Por segunda noche consecutiva, la Muestra de Cine de Ascaso se desplazó al Palacio de Congresos de Boltaña a causa de la lluvia, y nuevamente el público llenó la sala. La penúltima jornada del festival proyectó el cortometraje Blow!, de Neus Ballús, y el largometraje Los pequeños amores, de Celia Rico Clavellino, quien, en el coloquio posterior, respondió a las preguntas del periodista Juan Zavala y del público. «Al rodar esta película pensaba que si la veía alguna mujer de la edad de Teresa, que estuviera haciendo balance de su vida, le sirviera para no ser tan dura consigo misma», reflexionó, en referencia al personaje que interpreta María Vázquez, una mujer en torno a los cuarenta años que cambia su plan de vacaciones para ayudar a su madre (Adriana Ozores), quien ha sufrido un pequeño accidente.
La proyección se enmarcaba en la jornada dedicada al joven cine español y, en particular, a las jóvenes realizadoras, para la que la Muestra contó con el patrocinio de la entidad de gestión de derechos de autor DAMA. Por la tarde, en la borda del cine de Ascaso se vieron los cortometrajes Cuerdas, de Estíbaliz Urresola, y Carmen, sin miedo a la libertad, de Irene Barqué.
En el coloquio en Boltaña, Celia Rico, habló del proceso creativo y de cómo utiliza el cine para expresar las cosas que le afectan en su vida personal. «Lo que más me gusta es la escritura del guion. Es un viaje mágico en el que voy acumulando elementos y buscando los hilos que los unen para incluirlos en la película». En el caso de Los pequeños amores, su segunda obra, se centra en la relación entre una hija y su madre, contada desde el punto de vista de la primera. «Me inquietaba que la idealización del amor materno influya demasiado a la hora de buscar otro tipo de amor, y necesitaba expresarlo cinematográficamente. Quizá haya que valorar más los pequeños amores que pasan por nuestra vida».
La película cuenta una historia sencilla, en un tono intimista, protagonizada por dos personajes femeninos con quienes se pueden identificar muchas mujeres. «Ojalá todas las mujeres estuviéramos empoderadas, pero esa no es la realidad. No me gusta crear eslóganes, me parece más poderoso mostrar la vulnerabilidad y la fragilidad de los personajes», afirmó la realizadora sevillana.
Tras Viaje al cuarto de una madre (2018) y Los pequeños amores (2024), Celia Rico está a punto de completar su tercera película. Es el fruto de un trabajo autodidacta de muchos años, que ha ido tejiendo después de estudiar Comunicación Audiovisual en Sevilla y mudarse a Barcelona (donde también se licenció en Teoría de la literatura y literatura comparada), para meter la cabeza en alguna productora. «Yo nunca pude estudiar en una escuela de cine, porque no me la podía pagar».
Ese recorrido para llegar al mundo del cine ha moldeado su modo de trabajar. «No tengo metodología, porque no estudié guion», reveló, y eso ha influido en una relación más íntima con su forma de crear. «Me interesa mucho el silencio como elemento en los diálogos que genera expectativa, y necesito interiorizarlos, sentirlos en mi cuerpo, porque no puedo dirigir a un actor si yo no he vivido la situación que le pido que interprete».
Los pequeños amores ganó la Biznaga de plata como Premio Especial del Jurado en el último Festival de Málaga, donde también estuvo nominada a la Biznaga de oro a la mejor película y Adriana Ozores obtuvo el premio a la mejor actriz de reparto.
Únete a nuestro canal de WhatsApp para recibir todas las noticias de Mundoplus.tv al instante y en tu móvil. También puedes unirte a nuestro canal en Telegram