El 25 de agosto de 1989 cambió para siempre el mapa de la televisión en España. Aquel viernes, el Consejo de Ministros resolvió uno de los concursos más trascendentes de la historia audiovisual española: la adjudicación de las tres primeras concesiones de televisión privada de cobertura nacional.
Los nombres elegidos son hoy parte de la historia de la televisión: Gestevisión, Antena 3 de Televisión y Sociedad de Televisión Canal Plus. Sin embargo, detrás de aquella decisión hubo meses de competencia, seis proyectos presentados inicialmente, una candidatura eliminada antes de llegar a la final y dos grandes derrotados que vieron cómo sus planes para crear una cadena nacional desaparecían de un día para otro.
De una televisión pública a un nuevo mercado
La transformación había comenzado un año antes con la aprobación de la Ley 10/1988, de 3 de mayo, de Televisión Privada. La televisión continuaba teniendo jurídicamente la consideración de servicio público esencial de titularidad estatal, pero la nueva norma permitía que pudiera gestionarse indirectamente mediante empresas privadas.
El Plan Técnico Nacional aprobado posteriormente estableció espacio para tres programas privados de cobertura nacional, y el Consejo de Ministros convocó formalmente el concurso el 20 de enero de 1989. Las concesiones tendrían una duración inicial de diez años, renovables por periodos iguales.
Era un cambio enorme. Aunque en los años ochenta ya habían nacido televisiones autonómicas como TV3 o ETB, en el ámbito estatal TVE seguía sin tener competidores televisivos privados.
En realidad se presentaron seis candidatos
Uno de los detalles que con el tiempo se ha simplificado es el número de aspirantes. El propio acuerdo publicado posteriormente en el BOE confirma que se presentaron seis sociedades:
- Antena 3 de Televisión
- Sociedad de Televisión Canal Plus
- C Televisión, que utilizaría la marca Canal C
- Gestevisión, proyecto de Telecinco
- Univisión Canal 1
- Información y Televisión, vinculada al Grupo 16
Pero únicamente cinco llegaron realmente a competir por las tres concesiones.
La Mesa de Contratación excluyó el 23 de mayo a Información y Televisión (Intevisa). El BOE recoge dos problemas concretos: la sociedad licitadora no se encontraba inscrita correctamente en el Registro Mercantil y tampoco había presentado el resguardo acreditativo de la fianza provisional exigida por el concurso. La prensa de aquellos días cifraba esa garantía en 500 millones de pesetas.
Detrás del proyecto estaba Grupo 16, editor de Diario 16, junto al empresario televisivo argentino Alejandro Romay y otros profesionales. Por tanto, cuando llegó agosto ya solo quedaban cinco candidatos para tres canales.
Cinco proyectos para únicamente tres concesiones
Los cinco aspirantes que superaron el trámite administrativo planteaban modelos bastante diferentes, aunque todos buscaban hacerse un hueco en un mercado televisivo que hasta entonces prácticamente no existía.
Antena 3 de Televisión reunía, entre otros inversores, intereses procedentes de Antena 3 Radio y La Vanguardia, además de diferentes medios y empresarios españoles. Su proyecto daba una especial importancia a los informativos, con la intención expresa de competir en ese terreno con TVE, junto a concursos, series, cine y entretenimiento.
Gestevisión-Telecinco tenía entre sus principales socios a Ediciones Anaya, la ONCE y Fininvest, el grupo de Silvio Berlusconi, junto a otros empresarios españoles. Su propuesta apostaba claramente por una televisión popular y de entretenimiento, una filosofía que quedaría muy visible cuando finalmente comenzó a emitir.
El tercer proyecto que acabaría triunfando era Canal Plus. PRISA y Canal Plus Francia participaban con un 25% cada uno, acompañados por entidades como BBV, Banca March, Caja Madrid o Bankinter. Su propuesta era la más diferente: una televisión con algunas horas en abierto y buena parte de su programación codificada mediante suscripción, con el cine y el deporte como grandes argumentos.
Frente a ellos estaba Univisión Canal 1, uno de los proyectos económicamente más importantes. Estaba impulsado por Grupo Zeta, de Antonio Asensio, y News International, de Rupert Murdoch, ambos con un 25%, junto a Banco Central, Banesto y otros inversores. Su propuesta pretendía desarrollar una televisión eminentemente popular y de entretenimiento.
El quinto aspirante era Canal C, promovido por 25 empresarios y profesionales catalanes y encabezado por el cineasta Josep Maria Forn. Su proyecto pretendía combinar Madrid y Cataluña, incluyendo una parte significativa de programación en catalán, y apostar especialmente por cine, series, telenovelas y ficción.
25 de agosto de 1989: el Gobierno toma la decisión
La adjudicación inicialmente debía haberse estudiado el 28 de julio, pero las diferencias existentes dentro del Gobierno llevaron a aplazar la decisión. La entonces portavoz del Ejecutivo, Rosa Conde, llegó a describir aquella discusión como un debate «a tumba abierta». La resolución definitiva quedó para el siguiente Consejo de Ministros, el 25 de agosto.
Ese día llegó finalmente el veredicto.
El acuerdo oficial publicado en el BOE otorgó las tres concesiones, por este orden, a:
Gestevisión, que pondría en marcha Telecinco.
Antena 3 de Televisión.
Sociedad de Televisión Canal Plus.
El documento oficial no habla de un simple reparto de frecuencias. Para escoger a los concesionarios se debían valorar, entre otros criterios, la pluralidad informativa, la viabilidad técnica y económica, el peso de la producción española y europea, la capacidad de atender las distintas zonas territoriales y la diversidad de la programación.
Fuera quedaron, por tanto, Univisión Canal 1 y Canal C.
La decisión no fue pacífica. Antonio Asensio anunció inmediatamente que Univisión recurriría la adjudicación. El Gobierno rechazó posteriormente su recurso de reposición y la batalla terminó llegando a los tribunales. Años después, el Tribunal Supremo ratificó la legalidad del concurso y de las concesiones concedidas en 1989.
La concesión era solo el comienzo. Había que construir estudios, contratar profesionales, preparar programaciones y, sobre todo, desplegar una red que permitiese hacer llegar las nuevas señales a los hogares españoles.
Antena 3 fue la más rápida
El 25 de diciembre de 1989 comenzó sus emisiones en pruebas y exactamente un mes después, el 25 de enero de 1990, inició oficialmente su programación regular. A las 20:00 horas, el periodista Miguel Ángel Nieto apareció ante las cámaras para dar la bienvenida a los espectadores. En aquellos primeros momentos la señal podía recibirse básicamente en Madrid y Barcelona y la cobertura fue ampliándose progresivamente.
Antena 3 se convirtió así en la primera televisión privada nacional en comenzar emisiones regulares en España.
Tele 5 llegó poco más de un mes después
La segunda en ponerse en marcha fue Tele 5, denominación gráfica utilizada inicialmente por Telecinco.
El 3 de marzo de 1990 comenzó oficialmente sus emisiones con la gala ¡Por fin juntos!, presentada por Victoria Abril y Miguel Bosé. Después llegó En busca del arca perdida, dejando desde la primera noche bastante claras las intenciones de una cadena que iba a hacer del espectáculo y el entretenimiento una de sus grandes señas de identidad.
La influencia del modelo de televisión comercial desarrollado por Silvio Berlusconi en Italia se hizo evidente durante aquellos primeros años y terminó diferenciando con claridad a Telecinco de su principal competidora.
Canal Plus esperó hasta septiembre
La puesta en marcha más compleja fue la de Canal Plus. Su sistema mezclaba programación en abierto con contenidos codificados para abonados, lo que exigía una infraestructura técnica y comercial distinta de la de las otras dos cadenas.
La compañía solicitó una ampliación del plazo previsto para comenzar a emitir alegando, entre otras cuestiones, la complejidad técnica del sistema codificado y retrasos en determinados equipos. Finalmente, sus emisiones en pruebas comenzaron el 8 de junio de 1990.
La programación regular de Canal Plus arrancó el 14 de septiembre de 1990, convirtiéndose en la primera televisión de pago de España. Lo hizo con unos 30.000 abonados y una oferta en la que cine y deporte tenían un papel fundamental, aunque una parte de sus emisiones podía verse gratuitamente.
Tres concesiones que transformaron la televisión española
En menos de trece meses, la decisión tomada aquel 25 de agosto de 1989 pasó del BOE a los televisores.
Primero apareció Antena 3, después Telecinco y finalmente Canal Plus. A partir de ahí cambió la forma de hacer televisión en España: aumentó de forma radical la competencia por la audiencia y la publicidad, aparecieron nuevos formatos, crecieron la producción propia y las series nacionales y, por primera vez, el espectador pudo escoger entre diferentes operadores privados de ámbito estatal.
También resulta llamativo contemplar aquella decisión desde la perspectiva actual. Antena 3 y Telecinco continúan siendo dos de las principales cadenas generalistas españolas, integradas respectivamente en Atresmedia y Mediaset España. Canal Plus siguió otro camino: su negocio terminó siendo el germen de buena parte de la televisión de pago que años después evolucionaría a través de Canal Satélite Digital, Digital+ y finalmente Movistar Plus.
Todo comenzó aquel 25 de agosto de 1989, cuando seis proyectos habían llamado inicialmente a la puerta, cinco consiguieron llegar hasta el final y el Gobierno tuvo que escoger únicamente tres.
Treinta y siete años después, los nombres elegidos aquel día siguen formando parte, directa o indirectamente, del mapa audiovisual español.
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