Corea del Sur se ha convertido en uno de los grandes proveedores de series para las plataformas de streaming. Los K-dramas han conquistado al público con historias de fantasía, terror, thriller, acción o romance. Sin embargo, la animación surcoreana sigue siendo una relativa desconocida para buena parte del público español. Japón continúa dominando nuestra percepción de la animación asiática, aunque China y Corea del Sur llevan años desarrollando una industria que también tiene sus propias historias que contar. El último ejemplo es «Crónicas de exorcismo: El comienzo», estrenada en los cines españoles el pasado 16 de octubre de la mano de Marmitako Films.
Dirigida por Kim Dong-chul, la película adapta el universo de Toemarok, la saga literaria de Lee Woo-hyeok, que ha vendido más de diez millones de ejemplares. Y, como deja claro su título, estamos ante una historia concebida para tener continuidad, algo que acaba condicionando buena parte de lo que vemos en pantalla.
La historia sigue al padre Park, un sacerdote expulsado de la Iglesia por practicar exorcismos prohibidos, que recibe el encargo de proteger a Juno, un joven con extraordinarios poderes espirituales. En su camino aparecen misteriosos guardianes, demonios y una mitología que mezcla diferentes tradiciones religiosas.
El catolicismo convive con el folclore coreano, el chamanismo y el budismo, dando forma a unos guardianes con habilidades y motivaciones diferentes. Esta mezcla de creencias ofrece algunas de las ideas más atractivas de la película, pero sus responsables parecen tener tanta prisa por presentar este universo que apenas nos dejan tiempo para conocerlo. El pasado del padre Park merecería mayor desarrollo, al igual que la relación de Juno con los guardianes o las distintas religiones que dan forma a este peculiar grupo.

En ocasiones parece que estamos viendo el resumen de una historia mucho más extensa, con personajes que aparecen, muestran sus poderes y continúan adelante sin que lleguemos a conocerlos lo suficiente. El resultado es una película que por momentos parece un largo prólogo de futuras entregas, con una trama que termina resultando algo caótica y que pierde fuerza entre tantas explicaciones y nuevos personajes.
La acción y la animación compensan sus carencias
Donde Crónicas de exorcismo: El comienzo convence es en su apartado visual. Las secuencias de acción son espectaculares, con enfrentamientos sobrenaturales, criaturas inquietantes y combates que recuerdan más al anime de fantasía oscura que al cine tradicional de exorcismos. Su animación utiliza una estética híbrida en 2D y 3D, con una paleta de tonos oscuros y fríos, con colores muy saturados. que recuerda por momentos a la serie Arcane, mientras que algunos escenarios y diseños parecen inspirados en la estética de videojuegos como Elden Ring o Dark Souls.
Especialmente llamativos resultan los enfrentamientos entre los guardianes y las criaturas demoníacas, donde la película despliega buena parte de sus recursos visuales. Los combates ganan espectacularidad conforme avanza la película, aunque no siempre mantienen la misma fluidez en sus movimientos.
De los exorcismos a las batallas de anime
Lo curioso es que una película que comienza jugando con las posesiones demoníacas y las distintas tradiciones religiosas termina entregándose a unos combates cada vez más desmesurados. El clímax del tercer acto se alarga en exceso, alejándose del terror sobrenatural y acercándose al estilo de las batallas clásicas de animes como Bola de Dragón y Naruto. No deja de resultar llamativo que, después de dedicar buena parte de la película a explicarnos el origen y los poderes de sus personajes, el enfrentamiento final encuentre tiempo para prolongarse bastante más de lo necesario. Esa duración habría venido muy bien para profundizar en algunas de las relaciones que se presentan durante la historia.

La sensación al terminar es que hemos conocido a los protagonistas de una historia que apenas acaba de comenzar, aunque quizá habría sido preferible disfrutar de una primera aventura más cerrada antes de empezar a pensar en sus secuelas.
Personalmente, me quedo con sus guardianes, con el conflicto interior del padre Park y con esa mezcla de religiones, demonios y acción fantástica que la diferencia de otras propuestas. Me gustaría ver una segunda entrega, aunque también espero que sus responsables se tomen las cosas con más calma y dediquen más tiempo a desarrollar unos personajes que tienen bastante más que ofrecer.
PD. Ojo con abandonar la sala cuando comiencen los créditos. Al más puro estilo del UCM, la película incluye una escena adicional que amplía todavía más las posibilidades de este universo y apunta hacia lo que podría venir después.
