceros competidores.
La cláusula referida a la prohibición de repercutir los costes de la fusión en el precio del servicio final es también denunciada por los cableoperadores. En realidad, el Tribunal no establece ningún método que permita comprobar si una eventual subida de precios es consecuencia del acuerdo de integración. El dictamen del Tribunal de la Competencia se limita a señalar que la nueva Sogecable deberá comprometerse a no cargar a los abonados ningún coste relativo a la integración de Vía Digital y Canal Satélite. La restricción del TDC pierde toda virtualidad desde el momento en que no se determina ningún sistema que garantice el cumplimiento de esta condición.
En lo que concierne a la obligación de Sogecable de no imponer el retorno de servicios interactivos por la red de Telefónica, los promotores del recurso entienden que esta condición tampoco tiene ningún valor efectivo. En su opinión, la nueva Sogecable no va a intentar que sus clientes cambien de suministrador, entre otras razones porque en estos momentos más del 85 por ciento de los hogares españoles siguen siendo clientes de Telefónica.
Monopolio en todos los soportes
El recurso que ahora está siendo preparado y que se presentará en los próximos días, según ha podido saber ABC, se fundamenta, por lo tanto, en la convicción de que el TDC lo que ha hecho es amparar la creación de un monopolio en el mercado de la televisión de pago y de las telecomunicaciones. La agravante de esta situación reside en que dicho monopolio no sólo afecta al desarrollo de la televisión de pago vía satélite, sino que se extiende a cualquier tipo de tecnología alternativa. La fusión de las plataformas digitales supone para los operadores de cable un ataque a la línea de flotación de sus proyectos empresariales que se fundamentan en la consolidación de una oferta conjunta de telefonía básica, servicio de Internet y televisión.
El mercado de la televisión de pago supone en España un negocio de 2.000 millones de euros, superando ya los baremos de la televisión comercial, que se acercan a 1.600 millones de euros.