Héctor Ruiz es una de las voces habituales del fútbol español en Movistar Plus, con una trayectoria especialmente vinculada a LALIGA HYPERMOTION. Desde su experiencia detrás del micrófono, analiza la evolución de una categoría marcada por la igualdad y la imprevisibilidad, el peso de los clubes históricos y los nuevos inversores, además de descubrir algunos de los momentos que más le han marcado como narrador.
¿Qué es más difícil: ascender a Primera División o mantenerse?
Creo que en esta liga es más difícil ascender, porque ascienden solo tres. Es verdad que bajan cuatro, pero después de 42 jornadas, que dos equipos consigan subir directamente tiene mucho mérito.
El que lo hace a través del playoff creo que tiene un mérito añadido, porque tiene que afrontar unas eliminatorias durísimas, muy cañeras y que verdaderamente ponen a prueba los límites del cuerpo. Entonces te diría que es más complicado subir. Mantenerse tiene un mérito enorme también porque nadie quiere perder la categoría y es una lucha encarnizada, pero, si me preguntas qué es más difícil, te diría que ascender.
En los últimos años hemos visto cómo numerosos clubes históricos han descendido a Segunda División y algunos han terminado cayendo incluso a una categoría inferior. Ha sucedido con equipos como Deportivo, Oviedo, Racing de Santander o, más recientemente, Zaragoza. ¿Por qué crees que ocurre con tantos clubes históricos?
Te diría que es una cuestión de gestión. Uno puede quedar muy satisfecho con una gestión y que luego, de una forma más o menos azarosa, las cosas no vayan bien en el campo y entres en un bucle, en un agujero negro, que te acabe obligando a sufrir un descenso.
Le ha sucedido a varios equipos históricos. Por ahí ha pasado el Cádiz, por ahí ha pasado el Tenerife, por ahí ha pasado Las Palmas y por ahí pasa ahora el Zaragoza después de muchísimos años en el fútbol profesional. Son cuestiones que muchas veces, por presupuesto o por ambiciones, no les encuentras una explicación lógica.
Pero es que muchas veces en esta categoría pronosticar algo no te lleva a ningún buen lugar y dar cosas por sentadas te lleva al equívoco. Que equipos históricos hayan perdido la categoría solo habla de que, quizá, la gestión podría haber sido mejor.
Llevas años narrando la Segunda División. ¿Cómo se prepara un partido en una competición en la que incluso un enfrentamiento entre el primero y el último puede romper cualquier pronóstico?
Eso creo que no se puede preparar. Un juego como este, y todavía de una manera más pronunciada en esta categoría, es tan imprevisible que llevar algo preconcebido sobre lo que puede suceder o intentar previsualizarlo es muy complicado. Eso lo hará el futbolista, lo hará el entrenador y muchas veces también a ellos les saltan los planes por los aires, así que imagínate para quien tiene que contarlo.
Puedes llevar un partido muy preparado porque hoy en día hay muchas herramientas que te lo permiten. Pero sí es cierto que muchas veces toda esa información que te sirve de base, en un momento determinado del partido, se deshace y desaparece. Un gol o un pequeño error te pueden llevar a un escenario que quizá no tenías preparado, aunque sí imaginado.
Creo que no existe una fórmula para decir: “Me voy a preparar este partido de esta manera porque va a ser así y lo veo muy claro”. Los equipos de la categoría se empeñan constantemente en llevarte la contraria si eres tan osado como para querer pronosticar.
Este año hemos visto la compra del Eldense por parte del grupo de Messi, tenemos el caso del Almería y también el del Andorra con Piqué. ¿Por qué crees que cada vez más inversores de fuera se están fijando en LALIGA HYPERMOTION?
Porque creo que, de algún modo, entienden que un equipo de LALIGA HYPERMOTION con margen de crecimiento es una especie de caramelo al que, si se le da cariño, se gestiona bien y se trata bien, te va a dar un margen de crecimiento importante a todos los niveles.
No solo económico, que también, porque aumentan los derechos, tienes una subida de patrocinios y, si aumentas de categoría, es muy considerable. Lógicamente, colocas al club en una nueva dimensión. Pero también a nivel de posicionamiento y de relacionarte con el fútbol español, que es una primera marca mundial.
LALIGA HYPERMOTION probablemente tiene clubes o entidades cuya inversión para poder adquirirlos es inferior a la de clubes que están en un escalón superior, pero que pueden servirte, con mucho cariño y una buena gestión, para sentirte satisfecho de formar parte de algo.
Luego también hay que entender mucho la parte cultural y el arraigo de la entidad o del club que vayas a comprar. Hay que estudiar muy bien cómo es su masa social, cómo se relaciona su gente a nivel social y cultural y entenderlo antes de hacer que una inyección económica se convierta en algo muy frío y que sea solamente eso.
Haciendo un buen estudio de todo ello, creo que la gente invierte porque es muy llamativo y porque realmente son inversiones interesantes a nivel estratégico en muchas direcciones, no solamente en una.

A los futbolistas siempre se les pregunta si tienen alguna manía antes de saltar al campo. ¿Tú tienes algún ritual antes de empezar a retransmitir un partido?
Te digo cuál es mi manía: echarme una buena siesta, descansar la cabeza y, después de la siesta, darme una ducha y llegar con una sonrisa en la cara. Creo que, si uno no disfruta haciendo su trabajo, es muy difícil que lo puedan disfrutar los demás.
Más allá de eso no tengo ninguna manía. Llegar descansado, que mi cabeza esté limpia y, sobre todo, intentar dejarme llevar y ser como soy, porque no entiendo otra forma de ser en mi vida ni tampoco en esta profesión. No te diría que haya ninguna tara en mi día a día que sea demasiado reseñable.
Para terminar, ¿hay algún partido o alguna actuación que hayas narrado y que guardes especialmente en el recuerdo?
No sé si con más o menos cariño, pero ha habido ascensos históricos que me han tocado. Por ejemplo, el de la Sociedad Deportiva Huesca por primera vez en su historia.
También las finales de playoff. Cada una ha sido distinta, pero recuerdo una que fue tremendamente dramática, la del Ciutat de València de hace tres años entre Levante y Alavés. La gana el Alavés en la prórroga con un penalti que marca Villalibre en la última jugada del partido.
Lo que vi allí en el Ciutat, sobre todo entre la gente local y la directiva, fue algo desgarrador. Hay que tener cierta empatía con la gente que pierde, porque con la gente que gana es muy fácil: te vas con ellos, te invitan a algo y te lo pasas fenomenal. Pero me llaman muchas veces más la atención las imágenes de los que pierden.
Los que ganan descorchan la botella de champán, hacen una rúa y todo es muy bonito, pero el que pierde lleva el duelo de una manera distinta. Me ha tocado ver ese duelo en varios equipos y creo que el más extremo que me ha tocado vivir trabajando fue el del Levante de hace unos años.
También recuerdo lo que pasó en Gran Canaria con aquel ascenso del Córdoba, con el gol de Ulises Dávila, y ver a la gente darse cuenta de que su equipo no subía cuando lo tenía ahí. Son cosas que, si yo estuviera jugando o fuera de cualquiera de esos equipos, no sé cómo sería capaz de sobrellevarlas.