Nova, la cadena femenina líder del 2022 (2,3%) por delante de su competidora, estrena el lunes 5 de septiembre en España, a partir de las 20.00 horas, la emocionante serie turca «Alas Rotas». Las entregas de la ficción también estarán disponibles en Atresplayer Premium.
Alas Rotas narra la historia de Zeynep, Emre, Cemre y su hermana menor Aysun en el que la familia es un valor fundamental ante la adversidad. La lucha de una madre y el coraje por sacar de la miseria a sus hijos es el núcleo fundamental de esta esperada producción, así como el amor está por encima de las diferencias de las clases sociales.
Esta nueva serie para el canal temático de Atresmedia TV está producida por Koliba Film, y cuenta con un guion firmado por Pervin Bozan, Eda Karakoç, Hakan Haksun, Burak Kumdakçi. Alas Rotas está protagonizada por Melis Tüzüngüç, Deniz Bolişik, Ahmet Varli y Seda Türkmen.
Así comienza «Alas Rotas»
Alas Rotas cuenta la historia de Zeynep, Emre, Cemre y su joven hermana Aysun quienes, tras la inesperada muerte de su padre, caen en la pobreza. Su motivación en la vida es su madre Nefise, la única persona que hará cualquier cosa por su bienestar y felicidad.
La familia pasará por momento difíciles, aunque Nefise hará lo posible por cuidar a sus hijos y atender sus necesidades. En medio de una crisis familiar, Nefise salva la vida del rico y poderoso Muzaffer, encuentro que dará un giro inesperado al destino de la familia.
Muzaffer tienen un hermano pequeño, Onur, que, tras conocer a Zeynep, se enamorará perdidamente de ella. Zeynep conoce a Ahmet, e intenta estar lejos suyo, a pesar de los sentimientos del joven por ella. Además, Zeynep conoce a otro hombre, Onur, y surge el amor entre ellos.
El odio, tras traiciones y las conspiraciones envolverán a esta familia que lo único que pretende es seguir unida por el amor y por una madre que no rinde ante nada.
Suscríbete al Newsletter de Mundoplus.tv y recibe en tu correo electrónico, de lunes a domingo y a primera hora de la mañana, todas las noticias publicadas en la web, y las novedades de nuestro Blog, y tendrás acceso directo a los calendarios de cine, series y deportes, siempre actualizados.










En esta ocasión, llegó a las pantallas de toda España el pasado 2 de septiembre su nueva película titulada Tres mil años esperándote, donde el bueno de George demuestra, una vez más, que es un director que no quiere resultar indiferente y nos trae su obra más personal.
La película aquí tenía dos caminos posibles para escoger: El primero era convertir esto en una película al más puro estilo Aladdin, donde la protagonista tuviese que decidir que tres deseos quiere pedir y donde el subtexto de la misma diese algún mensaje en base a sus elecciones.
La cinta versa durante la primera hora, más o menos, en contarnos la historia vital del personaje de Idris Elba convirtiendo la narración en unos cuentos dentro de un cuento. Y lo hace con un talento visual bastante increíble. La potencia de las imágenes es apabullante y algunas de las historias son, simplemente, sublimes. El hilo conductor de toda su vida, tan centrado en la pérdida y la soledad está tan bien retratado por Miller (e interpretado por Idris Elba) que es facilísimo meterse dentro y empatizar profundamente con el personaje si aceptamos las reglas establecidas previamente de estar asistiendo a estos cuentos dentro de un cuento.
Cuentos que, dicho sea de paso, pueden ser profundamente góticos y grotescos, en algunos puntos. La cinta no se anda con remilgos y recurre a imágenes violentas, tétricas y muy pasadas de vueltas para retratar la podredumbre que había en esos lugares históricos.
En el momento que la película enfila su último tramo y volvemos a retomar esa historia de los tres deseos entre los personajes principales y el guion se encamina a darles un cierre creo que se produce algo que no debería ocurrir nunca y es que todo se vuelve confuso, caótico y lento. Tengo la sensación, y quizá solo es cosa mía y no de la cinta, de que George Miller tiene muy claro a donde quiere llegar (y ojo, el cierre creo que está francamente bien) pero que se pierde en su narración plagada de metáforas por el camino hacía ese cierre. Como si quisiera ser tan elegante y sugerente que se pasase de frenada haciendo que cueste seguir el hilo narrativo de todo ello.