Austria, Irlanda y Suecia piden a la UE capacidad de control en las 200 cadenas paneuropeas de las 1.100 que emiten en el continente
Al empezar la década de los noventa había 103 y ya parecían muchas. Ahora, catorce años más tarde, Europa se ve invadida de cadenas de televisión: hay casi 1.100 en actividad, cifra que llega hasta unas 3.000 si se contabilizan las de carácter local (que cubren solamente barrios de ciudades o pequeñas poblaciones). De ese total, son 200 las que emiten sin fronteras, es decir, que su recepción no se limita al país de origen sino que pueden ser captadas en otros países distintos del de su origen. Y los gobiernos europeos empiezan a sentirse muy inquietos.
Como Irlanda, por ejemplo. O Austria, o Suecia. Son los tres países que esta semana se han mostrado partidarios de que la Unión Europea (UE) establecza algún tipo de «control» sobre estas cadenas paneuropeas de televisión, es decir, que ofrecen una programación no nacional. Aunque la Comisión Europea se opone formalmente, ya que defiende la teoría y la práctica de «la televisión sin fronteras».
El problema, de momento, tiene poca incidencia en España, donde apenas el 1% de las emisiones de la televisión llega de fuera. Pero en Luxemburgo, por ejemplo, el porcentaje es ya del 84%, en Irlanda del 46%, y en Suecia y Austria representa casi un tercio del total de la oferta televisiva del país.
Demot Ahern, ministro de la Comunicación irlandés, expresó la procupación de su Gobierno -Irlanda ocupa la presidencia de turno de la UE- en una reunión informal con sus homólogos de la Unión Europea celebrada esta semana en Dublín. Pidió que cada país tenga el derecho de conocer previamente el contenido de las emisiones que lleguen a su territorio de esas 200 televisiones sin fronteras que hay en Europa. «Las cifras hablan por sí solas, hay que tomar medidas para salvaguardar la identidad nacional y cultural de cada país y regular el mercado», dijo Ahern a la prensa tras la reunión.
La respuesta de la UE fue contundente. Así, Viviane Reding, comisaria europea encargada de la Cultura -que engloba los medios de comunicación-, recordó que «el país de origen de cada emisora es lo único que cuenta, no es posible cambiar la norma». Es decir, las cadenas de TV han de cumplir los requisitos que les pida el país desde donde emitan, pero no tienen obligaciones con aquellos países en los que sean captadas sus emisiones.
Según los datos dados a conocer el viernes de un estudio del Observatorio Europeo del Audiovisual, en los pequeños países europeos (Luxemburgo, Suiza, Chipre, Irlanda) es mayor la audiencia de cadenas de televisión extranjeras, más del 50% del total. En cambio, países grandes como Gran Bretaña, Francia, Italia o España están en la cola del pelotón, sobre el 1%.