Tras ganar el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción en 2021 con «A la cara» (cuya adaptación al largometraje tiene previsto su estreno en 2026), y haber sido nominado a Mejor Dirección Novel por Josefina, Javier Marco confirma con «Insalvable» su posición como uno de los directores de cortometraje más premiados y reconocidos de la escena española actual. El cortometraje ha obtenido 105 selecciones y 32 premios en festivales, lo que sitúa a Javier Marco y a «Insalvable» como dos de los nombres más sólidos de la temporada, hasta estado hasta el último momento en la carrera a los Premios Goya y con una proyección que trasciende el circuito nacional.
¿Cómo surge la idea de hacer el corto? ¿De dónde te viene la inspiración para hacer el corto?
J.M– La idea viene de unos amigos, de… bueno, la guionista es Belén Sánchez Arévalo y que lo hemos escrito juntos. Y entonces tenemos unos amigos que salvaron a una persona de morir. Y entonces nos contó la anécdota, porque luego a esa persona a la que habían salvado les invitaron a cenar… No, a comer, en este caso fue a comer en un sitio muy lujoso en Madrid, como agradecimiento por haberle salvado la vida. Entonces esa historia nos impactó muchísimo y le dimos una vuelta y pensábamos qué ocurriría si en… En ese caso nos dijeron que la persona era muy buena persona, muy maja, pero qué hubiera pasado si hubieras salvado la vida a la peor persona del mundo. De ahí surgió la premisa de la historia y de ahí surgió Insalvable.
El mensaje lo vas viendo a medida que pasa el corto y sobre todo al final, porque esa parte de tensión, de decir por dónde va a ir… Claro, te mantienes viendo el corto con tensión, ¿no? No sé si eso también era la intención que buscabais.
J.M– Sí, sí, totalmente. Totalmente de acuerdo contigo. Al principio queríamos que fuera todo muy… O sea, desde la amabilidad, desde lo positivo, porque realmente es la primera vez que Mauro, que es el personaje que interpreta a Javier Pereira, es la primera vez que va a un restaurante así y tan lujoso, con ese tipo de comida que seguramente no ha probado en su vida.
Y entonces a la otra persona la que ve, pues le ve como que está sonriente, con buena energía, buen rollo. Y entonces todo empieza siendo muy positivo. Entonces nos gustaba jugar ese arco, ¿no? Cómo empezar desde ese punto a poco a poco ir desenmascarando al personaje de Ángel, que está interpretado por Pedro Casablanc.
Y entonces el mismo Mauro, que para nosotros Mauro es el punto de vista del espectador. O sea, nosotros empezamos y acabamos con Mauro. Y entonces para nosotros era como queríamos que el personaje de Ángel se fuera desenmascarando a través de los ojos de Mauro. Y queríamos que a lo largo de esos 18 minutos que transcurre en el corto, ir viendo poco a poco cómo Mauro se ha metido en una encerrona. Mauro precisamente en algún momento ya no quiere estar en ese restaurante, se quiere ir. Y tiene que ver cómo puede conseguir irse, porque claro, no se lo va a hacer fácil, ¿no, Ángel? Entonces queríamos que de esa amabilidad pasáramos a un encuentro tenso, que fuera creciendo hasta el climax del corto, que es justamente al final. Que ahí creemos que es el momento donde la tensión ya sube a máximo nivel y ahí es donde Mauro tiene que elegir qué haría, si salvar o no la vida de Ángel.
¿Cómo se crea tensión en un corto que tienes menos tiempo que una película? porque en una película, digamos en un largometraje, creo que es más sencillo ir viendo la evolución de la tensión. Pero claro, en un corto, además de 18 minutos, ¿cómo evalúas los picos o en qué momentos empiezas a meter la tensión?
J.M- Creo que el guión es la clave. El cine es trabajo en equipo, todos los departamentos tienen que estar perfectos y también creo que el guión es el punto de partida, que es lo que tiene que estar como muy afilado. Y creo que aparte del guión tiene que haber interpretaciones muy sólidas. Para poder que en esos 18 minutos esa tensión vaya yendo creciendo y eso también gracias a las interpretaciones de Pedro y de Javi. Que además es la primera vez que trabajaban juntos y fue muy bonito, porque tampoco teníamos mucho tiempo de preparación. Pero sí que estuvimos ahí en el VIP con Javi, hablando de su personaje, hizo propuestas interesantes que al final se incluyeron en la propuesta para la realización.
J.P- Sí, yo creo que está muy bien desarrollado el guión, va avanzando muy poquito a poco, muy sutil y va mostrando el desencanto de conocer a alguien y que te esperas que es una cosa. Por los primeros actos que hace el personaje Pedro, que parece que desinteresadamente te invita a cenar y te agradece un gran favor. Y poco a poco él solo y las circunstancias van haciendo que en 15 minutos conozcas un poco a los dos personajes, tanto a uno como al otro. Y eso es mérito del guión sutil y bien construido y muy poco a poco.
Y luego ya desde las actuaciones nosotros pues intentar enriquecer todavía un poquito más y mostrar ese contraste en los dos. Ni tampoco él ser tan malo, malo, malo y yo tan bueno y encontrar ahí colores en los que hacen que eso, que 18 minutos parezca mucho menos.
Desde un punto de vista de la actuación, como bien le he comentado a Javier, la tensión en una película o en un reglometraje puede ir creciendo, va a ir creciendo y más o menos es fácil. Pero claro, en un corto esa tensión a la hora de actuar, ¿cómo la preparas? porque tienes 18 minutos y tiene que quedar perfecto.
J.P- Hay que hacer un gran análisis del texto y del personaje como en esos 15 minutos siempre un personaje tiene que empezar de una manera, tiene que pasar por varios lugares y acabar en otro. Porque si no, no es interesante. Si acaba igual que empieza, si esa historia o ese momento que vas a narrar no modifica al personaje y no le hace aprender, avanzar o acabar peor incluso.
A veces no siempre el arco es positivo, puede ser negativo. Pero sí, sí tiene que haber modificaciones y lo que te modifica el otro y lo que va pasando en el corto. Yo puedo venir muy contento de ah, mira qué guay, me invitan a cenar a un sitio maravilloso, qué guay, que la gente sea agradecida y hice un buen acto y me lo están premiando de alguna manera.
Pues vas contento, pero claro, luego te vas encontrando hasta el personaje Silvia Vacas que aparece y él como te obliga, me obliga a beber, me obliga a comer la carne poco hecha. Bueno, y millones de gestos y luego me empieza ya a sobornar, a hacer chantaje y todo. Bueno, encima mi personaje no tiene mucho texto y también es de mayor reto.
Y sobre todo que yo lo que quiero hacer es que el espectador vea, sienta o vea como yo estoy viviendo ese momento. O sea, que se pongan en mi lugar y imagínate que yo llegara ahí y me agradecieran. Pues yo intento hacer que miren a través de mis ojos.
Una imagen vale más que mil palabras, creo que en el corto se ve muy bien porque como bien dice Javier, sin decir mucho texto, porque es verdad que deja todo el rato hablar a Pedro, pero con gestos puedes ver muy bien a una persona. Entonces eso está muy bien trabajado por parte de ambas partes.
J.P– Sí, sí, eso la verdad que era uno de los retos y poder mostrar, tanto Javi y eso que estuvimos hablando mucho, para poder mostrar lo que mi personaje está pensando en cada momento. Tú le miras y aunque sea solo con la escucha o con la mirada, ya sabes más o menos, no qué está pensando exactamente, pero sí qué momento emocional está pasando. De, ah, pues se está divirtiendo, ah no, pues está incómodo. Ah, pues se quiere ir. Y eso era lo importante, de ir transmitiendo cada estado emocional.
Y eso era un reto porque si no, lo que dices tú, lo dicho ya se ha visto muchas veces. Y decir, pues estoy incómodo, o me quiero ir, pues ya está. Pero verlo en los ojos y en la incomodidad del cuerpo, en bajar la mirada, en estar pasando un mal rato, en intentar incluso a veces jugar a darle la razón. Digo, mira, le doy la razón y esto antes va a acabar. Pero es que no hay manera porque es muy pesado su personaje.
J.M- Sí, es verdad que cuando lo hacíamos, teníamos relativamente tiempo para poder rodar y podíamos hacer dos o tres tomas de cada. Luego lo dividimos el corto, digamos, como en tres, por estructuras, bloque.
Y bueno, nos dio tiempo a ir, o sea, no mucho, pero sí que podíamos hacer tomas. Y lo que me gustaba mucho también ver el montaje, como siempre daban, tanto Pedro como Javi, daban ciertos matices, lo que comentabais antes, miradas, gestos, que era súper bonito porque en la primera toma a lo mejor había un gesto que no se repetía luego nunca más y entonces había que capturarlo. Entonces era como el montaje, ver cada una de las tomas, ver qué habían hecho cada uno de ellos.
El montaje… o sea, que era como súper interesante porque cada toma que miraba… en la primera toma hacían unos gestos que eran súper interesantes. Luego en la segunda había otros gestos diferentes. O sea, siempre como con matices, en ese tono que habíamos conseguido a lo largo de todo ese corto. Pero sí que estaba muy guay porque sutilmente habían como diferentes cositas que iban dando. Y el montaje fue súper bonito porque siempre todo era muy bueno.
Y era simplemente ver que era lo más bueno en cada una de las tomas, cuando los actores juegan y te dan cositas diferentes en cada toma, a mí eso me encanta. Y creo que siempre hay que buscar, ¿no? Jugar. Y a veces se encuentra y a veces no.
Cuando eres director de un cortometraje, que aunque es cierto que en los últimos años se han ido valorando más, todavía como que cuesta con respecto a los largometrajes, pero que ya actores con experiencia, con muchos años en el cine como Javier y Pedro, puedas contar con ellos, es muestra de la valoración que hay dentro de la industria
J.M- Sí, sí. O sea, gracias a los actores que, por ejemplo, Javi o Pedro, bueno, es verdad que cada vez creo que hay más actores que se apuntan a hacer cortometrajes. Incluso un primer cortometraje de un director que a lo mejor no tiene nada de experiencia y lo que es súper guay es que ellos digan que sí a esos cortos, ¿no?, que ni siquiera sin conocer cómo dirige esa persona, pero se han enamorado seguramente del guión y han dicho, venga, pues para adelante.
Son gente que no tienen nada que demostrar, evidentemente, estos actores, y que se apunten a hacer cortos a veces sin dinero, porque muchas veces no hay, otras veces sí que hay, pero nunca va a ser como el cache que puedes pagarles, ¿no? Entonces, se agradece un montón que por parte de los directores agradecemos mucho que los actores quieran participar en los cortos porque son cortos que realmente es a dinero perdido, porque tú haces una inversión, normalmente no sueles, a no ser que te vaya muy bien en festivales, con esos premios a lo mejor sí que puedes recuperar lo invertido, pero también es verdad que es dinero que normalmente va a fondo perdido, pero es verdad que tú te vas creando como cineasta y que unos actores como ellos quieran hacer esos cortos, la verdad es que hace que el corto vaya a otro nivel, que juegue en otra liga, que ya haya gente que quiera ver también el corto solamente porque están estos actores, que ya solamente por eso es lo que dices tú, te da un marketing y hace que… porque al final, como cortometrajista, tú lo que quieres es que se vean los cortos, pero a no ser que vayas a festivales, hay pocas plataformas que apuestan por cortos, ¿no? Entonces, ¿dónde se ven los cortos? Bueno, está en Movistar Plus+, Filmin, gracias a ellos, pero claro, ellos solamente pueden comprar ciertos… o sea, un número muy limitado.
¿Algún corto de los que has hecho o tienes en proyecto has pensado pasarlo a largometraje?
Sí. De hecho, hicimos un corto que se llamaba La cara y que lo hicimos en 2019. Se rodó a finales. Y ahora acabamos de sacar… O sea, hemos hecho el largometraje que también se llama La cara con Manolo Solo que lo hemos estrenado ahora en el Festival de Gijón este noviembre y que próximamente se va a estrenar en cines. De hecho, había gente que nos decían si Insalvable, oye, ¿no habéis pensado hacer la historia larga? Porque también podría dar, ¿no? De sí, pero claro, es verdad que como venimos de hacer el paso con La cara ya es como… A lo mejor ya es demasiado, ¿no? Pero es verdad que hay cortos que luego se han hecho largos que han funcionado bastante bien y otros que quizás no han funcionado.
¿Proyectos futuros se puede adelantar o saber algo?
Pues ahora estamos escribiendo nuevos guiones de largometraje en este caso y sí que es verdad que, o sea, no se puede decir mucho porque todavía no está cerrado pero sí que ya hay productos que se han interesado en estas historias de largometraje y es la primera vez que vamos a tener más de una historia a la vez. O sea, cosa que es súper positiva porque siempre era como antes un proyecto otro, otro. Y entonces ahora ya sí que son dos a la vez que va a ser un reto también como como creador pero también mejor, Porque cada, por ejemplo, los largometrajes han costado como el primer largometraje que hicimos que fue Josefina que ha costado siete años el segundo que fue La Cara han sido cinco entonces ahora esperamos que al tener varios en paralelo pues a lo mejor podamos sacar más proyectos más seguidos que al final lo que me gusta es dirigir y contar historias y es tan complicado conseguir la financiación que tarda tanto tiempo pues ahora esperamos que no tarda tanto.