La segunda temporada de «Reina Roja», titulada «Loba Negra», incorpora a Mauricio Morales a un universo que traslada parte de su acción hasta la Costa del Sol. El actor interpreta a Belgrano, un inspector destinado en Marbella y conocedor del funcionamiento de las mafias de la zona. Un nuevo registro dentro de una trayectoria en la que Morales ha transitado por televisión, cine y teatro, con trabajos como «Mar de plástico», «La chica de nieve» o «Adiós».
Con motivo del estreno de la nueva temporada, el actor repasa su llegada al fenómeno creado por Juan Gómez-Jurado, la preparación de Belgrano y una carrera que comenzó a construir desde muy joven, marcada por la formación, los periodos de incertidumbre y su voluntad de escapar de los estereotipos.
Se estrena una nueva temporada de Reina Roja, una serie que ya cuenta con una entrega previa y que está basada en unas novelas con muchísimos lectores. ¿Cómo se entra en un proyecto así cuando el público ya conoce perfectamente este mundo, a sus protagonistas y los libros?
Mauricio Morales: Te diría que tiene sus pros y sus contras. Por un lado, da mucho vértigo. Más que cuando estuve haciéndola o preparando el personaje y todo el mundo de Reina Roja, te diría que el mayor vértigo llega ahora. Estamos en la cuenta atrás para el estreno y piensas: «A ver qué tal lo recibe el público, a ver si gustan estas nuevas incorporaciones de personajes que tenemos esta temporada». Ese vértigo viene más ahora.
Pero también tiene su parte positiva porque ya entiendo el código. No es una serie nueva, como sucede muchas veces cuando te llama tu representante para un proyecto y no sabes cómo va a dirigir el director o cómo va a ser todo.
Ya había una temporada y yo la había visto antes de que me llamaran para los castings. La vi como un mero espectador y era una serie que me gustó mucho. Cuando me llegó la noticia de este casting y de este personaje, lo recibí con mucho cariño. Por eso te digo que tiene sus pros y sus contras entrar en un proyecto que ya ha empezado.
Belgrano es un inspector destinado en Marbella que tiene experiencia y conocimiento sobre cómo funcionan las mafias en la Costa del Sol. No deja de ser un personaje especializado y perteneciente a las fuerzas del orden. ¿Cómo fue la preparación para interpretarlo y qué fue lo primero que te atrajo de él?
Mauricio Morales: Lo primero que me atrajo fue que es un personaje muy alejado de mí, de Mauricio. Por lo menos a mí me encanta cuando tengo que trabajar personajes que se diferencian mucho de mí.
Me gustaba toda esta parte de la preparación. Al ser policía, yo ya había hecho cursos de manejo de armas, de cómo entrar en determinados espacios… Pero, además, en Reina Roja ofrecieron a todos los actores que teníamos personajes policiales cursos y horas de preparación: «Mira, esta es tu arma, familiarízate con ella».
Nos dieron cursos antes del rodaje y, ya estando allí en Málaga, también recibimos algunas clases. Desde los armeros hasta los especialistas estuvieron con nosotros. Si ya nos gusta preparar personajes con todas sus particularidades, cuando encima está especializado en algo resulta todavía más atractivo.
Has aparecido anteriormente en producciones como La novia gitana, La caza o La chica de nieve, vinculadas también a universos policiales o criminales. Aunque sean personajes diferentes, ¿cómo trabajas para conseguir que Belgrano se distancie de otros papeles anteriores que pueden compartir determinados códigos o temáticas?
Mauricio Morales: Creo que ahí está el reto. La gran mayoría de actores y actrices estamos, en cierta medida, encasillados. Hay veces que nos llaman para otras cosas, pero lo hablo con compañeros y amigos: «Tío, siempre me llaman para esto», «Joder, otra vez me ha salido un casting de lo otro».
Es verdad que llevo muchos años interpretando un poco el estereotipo de gitano, de chaval de barrio o personajes similares. Por eso agradecí mucho cuando me llegó el casting de Belgrano, porque que me llegara un policía era algo diferente. He hecho pocos en mi carrera, sobre todo en cine y televisión. Hice una pequeña parte en La chica de nieve, un personaje muy pequeñito, y este es el primer personaje importante que me llega siendo policía o inspector.
Cuando me llaman para personajes parecidos me lo tomo como un reto. Aunque sea un personaje de un barrio periférico o de una familia obrera y tengan varias cosas parecidas, a mí me gusta que puedas poner diferentes series en las que he aparecido y que se vean diferencias desde el look, la ropa, el cuerpo o la voz. Creo que ahí está el trabajo del actor y de la actriz.
En este caso, ¿leíste las novelas para preparar a Belgrano? Hay actores que prefieren conocer previamente el material original y otros que optan por no hacerlo. ¿Cuál fue tu caso?
Mauricio Morales: A mí me gusta leérmelo todo. Para el casting creo que me avisaron justo en verano, cuando estaba en mi tierra disfrutando y tuve que subir a Madrid. Yo vivo normalmente aquí y tuve que venir para hacer un casting de un musical.
En esos días me llamó mi representante y me dijo: «Mauri, te ha salido un casting muy chulo y es para dentro de tres días». Rápidamente me fui a una librería y me compré Loba Negra. Ya había visto la primera temporada de Reina Roja. Aunque sea una adaptación y haya diferencias entre el libro y la ficción, ya conocía más o menos el universo.
Me leí el libro en tres días y llegué al casting con todo ese universo ampliado y conociendo bastante al personaje de Belgrano y todo lo que le rodea.
¿Cómo fue el primer contacto y el trabajo con Victoria Luengo y Hovik Keuchkerian, que ya venían de protagonizar la primera temporada?
Mauricio Morales: Me gustó mucho porque, cuando entras en un proyecto en el que ya hay actores y actrices que llevan trabajando sus personajes desde hace mucho tiempo, por un lado te ayuda a relajarte y, por otro, también tienes que estar a la altura de gente que ya tiene su personaje muy preparado, muy trabajado y lo conoce mucho. Tú llegas de nuevas y tienes que ponerte a ese nivel de conocimiento.
Pero también te da tranquilidad porque ellos lo manejan perfectamente. Me han ayudado a resolver mis dudas y, además, llevo siguiendo la carrera de los dos muchos años. Que me toque estar ahí con este pedazo de reparto hace que, en ese sentido, sea más fácil para alguien que entra.
En ese sentido, ¿esa experiencia previa del reparto facilita la incorporación? Existe ya una camaradería y un conocimiento del universo que quizá no existirían si todos hubieseis empezado juntos desde la primera temporada.
Mauricio Morales: Sí, exactamente. Cuando entramos todos de nuevas estamos un poco perdidos y no sabemos por dónde tirar. Me ha pasado en otras películas. Los primeros días piensas: «Hostia, tío, ¿tú por dónde le estás tirando?». Entonces lo comentas.
Cuando entras en un proyecto en el que ya hay actores que conocen su personaje y el universo en el que estamos trabajando desde hace tiempo, existe esa camaradería que te ayuda a entrar y a poner los pies en el suelo: «Vale, vale, esto va por aquí».
Preparando la entrevista encontré una conversación tuya de alrededor de 2012, cuando estabas haciendo las pruebas para estudiar Arte Dramático en Córdoba. Entonces decías que dentro de diez años te veías haciendo cine. Ha pasado más de una década y ahora estás en producciones como Reina Roja. ¿Qué le dirías a aquel Mauricio que estaba empezando?
Mauricio Morales: Le diría que siguiera, que confiara. Y también se lo digo al Mauricio de hoy, porque sigo viendo que queda mucho camino hasta donde queremos llegar.
Hay días en los que desesperas. Hay días en los que la industria o esta profesión te hacen decir: «Hostia, no puedo más», con todo lo que conllevan los castings, los «no», los miles de «no» que recibimos, que son muchos más que los «sí».
Le aconsejaría al Mauricio de hoy y al Mauricio de aquel entonces que siguiera confiando, que mantuviera esa perseverancia y esa paciencia, porque es lo que hay que tener en esta profesión. Y que no perdiera la ilusión.
¿La interpretación fue siempre tu sueño? Hay actores que descubren su vocación más tarde, estudiando otra carrera o apuntándose a un curso de teatro. En tu caso, ¿tenías claro desde pequeño que querías dedicarte a ello o fue algo que encontraste por el camino?
Mauricio Morales: Llevo muchos años intentando encontrar ese momento de epifanía en el que se me encendió la luz, pero no llego a encontrarlo. Tengo muchos recuerdos desde pequeño de querer esta profesión y dedicarme a esto.
Recuerdo que llegaban amigos de mis padres con sus hijos a casa y mis padres me habían regalado una especie de pequeño teatro. Yo cogía las marionetas y les hacía actuaciones. También estaban los bailes de fin de curso, los campamentos… Siempre me ha gustado estar en los escenarios y tener que prepararme cosas, ya fueran de baile, de cante o de interpretación.
Desde muy pequeño lo he tenido claro. Empecé a hacer teatro en Jerez, en Teatro Estudio Jerez, con unos 12 o 13 años, y mi primera serie la grabé con 14. Después llegué a Madrid años más tarde y he tenido compañeros que empezaron con cinco años. Yo pensaba: «¿No había empezado yo temprano?». Aquí nunca se sabe cuándo se empieza.

Durante tus años de formación ya comienzas a trabajar profesionalmente y uno de tus primeros grandes pasos en la televisión nacional llega con Mar de plástico. ¿Cómo recuerdas aquella primera experiencia en una producción de esa dimensión?
Mauricio Morales: Justo en mi primer año de Arte Dramático ya estaba estrenando en Canal Sur una serie que se llamaba Flaman, que fue mi primer protagonista. Desde el principio, compañeros de Arte Dramático que estaban en cuarto venían y me decían: «Tío, ¿cómo consigues representante?». En mi primer año me hacían preguntas que se suponía que yo tenía que hacerles a ellos.
Es verdad que estaba familiarizado con la televisión y el cine desde niño, pero estoy contigo en que mi primer paso a la televisión nacional fue con Mar de plástico, en Antena 3.
Lo recibí con muchísima alegría, muchísimo llanto y muchas ganas. Cuando viajé por primera vez a Almería tengo esos recuerdos grabados. A día de hoy aquellos compañeros son muy buenos amigos aquí en Madrid.
Recuerdo aquel viaje en tren, la primera vez que llegué al hotel y cómo estaban algunos compañeros en la cafetería. Me senté con ellos a cenar y me contaban: «Tío, la serie está yendo muy bien». Yo entré un poco más tarde y ellos ya habían empezado a rodar algunas cosas. Recuerdo aquella primera noche, escuchándolos contarme cómo habían sido las primeras semanas de rodaje. Lo vivía como si fuera un sueño.
En torno a 2016 o 2017 decides instalarte definitivamente en Madrid para continuar tu carrera. ¿Cómo recuerdas el momento de dejar tu entorno, tu familia y empezar una nueva etapa en una ciudad donde se concentra buena parte de la industria? ¿Fue un salto al vacío o ya tenías gente conocida aquí?
Mauricio Morales: Tenía a estos compañeros de Mar de plástico, que fueron como mis primeros amigos en Madrid. También tenía mucha gente de mi tierra o de Arte Dramático que ya se había mudado aquí.
Pero te diría que, más que el cambio de ciudad, porque con 17 años ya me había ido a Brighton, había pasado los cuatro años de carrera en Córdoba y durante los veranos también me iba a otras ciudades de España, lo que recuerdo con más miedo fue otra cosa.
Durante los cuatro años de Arte Dramático estuve haciendo musicales y series. Recuerdo que en aquellos años también grabé Malviviendo. Ya estaba trabajando en el ámbito profesional, pero seguía estudiando. Cuando había esas pausas de trabajo en las que llevaba meses sin ver una cámara o sin subirme a un escenario, estaba haciendo mi carrera.
El mayor vértigo me entró cuando llegué a Madrid. Ya no tienes una excusa, ya no tienes nada. Ahora tienes el vacío, que es algo a lo que estamos acostumbrados en esta profesión: mucho tiempo esperando a que te llamen y muchos días de diferencia entre una obra de teatro y otra o entre una serie y otra.
Es una profesión con muchísimo paro y trabajar de ello es muy difícil. Todos conocemos estas pausas y estos vacíos. Creo que ahí me entró más miedo. Cuando estaba estudiando la carrera no te dabas tanta cuenta, pero durante mis primeros meses en Madrid terminabas de grabar una serie y pasaba un mes, dos meses… Y pensabas: «Hostia, ¿cuándo va a llegar lo nuevo?». Escribes a tu representante: «Bueno, ¿tenemos algo?». Y no aparecen castings.
Más que la distancia, mi mayor miedo fue empezar a conocer esta profesión de verdad. Aunque llevaba muchos años dedicándome a ello, había sido durante la adolescencia y mis primeros años de carrera. Cuando me di cuenta realmente de lo dura que era esta profesión y de esos momentos de pausa fue cuando llegué, entre 2016 y 2017, a Madrid.
Tu formación no se ha limitado a la interpretación. También has estudiado canto, danza e incluso disciplinas como las acrobacias. ¿Nace de ser una persona inquieta o de la necesidad de conseguir una formación lo más completa posible como actor?
Mauricio Morales: Te diría que por ambas. Es verdad que soy una persona muy inquieta. A día de hoy sigo haciendo un millón de actividades, desde muchos tipos de deporte hasta irme a la montaña o seguir formándome. Cada vez que veo algún curso diferente, ya sea de clown, algo físico, teatro físico o cualquier otra cosa, estoy ahí dentro.
Pero creo que también la carrera del actor y la actriz consiste un poco en estar preparado para todo. Por lo menos en Arte Dramático me lo enseñaron muy bien. Teníamos clases desde esgrima y lucha escénica hasta Historia del Arte. Creo que en esta profesión tienes que estar
