Paramount quiere convertir sus promesas sobre el futuro de Warner Bros. Discovery en algo más difícil de incumplir. La compañía ha comenzado a ofrecer compromisos contractuales a algunas de las mayores cadenas de cine para garantizar qué ocurrirá con los estrenos si consigue completar la adquisición del grupo.
La iniciativa busca reforzar el apoyo de los exhibidores en un momento decisivo para la operación. Hasta ahora, Paramount había defendido públicamente que la unión con Warner Bros. Discovery no supondría abandonar las salas ni reducir drásticamente la producción cinematográfica, pero ahora está dispuesta a llevar esas garantías directamente a los contratos.
Paramount garantiza al menos 30 películas al año
El principal compromiso afecta al volumen de estrenos. Paramount garantizaría un mínimo de 30 películas anuales en salas de cine durante los tres primeros años posteriores a la adquisición de Warner Bros. Discovery.
Los acuerdos se han ofrecido a AMC Theatres y Regal Cinemas, dos de los mayores operadores cinematográficos de Estados Unidos. Vue, uno de los principales grupos de exhibición europeos, también estaría entre las compañías a las que Paramount ha trasladado estas garantías.
El cambio es importante porque convierte una promesa empresarial en un compromiso directo con los propietarios de las salas. Paramount tendría que mantener durante ese periodo un volumen mínimo de estrenos cinematográficos independientemente de cómo evolucione posteriormente la estrategia del grupo.
45 días en los que las películas solo podrán verse en los cines
Paramount también está dispuesta a proteger la primera ventana de explotación de sus películas.
Los títulos incluidos en estos acuerdos permanecerían un mínimo de 45 días exclusivamente en salas de cine antes de poder ofrecerse mediante alquiler o compra digital premium.
La medida garantiza a los exhibidores un periodo durante el cual la única forma de acceder comercialmente a esas producciones sería acudir al cine, evitando que el estudio pueda trasladarlas rápidamente al mercado digital pocas semanas después de su estreno.
Se trata de una cuestión especialmente sensible para las salas desde que los grandes estudios comenzaron a experimentar con ventanas cinematográficas mucho más reducidas durante los últimos años.
El streaming tendría que esperar todavía más: al menos 90 días
El compromiso de Paramount establece una segunda barrera para la distribución digital.
Ninguna de las películas afectadas podría incorporarse a una plataforma de streaming hasta que hubieran transcurrido al menos 90 días desde su estreno cinematográfico.
La condición adquiere especial relevancia ante la posibilidad de crear un gran grupo audiovisual con sus propias plataformas y un enorme catálogo procedente de Paramount y Warner Bros. Discovery.
Con esta garantía, las cadenas de cine tendrían por escrito que las producciones no podrían utilizarse inmediatamente para alimentar los servicios de streaming del futuro grupo una vez terminada su primera etapa de explotación comercial.
Las grandes cadenas comienzan a respaldar la operación
La estrategia está ayudando a Paramount a sumar apoyos dentro de la industria cinematográfica.
AMC, Regal y Vue han mostrado públicamente su respaldo a la adquisición, reforzando la posición de la compañía en una operación que continúa generando debate en Hollywood.
El consejero delegado de Regal Cinemas, Eduardo Acuña, había defendido precisamente la necesidad de transformar las declaraciones realizadas por Paramount en garantías formales para los exhibidores.
Los nuevos acuerdos responden a esa petición y permiten a las cadenas contar con compromisos concretos sobre producción y distribución en lugar de depender exclusivamente de las decisiones que pueda adoptar el nuevo grupo una vez completada la integración.
Pero no todos los cines están convencidos
El apoyo de los grandes operadores no significa que hayan desaparecido las dudas.
Algunas cadenas de menor tamaño siguen preocupadas por las consecuencias que podría tener concentrar dos importantes estudios cinematográficos bajo una misma compañía.
Una de las principales incógnitas es si, una vez terminados los compromisos iniciales, la integración podría acabar reduciendo el número total de películas disponibles para las salas.
Entre los precedentes que generan inquietud aparece la adquisición de 20th Century Fox por Disney, tras la que disminuyó considerablemente el volumen de estrenos procedentes del antiguo estudio.
También preocupa el poder de negociación que alcanzaría una compañía del tamaño resultante de unir Paramount y Warner Bros. Discovery en cuestiones como el reparto de la taquilla o las condiciones comerciales aplicadas a los exhibidores.
Cinema United, organización que representa a numerosas cadenas estadounidenses, mantiene por ahora su oposición a la operación y ya ha trasladado sus preocupaciones a Paramount.
Paramount busca aliados para quedarse con Warner
El respaldo de los exhibidores puede convertirse en una pieza importante para Paramount mientras intenta superar los obstáculos que todavía rodean la adquisición de Warner Bros. Discovery.
La operación afronta oposición legal en Estados Unidos por sus posibles efectos sobre la competencia, por lo que conseguir que algunos de los mayores propietarios de salas respalden públicamente la integración puede reforzar los argumentos de Paramount.
La compañía trata especialmente de combatir una de las principales preocupaciones que genera una concentración de este tamaño: que dos grandes estudios juntos terminen produciendo menos películas y concediendo cada vez mayor prioridad al streaming.
Por eso Paramount ha decidido ir más allá de las declaraciones públicas y poner por escrito sus compromisos con los cines durante los primeros años de la nueva compañía.
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