El próximo jueves, 14 de mayo, FlixOlé preparará un especial dedicado a las comedias políticas españolas a través de la colección «¡Con la política hemos topado!». Consistirá en un ciclo formado por alrededor de una veintena de títulos en el que se incluirán dos estrenos en el catálogo: «¡No hija, no!» (1987), dirigida por Mariano Ozores y protagonizada por Antonio Ozores, y «Las autonosuyas» (Rafael Gil, 1983), estrenada en pleno debate sobre las autonomías con Alfredo Landa como cabeza de cartel.
Junto a estos estrenos, FlixOlé hará un repaso por la forma en que el cine español, a lo largo de su historia, ha tratado el lado más oscuro de la política y sus representantes en clave de humor. Películas que, en este sentido, comenzaron a proliferar con la llegada de la democracia gracias a directores como Luis García Berlanga o el mencionado Mariano Ozores.
Antonio Ozores: alcalde, aunque sea de balde
¡No hija, no! fue estrenada directamente en videoclubs, algo que, en absoluto, fue impedimento para convertirse automáticamente en un clásico de la comedia «Ozoriana» y en uno de los títulos más destacados de la recta final de la carrera de su director, Mariano Ozores. Continuadora del tono satírico e inmisericorde con la clase política de ¡Que vienen los socialistas! (1982), la película nos presenta a un candidato a alcalde de Madrid llamado Alejandro Costa (interpretado por Antonio Ozores) en la noche anterior a las elecciones. Su lema, «Alcalde, aunque sea de balde», y un discurso populista son sus principales bazas para arrasar entre los votantes.
Se nos presenta a Alejandro Costa como un político incapaz, deshonesto y con una verborrea indescifrable —marca de la casa de Antonio Ozores—, pero con un subalterno despierto (Ricardo Merino) que lo salva de cualquier situación. La más complicada, y en torno a la cual gira esta comedia, será la visita de una prostituta en casa del aspirante a alcalde cuando éste contrata, inocentemente, un servicio de masajes. Tras una complicación fatal, ambos protagonistas tratarán de ocultar lo sucedido para que no sea perjudicial de cara a los comicios. En esta noche aciaga e intensa, por el domicilio de Costa pasan personajes de toda clase, desde un par de ladrones (interpretados por Juanito Navarro y Emma Ozores) a opositores políticos (Florinda Chico y Emilio Laguna).
Las autonosuyas, con Alfredo Landa
Los primeros años de democracia tras el Franquismo no quedaron exentos de crítica por parte de algunos cineastas, como es el caso de Rafael Gil. Basándose en la novela homónima de Fernando Vizcaíno Casas, el entonces ya veterano director dirigió, en 1983, Las autonosuyas. En el comienzo de la película, un texto avisaba de lo que estaba por llegar: «Es una historia, absolutamente irreal, con la que se pretende satirizar los excesos que padecemos en materia de autonomías. En ningún caso la ironía se dirige contra aquellas Comunidades Autónomas que están avaladas por la tradición histórica».
De este modo, la comedia disparaba contra la España descentralizada utilizando al alcalde de un pueblo ficticio (interpretado por Alfredo Landa) durante los tiempos de debate sobre el Estado de las Autonomías. Seducido por los beneficios de los gobernantes autonómicos, decide crear el Ente Autonómico Serrano y, con él, una bandera e, incluso, un idioma propio: «el farfullo», que no es más que extender el defecto del habla del alcalde (al no poder pronunciar la «p», la sustituye por la «f») a toda su población. La película, que contaba con intérpretes de gran nivel como Antonio Garisa, María Casanova, Manolo Codeso o José Bódalo, se estrenó rodeada de polémica, ya que en Cataluña no llegó a estrenarse y en el País Vasco fue retirada de las salas en el segundo día de su exhibición.
Colección “¡Con la política hemos topado!”
Además de estos dos títulos, FlixOlé propone, desde el 14 de mayo, un recorrido por la historia de la comedia política en el cine español. Bajo el título ¡Con la política hemos topado!, en esta selección de comedias se encuentran Patrimonio Nacional (1981) y Todos a la cárcel (1993), de Luis García Berlanga. También destacan películas de los dos directores responsables de las novedades de FlixOlé: Alcalde por elección (1976), El apolítico (1977) y Pelotazo nacional (1993), de Mariano Ozores, y De camisa vieja a chaqueta nueva (1982), de Rafael Gil. Entre otros que componen la colección, se encuentran ejemplos de cine clásico como Suspenso en comunismo (Eduardo Manzanos, 1956) o sátiras más recientes como El rey, una creación de Alberto San Juan.
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