La CE advierte que el proyecto dificulta el acceso a los contenidos de televisión al resto de operadores y les perjudica en su posicionamiento en Internet y telefonía.
La decisión de la Comisión Europea de trasladar a España el expediente de la fusión entre Vía Digital y Canal Satélite ha sido acompañada de un exhaustivo informe sobre los efectos que dicha operación tiene para la competencia. La CE analiza tanto los mercados de televisión como los mercados de telecomunicaciones y señala que la concentración supone un «vínculo significativo entre el operador dominante en el mercado de la TV de pago y el operador dominante en toda una serie de mercados en el sector de las telecomunicaciones».
Bruselas pone el dedo en la llaga cuando afirma que la concentración supone una amenaza por cuanto que refuerza la posición dominante de la futura Sogecable en el mercado de la TV de pago. El informe detalla que tras el reciente cierre de Quiero TV sólo se mantienen como competidores de Sogecable y Vía Digital en este segmento del negocio los operadores de cable, cuyas demarcaciones están delimitadas territorialmente. Bruselas precisa que con la fusión, la cuota de mercado de la nueva plataforma resultante podría superar el 90 por ciento en volumen de ventas.
Proyecto Imagenio
Un aspecto en el que el análisis de la CE hace especial hincapié reside en que actualmente Telefónica es el único operador que tiene previsto entrar en el mercado de la televisión de pago, a través de su proyecto Imagenio. El objetivo de Telefónica con Imagenio consiste en suministrar una oferta conjunta de servicios de TV de pago, telefonía y acceso a Internet de banda ancha utilizando su red ADSL en todo el territorio español. Con la fusión, es lógico pensar que esta competencia efectiva de Telefónica dejará de existir para la futura Sogecable.
La Comisión analiza también lo que denomina mercados ascendentes de la TV de pago, en concreto las películas de estreno y el fútbol, que son objeto de contratos exclusivos. En materia de cine de estreno, la CE reitera que la operación notificada amenaza con reforzar la posición dominante de Sogecable, por lo que una competencia efectiva se vería obstaculizada «de manera significativa» en el mercado español.
En cuanto al fútbol televisado, el análisis destaca la desaparición de Telefónica como competidor de Sogecable a la hora de comprar derechos televisivos. En este sentido, la Comisión recuerda que la fusión incluye la adquisición por parte de Sogecable de la participación que tiene Telefónica-Admira en Audiovisual Sport (40 por ciento), sociedad que gestiona los derechos de los clubes de fútbol para la explotación de sus partidos televisados.
Dominio en fútbol de pago y toros
Bruselas señala que la futura plataforma única se hará con los derechos que ahora pertenecen a Telefónica en el seno de Audiovisual Sport, lo que incrementará el dominio de la nueva Sogecable hasta entre un 60-75 por ciento del mercado: «Por tanto, existe una amenaza de crear una posición dominante en el lado de compra para la adquisición de derechos de transmisión de acontecimientos futbolísticos en que participen equipos españoles…», concluye la CE sobre este asunto.
El documento añade que esta posición dominante de Sogecable en el mercado mayorista de fútbol televisado le puede permitir también un reforzamiento de su posición de dominio en el mercado descendente de la televisión de pago, donde compite con otros licenciatarios de Audiovisual Sport.
Siguiendo el detalle pormenorizado de los distintos mercados de contenidos, la Comisión incluye el análisis de otros espectáculos que conllevan derechos exclusivos como es el caso de las corridas de toros. En este segmento reitera la misma conclusión y es que la fusión amenaza con crear o reforzar posición de dominio y obstaculizar de manera significativa la competencia. Igual ocurre en la producción y comercialización de canales temáticos.
El estudio dedica una buena parte de sus consideraciones a los mercados de telecomunicaciones afectados por la fusión. Tanto el acceso a Internet como la telefonía fija forman parte del trabajo de la Comisión.
Mercados de Internet
En lo que se refiere al mercado del acceso a Internet, Bruselas recuerda que Telefónica proporciona más del 80 por ciento de líneas ADSL en España, pero además controla el cien por cien del mercado mayorista, debido «a la falta de apertura significativa, en la práctica, del bucle local en España».
La Comisión Europea añade a esta situación la dificultad que van a tener otros operadores para acceder a los contenidos televisivos, que son el principal reclamo para estructurar una oferta conjunta de televisión y servicios de telecomunicaciones.
En cuanto a telefonía fija, el texto reconoce que Telefónica representa el 87 por ciento del total de los ingresos en España. Esta participación se desglosa en un 88 por ciento de cuota en llamadas metropolitanas, un 84 por ciento en llamadas provinciales, un 83 por ciento en llamadas interprovinciales e igual cantidad en internacionales y un 79 por ciento en llamadas de fijo a móvil.
A tenor de estas cifras, la Comisión llega a la conclusión de que la fusión «refuerza la posición dominante de Telefónica en la prestación de servicios de telefonía fija a usuarios finales y de infraestructuras». Además, el dictamen resalta que el desarrollo de la prestación de tales servicios de suministro de infraestructuras «puede verse amenazado en la medida que la operación de concentración suponga la exclusión o marginalización de los operadores de cable».
Los cableoperadores son, de acuerdo con el análisis elaborado por los responsables europeos de la Competencia, cuyo titular es Mario Monti, los grandes damnificados de la fusión digital: «Los efectos anticompetitivos amenazan con afectar de manera destacada a los operadores de cable en España, que representan la principal y casi única fuente de competencia a la plataforma satelital de TV resultante de la fusión. Tales operadores de cable representan igualmente la principal alternativa competencial a Telefónica en diversos mercados de telecomunicaciones, en los que el operador histórico español (Telefónica) es ya dominante».
El análisis especifica claramente que los cableoperadores tendrán difícil el acceso a los contenidos audiovisuales para su servicio de televisión de pago y tal debilitamiento en este negocio les perjudicará también en otros mercados como los del acceso a Internet y la telefonía fija. La Comisión reconoce que durante el periodo de consultas, diversos operadores de cable han llegado a quejarse de que la coordinación de estrategias entre Sogecable y Telefónica «pueda llegar a suponer una amenaza a su propia supervivencia».
Las reclamaciones de las compañías que operan en el sector del cable están ya sobre la mesa de trabajo del Tribunal de Defensa de la Competencia, cuyo informe final será entregado al Gobierno a mediados del próximo mes de noviembre. No obstante, previamente, en concreto el miércoles que viene, día 16, expira el plazo para que cualquier interesado en el expediente de fusión pueda formular su recurso oficial ante el Tribunal de las Comunidades Europeas de Luxemburgo. Este recurso no puede orientarse contra la decisión definitiva del Gobierno español, que todavía no se ha pronunciado al respecto, pero sí puede dirigirse en contra de la decisión de la Comisión Europea de reenviar el expediente de la operación al Reino de España.
«Corralito digital»
El eventual recurso ante el Tribunal de Luxemburgo afectaría los calendarios de la mencionada fusión por cuanto que es de presumir que el proceso exija medidas cautelares que fuercen un compás de espera en la toma final de decisiones en España. Hasta ahora, los cableoperadores no han elevado el tono de su protesta fuera de los circuitos estrictamente oficiales, si bien el presidente de Ono, Eugenio Galdón, ha señalado en repetidas ocasiones que la concentración de Vía Digital y Canal Satélite representa la creación en España de un «corralito digital».
En medios de estas compañías existe la convicción de que Bruselas ha acotado el terreno para que sea el Gobierno español el que asuma el coste político de condicionar la fusión. Como se ha podido comprobar, a la luz del dictamen elaborado por el equipo de Monti, la Comisión Europea se ha despachado a gusto con el análisis más riguroso de todos los negocios afectados por la fusión y no ha tenido reparos a la hora de denunciar las posiciones de dominio que el Grupo Prisa y Telefónica ejercen en sus respectivos mercados, tanto actualmente como, sobre todo, y con mayor intensidad, después de la fusión. Sin embargo, pese a la claridad de ideas que muestra Bruselas en sus consideraciones, la decisión final de Monti ha sido la de ceder gustosamente a la petición del Gobierno español para que sean las autoridades de Competencia del Ministerio de Economía las que emitan el veredicto final. El comisario se ha fundamentado para ello en el artículo 9 del Reglamento de concentraciones, que viene a facultar a las autoridades nacionales de cada Estado miembro para que resuelvan en este tipo de operaciones cuando es su propio mercado geográfico el que está afectado. La fusión digital tiene consideración de operación de dimensión europea, pero Monti ha preferido «lavarse las manos» dado que los efectos en la competencia se producen básicamente en nuestro país. La única forma de que Monti recuperase la potestad del expediente sería que así lo dictaminase el Tribunal de Luxemburgo, pero esta posibilidad tiene que ser motivada a instancia de parte con un eventual recurso que todavía no se ha producido.
Los cableoperadores están esperando que el Tribunal de Defensa de la Competencia reconozca la complicada situación a la que están abocados como consecuencia de la fusión. Con esta premisa, los citados operadores ya se han posicionado como parte afectada y confían en que el Gobierno encuentre soluciones alternativas que desemboquen en medidas compensatorias para un sector netamente inversor y que en su día fue definido como la quintaesencia de la Sociedad de la Información.
Acuerdos comerciales
Para estos operadores, potencialmente perjudicados por la concentración, lo ideal no es que el Consejo de Ministros vete la fusión -posibilidad harto improbable, por otra parte- sino que la operación revierta también en beneficio de ellos a la hora de acceder al mercado. Dicho de otro modo, los cableoperadores confían en que el Gobierno obligue a la nueva plataforma a efectuar algún tipo de acuerdo comercial con las empresas del cable. De ahí que la fecha del 16 de octubre pase, tal vez, inadvertida y sin más ruidos.