Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz de ciencia y tecnología del PSOE, criticó la vía «antidemocrática» utilizada por el Gobierno para modificar la legislación audiovisual y señaló que los cambios que entraron en vigor se usan para «hacer favores a los amigos».
En rueda de prensa, Pérez Rubalcaba expresó su sospecha de que «detrás de cada artículo que se modifica existe a un amigo o alguien a quien el Gobierno no considera un amigo, o un beneficiario o un potencial perjudicado».
El portavoz socialista de Ciencia y tecnología en el Congreso de los Diputados añadió que «lo que no se puede es cambiar el sistema audiovisual para hacer favores a los amigos y para poner vallas a quienes consideran que son sus adversarios porque no reproducen la propaganda oficial». «Lo que no se puede hacer es cambiar cada año el marco audiovisual y hacerlo con alevosía, sin posibilidad de enmienda, sin discusión en el Parlamento, eso no se puede hacer», insistió.
Respecto al método utilizado para introducir los cambios – la Ley de Acompañamiento-, Pérez Rubalcaba señaló que se trata de una vía «antidemocrática»: «No hemos podido objetar, discutir ni enmendar, y nos hemos tenido que limitar a votar, a votar en contra».
Ley Audiovisual por acuerdo
El responsable del PSOE dijo que si el Gobierno quiere modificar el marco audiovisual debería hacerlo de acuerdo con el resto de grupos parlamentarios y con los operadores. En este sentido, recordó el anuncio del ministro Piqué de que se realizará una ley audiovisual por acuerdo. «De momento, lo que ha hecho son chapuzas, y además sin acuerdo, contra los operadores y con el desconocimiento más evidente de los grupos parlamentarios. El camino que ha emprendido es el peor», concluyó.
Entre los cambios planteados en la actual legislación audiovisual se encuentra la incompatibilidad para un accionista de estar en una cadena nacional y en emisoras locales, y la supresión del límite del 49 por ciento en la posesión de acciones de un canal privado. En este último contexto se enmarca el acuerdo alcanzado por Mediaset y el Grupo Correo por el que el grupo italiano se hace con la mayoría del capital de Telecinco, al adquirir un 12 por ciento de la participación del Grupo Correo.

