Alguno de estos primeros días de arranque del año 2004 las «telecos» españolas vivirán un hecho trascendente que se celebrará sin alharacas
Tras haber incrementado en 2003 el servicio en 800.000 nuevos clientes, el cable está a punto de conectar ya un total de dos millones de hogares en todo el país. La ganancia neta en la base de abonados ha sido del 70% a lo largo del ejercicio.
La opción de las telecomunicaciones por cable ha despegado de forma desesperantemente lenta en España. El grueso de los concursos para adjudicar licencias de operador en las distintas demarcaciones se realizaron entre 1995 y 1996.
Luego vinieron años en los que hubo gran alboroto de publicidad y aún mayor estruendo de taladradoras que realizaban inacabables zanjas en las calles de las principales ciudades. A pesar de ello, para sorpresa y desesperación de la mayoría, el cable se convirtió en un objeto de deseo que llegaba solo hasta la vuelta de la esquina, pero nunca terminaba de escalar hasta el hogar.
Ello, desde luego, con las honrosas excepciones de Euskaltel, la gallega R, y de las zonas en las que la operadora Ono, presidida por Eugenio Galdón, tenía sus dominios.
El retraso en el resto del Estado, muy especialmente en Madrid y Barcelona, ha sido tal que durante años el mercado dejó de considerar el cable como una alternativa viable para resolver sus comunicaciones electrónicas. Ocurrió mientras tanto que a otras opciones liberalizadoras incluso les iba peor.
Fracaso de la telefonía indireta
La telefonía indirecta, que vampirizaba la última milla de la red de Telefónica mediante el uso de marcación de prefijos o preasignaciones, fue un absoluto fracaso. Otro tanto ocurría con la apertura del bucle local del abonado del operador dominante; no llegan a 50.000 los bucles liberalizados.
La situación había llegado a ser tal cuando se ha superado un lustro de desregulación, que el concepto de «competencia», aplicado al sector español de las «telecos», era una entelequia.
La lógica del libre mercado, no obstante, como las filtraciones de agua, busca siempre la manera de colarse entre las rendijas que no logra sellar el monopolio. Y así ha ocurrido una vez más. Los números de 2003, por primera vez en muchos años, hablan bien de la evolución y de las perspectivas del cable.
La cifra mágica de los dos millones de hogares abonados que está al alcance de la mano, va unida a un índice de incremento de clientes del 70% que da una idea del intenso ritmo de captación mantenido a lo largo del año.
Tal porcentaje de crecimiento es más propio de los tiempos de la burbuja que de una coyuntura como la actual que aún arrastra indicadores de crisis.
Potencial de crecimiento
El buen momento por el que pasa el cable no sólo debe medirse por el significativo aumento de los clientes ya conseguidos, sino también y sobre todo por el enorme potencial de crecimiento que posee.
Los tres principales grupos de cableoperadores, Ono, Auna y AOC, pueden conseguir unos cinco millones más de nuevos abonados sin tener que hacer inversiones adicionales importantes por encima de las ya realizadas.
Ello se debe a que el número de los hogares «pasados» (aquellos que tienen la red de cable a la puerta de la casa) suman una cifra de 6,6 millones en toda España.
La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones ha prometido adelantar en este ejercicio su informe estadístico anual, que hasta ahora presentaba cada mes de julio. Habrá que esperar tan sólo a abril o mayo para conocer cual es la cuota de mercado del cable.
Hasta 2002, el operador dominante conservaba más del 90% del pastel en el mercado residencial. Es más que probable que en un solo ejercicio, 2003, Telefónica haya cedido entre cinco y siete puntos de su negocio más tradicional.
Pero el crecimiento del cable no sólo amenaza a la empresa que preside Cesar Alierta. Con una base de 1,25 millones de abonados a sus servicios de televisión de pago y sus 650.000 clientes de Internet de alta velocidad, es también un competidor temible para la plataforma de TV por satélite Digital+ y para las distintas empresas que comercializan servicios de ADSL.