El director Gaizka Urresti presentó en la sección Zinemira del Festival de San Sebastián su documental «Eloy de la Iglesia, adicto al cine», un retrato biográfico del cineasta vasco que marcó la cinematografía española de los años 70 y 80. En la entrevista, Urresti comparte su experiencia al formar parte de esta selección, su visión sobre el documental frente a la ficción y los retos de abordar la vida de un personaje complejo, cuya obra y existencia combinan talento, transgresión y vulnerabilidad. El director destaca cómo el documental busca respetar y comprender a Eloy de la Iglesia, ofreciendo al espectador un acercamiento humano y profundo a su legado cinematográfico
«Eloy de la Iglesia, adicto al cine» es el documental que presentas en la sección Zinemira, centrada en producciones del País Vasco, del Festival de San Sebastián. ¿Qué se siente al ser uno de los elegidos, seleccionados para presentar en el festival?
Sí, efectivamente Zinemira es una selección en la que están tanto las películas vascas del año, que se han estrenado, como las que todavía no se han estrenado. En nuestro caso, la productora fundamental de esta película es Altuve Filmiak. Y, bueno, está rodado en parte en Bilbao. Yo soy vasco, aunque vivo fuera. Yo cuando vi que estamos solamente en Zinemira, cuatro documentales, dije, hombre, pues igual hay opciones. Pero, claro, en un año tan excepcional del cine vasco, resulta que por ese premio compiten pues casi toda la sección oficial española, ¿no? Alberto Rodríguez, los Moriarti, Agustín Díaz Yanes, Asier Altuna, con lo cual, bueno, da un poco de vértigo. O sea, me siento un poco en una sección pequeñita, pero ahí jugándonos la vida con grandes directores y amigos, muchos de ellos. Un privilegio.
Aprovechando tu nominación al premio Zinemira, aunque como has comentado optarás al galardón como otros de tus compañeros y amigos que han hecho películas. Tú también has hecho películas ¿crees que el documental esté infravalorado?
Los presupuestos son otros, claro, efectivamente. Un documental tiene un presupuesto, este tiene 250, 300 mil euros, frente a cualquiera de estas películas que te he dicho, muchas de ellas son de 3, 4 millones, la ficción es más costosa, tiene más mecanismos de promoción… Pero no significa que sea mejor, ¿eh? No hablo de calidad, hablamos de promoción, de posicionamiento.
Y luego es cierto que el espectador sigue teniendo muchos prejuicios al documental en salas de cine. Sigue pensando el documental como el documental de bichitos, de animales, de La2, naturaleza, que hay algunos maravillosos, pero es cierto, los documentalistas hablamos… Bueno, yo soy director, he hecho ficción y documental, lo que pasa es que últimamente hago más documental y es un terreno en el que me siento muy libre y muy cómodo. Entonces, bueno, quiero decir que yo me muevo en los dos campos, pero es cierto que los documentalistas tenemos que sufrir siempre una frase de la gente que nos dice, bueno, ¿cuándo haces una película? Digo, si hago todos los años una. Y dicen, no, no, pero una película, película, ¿no? El espectador sigue pensando que el cine en mayúsculas es el cine ficción.
Eso es inevitable o… Bueno, tenemos que trabajar los documentalistas en cambiar esa percepción. Primero, haciendo documentales, películas documentales que les emocionen y que les sorprendan y luego, bueno, en el discurso. Tienen la misma capacidad de emocionar, de hacer reír, de llevar de muchos sitios que la ficción, ¿no? Yo no me siento un director de segunda porque cuando hago documentales frente a la ficción, de hecho, he tenido documentales que han tenido bastante más repercusión que muchas películas de ficción españolas.
¿Te consideras documentalista?
Yo soy cineasta, cuento historias a veces en ficción, a veces en documental, pero es cierto que al final de mis largometrajes, solamente uno es de ficción y los otros son documentales. Entonces, bueno, a mí el documental me ha dado muchas satisfacciones, ¿no? Pero tampoco soy un documentalista al uso.
Yo hago documentales biográficos la mayoría de las veces, culturales. Yo no tengo la capacidad de cogerme la cámara al hombro, que lo podría hacer, e irme a Gaza, ¿no? Yo en el fondo cuento historias a través de la vida de otros personajes. Porque casi todos mis documentales, películas documentales, son biografías, incluso los cortos de personajes, ¿no? Yo tengo una especial predicción por las vidas ajenas, ¿no? Y quizás contando vidas ajenas intentas contar tu propia vida. Pero bueno, yo soy cineasta.
Hablando de documental, Eloy de la Iglesia un director que ha sido referencia para muchos de sus compañeros ¿cómo surge la idea de hacer un documental sobre él?
Esto realmente es un proyecto de encargo. Quiero decir Ana Olea, la productora ejecutiva, amiga de Eloy, desde hace 15 años quería haber hecho un documental sobre él. Y la idea es que lo hiciera Diego Galán, su último amigo, que además sale también en el documental, y que fue muy importante en su recuperación cuando era director de este festival en el año 96. Muy importante. Entonces, la idea era que él hiciera el documental, pero no se consiguió la financiación.
Cuando tristemente Diego falleció, parecía que este documental estaba como maldito. Pero hace tres años Ana lo presentó a Televisión Española, otra vez entró Televisión Española y a partir de ahí se reactivó, me llamó a mí para ver si lo quería dirigir. Y bueno, yo estaba muy liado, estaba en plena promoción de Labordeta y tal, pero bueno dije, venga, yo digo que sí a todo y luego ya veremos cómo lo vamos encajando.
Acepté el reto. Yo conocía a Eloy de Iglesia, como cineasta, no voy a decir que era un director que me inspirara, pero su cine me estimulaba mucho y en un momento de tu vida, de la adolescencia, en Bilbao, un cineasta, el director de El Pico, de Otra Vuelta a Turca, un cineasta turbador, y conocía su biografía. Entonces bueno, me pareció apasionante y por eso me metí.
Tiene una historia apasionante porque bueno, un director que fue censurado, claro. Bueno, censurado, todos los directores fueron censurando, pero no de la forma en la que lo de la Iglesia… Porque además, con el hecho de que también era homosexual, claro y no lo ocultaba, casi que se provocaba el enfrentamiento, porque bueno, en esa época había otros cineastas en los 70, que utilizaban más un simbolismo para criticar al régimen, la opresión y tal. Él iba al cuerpo a cuerpo, o sea, no buscaba metáforas, buscaba realidades, entonces bueno, sí, eso lo hacía singular, sin duda.
¿Qué es lo que más destacarías? cuando has estado informándote, mirando la hemeroteca, porque en el documental se pueden ver gente cercana, actores que han trabajado con él, como Fernando Guillén Cuervo, José Sacristán, Ángel Pardo ¿Qué es lo que más te llamó la atención?
Yo tenía la imagen de director estigmatizado por su adicción a la heroína. De hecho, tengo una historia personal, yo no la conocií, pero mi primera película como guionista, como co-guionista y como productor, Chevrolet de Javier Maco, del año 97, es un trasunto de la vida de Eloy. Es la historia de un director de cine que vive en la calle, en un coche abandonado, y porque persigue a su actor fetiche que está enganchado en el mundo de la heroína.
O sea que era una visión poética sobre la situación de Eloy en ese momento. Entonces, tenía esa visión un poco de alguien de una vida salvaje. Y en ese sentido incluso me asustaba el personaje, ¿no?, como alguien con una parte que la tiene muy oscura, que ahí estaba presente, ¿no? Sin embargo, yo, hablando con mucha gente, sobre todo que la conoció a partir de su recuperación, Fernando, Ana, pues destacaban esa parte más sensible, más cariñosa, educada, y a mí me sorprendía la imagen de su cine y los testimonios de sus amigos en los 70, y esa educación, ternura, de la que hablaban otros, ¿no?
Y bueno, a lo largo del proceso de hacer la película, al final yo creo que he ido entendiendo más al personaje, entendiendo en qué contexto hizo sus películas, en qué contexto vital él llevó su vida, y bueno, pues entendiéndole y cogiéndole cariño, como espero que haga el espectador, ¿no?
¿Cómo crees que se hubiera entendido hoy a Eloy?, ¿cómo le hubieran percibido? Porque el dirigió en una época con censura, y hoy en día ya no existe como tal esa censura, aunque puede haber otras.
Yo creo que si Eloy hubiera nacido en democracia, no hubiera hecho este cine. Pero lo que sí creo es que si hubiera hecho el cine que hizo en los 70, 80 ahora, primero hubiera sido imposible, nadie hubiera financiado películas como La Criatur o El Sacerdote en España. Son imágenes, hoy en día, trasgresoras, que no se visualizan en ninguna película, la imagen de un sacerdote amputándose el pene con unas tenazas, ¿sabes?, por poner una imagen.
Entonces, y luego, a nivel vital, claro, no lo quiero juzgar, pero él sacó de la calle a un menor manzano, le convierte en una estrella nacional, haciendo películas súper taquilleras, y luego terminan enganchándose juntos en él a la heroína y terminan muriendo de una sobredosis en su casa. Esa historia, hoy en día, sería muy censurada, personalmente, por toda la sociedad. No sé si Eloy ahora mismo, con todo esto, con lo que tuvo en los 70, 80, ahora mismo sería muy bien visto, ¿sabes?, con nuestros valores.
Pero también creo que no tiene sentido juzgar a alguien que está muy pegado a su época con valores desde el siglo XXI, sería muy hipócrita, ¿no? Pero bueno, yo creo que las películas que hizo él hoy en los 70, 80, ahora son inviables, no se podrían hacer, estarían censuradas. Ahora que no hay censura legal, habría una censura económica que impediría que hicieran esas películas y a nivel vital, bueno, pues sería muy… muy denostado su comportamiento, ¿no? Da igual que sea homosexual. Imagínate que un director, una directora, descubre a una chica o chico de 16 años y se le llevaba a vivir con él.
Tanto delante como detrás de las cámaras Eloy fue un personaje como has comentado con un lado oscuro, pero también con un lado cariñoso, amable y humano ¿a la hora de dirigir el documental que es lo que más ha costado?, ¿has tenido algún tipo de “autocensura” por todo lo que conocías de él?
A ver, el personaje, la persona, está muerta. Entonces hay veces que, a no ser que tuviera dos o tres visiones sobre una realidad, no voy a dar por buena el testimonio de alguien, ¿no? Bueno, sí es cierto, no censurado, pero sí respetando el personaje. No quiero estigmatizarlo, pero tampoco quiero ocultar, ¿no? O sea, no quiero… por supuesto es un documental de creación, y no quiero ser amarillista, ¿sabes? No se trata de cuando hablamos, “Eloy de la Iglesia cayó en la heroína”, esos recursos televisivos, ¿no? no, aquí́ hay una intención de respeto al personaje y de entenderle, y de hacerle entender.
Eloy tenia una vida privada digamos… tumultuosa, sí. Hay que contarlo, pero digamos sin hacer sangre. Contarlo con elegancia, ¿no? O sea, quiero decir que se habla de que él, buscaba sexo con chicos jóvenes, en los servicios, o bueno, con “chaperos”. No se cuenta con estas palabras, pero un espectador lo ve, lo ve porque al final su cine contaba su vida. Y utilizo muchas las películas para ilustrar episodios, pero no lo… no lo hago desde un aspecto morboso, sino para entender el personaje.
No es tanto “autocensura” como respeto al personaje, ¿no? Y luego, bueno, cuando hay visiones contrapuestas de una misma realidad. Hay una anécdota muy graciosa de como rodó una escena de una actriz mostrando el pubis, pues me gustaba mostrar visiones contrapuestas para mostrar esa dualidad o multivisión de la realidad que muchas veces la misma gente que lo vio en un momento lo recuerda de forma diferente, ¿no? Y entonces ahí́ no cuento una realidad, sino que cuento claramente visiones diferentes, que el espectador cree la versión que él intente, le parezca más verosímil para ellos. Eso sí lo he procurado, respetar al personaje.