El 17 de septiembre tuvo lugar la presentación de la serie ‘Valle salvaje’, en uno de los platós donde se graba, en Algete (Madrid). RTVE presentó esta ambiciosa ficción diaria producida por STUDIOCANAL en colaboración con Bambú Producciones y creada por Josep Cister Rubio, artífice de la exitosa ‘La Promesa’. Con una elaborada trama de amor y traición y unos valores de producción de gran nivel, ‘Valle Salvaje’.
El director de Cine y Ficción de RTVE, José Pastor, ha explicado la complejidad de este proyecto, que pretende ser “un producto versátil que guste al público». En este sentido, ha destacado el valor del acuerdo de producción con Netflix, que “va a situar ‘Valle Salvaje’ en un lugar reservado para series globales». En esa idea ha ahondado María Eizaguirre, directora de Comunicación y Participación de RTVE: “Las cosas que se hacen con tanto cariño salen bien”. También ha detallado que la serie cuenta con “una traición, un amor y una leyenda para enganchar a la audiencia”.
El rodaje de esta ambiciosa producción ha contado con prestigiosas localizaciones que trasladan al espectador hasta el siglo XVIII: el Palacio Real de la Granja de San Idelfonso (Segovia), El Palacio de Aranjuez (Madrid), la Finca de la Granjilla (El Escorial), el Palacio de Hoyuelos (Segovia), el Embalse del Tejo o las Tabladillas (Segovia), la Casa de las Cadenas (Toledo) y los exteriores de la ciudad de Aranjuez.
La gran mayoría de los exteriores se han rodado en una espectacular localización en La Pinilla (Segovia), en la que se han construido dos grandes palacios de 6.000 m2 en un enclave montañoso único. En la Casa Grande, encontramos dos fachadas principales: la entrada, coronada por majestuosas columnas jónicas; y el porche, lugar de ocio y trabajo de los Gálvez de Aguirre, además de un hermoso templete que corona la campa. En la Casa Pequeña, habitada por los Salcedo de la Cruz, se recrean tres espacios: la entrada, el pórtico y el porche.
Ambos palacios cuentan con sus réplicas interiores en los dos platós de 2.200 m2 situados en Algete (Madrid), en los que se han construido estancias que aportan a la serie una identidad única como son su capilla, su biblioteca o su pajar, que sumergirán al espectador en 1763.
Una de las mayores apuestas es el despliegue de vestuario. La serie ha confeccionado, a la medida de sus actores, la mayor parte de sus prendas. Los tejidos, que abarcan desde los brocados, organza, sedas salvajes, tafetanes o encaje trasladan a la audiencia al siglo XVIII.