«Informe Semanal» abre su página de actualidad con un reportaje sobre la situación migratoria en España, mientras Europa sigue debatiendo qué hacer con los inmigrantes. El programa también recuerda a Antoni Tápies cuando se cumplen 100 años de su nacimiento. Sábado 21 de septiembre a las 21:30 horas en La 1, Canal 24 horas y RTVE Play.
«La segunda travesía»
«En Senegal, estudié cinco años en la Universidad. Tengo formación en telecomunicaciones y quiero trabajar aquí en esta profesión» explica a Informe Semanal Papa Diodo, uno de los 110 migrantes que desde hace 20 días viven en un hotel -ahora, reconvertido en centro de acogida- en la localidad turolense de Mora de Rubielos.
Después de largas y duras travesías para llegar, todos están pendientes de conseguir un permiso de trabajo. «En la provincia de Teruel, hace falta mano de obra», dice Juan Carlos Escudero, presidente de la Asociación de Autónomos de la Provincia de Teruel: «Necesitamos trabajadores en la agricultura, en los servicios, en el sector industrial…».
«Pero los tiempos a veces son muy desesperantes», matiza Julia Ortega, responsable en Aragón de la ONG Accem, una de las cerca de 20 asociaciones que colaboran con el Ministerio de Inclusión y Migraciones: «Hay veces que estos plazos suponen hasta dos años y no entienden por qué, habiendo empresarios que los quieren contratar, no pueden hacerlo». De eso se queja con cierta desesperación Assane, de Senegal: «No he venido a España para comer y dormir, he venido para trabajar».
Del largo peregrinaje que les espera a quienes consiguen llegar hasta las costas españolas sabe mucho Emilia. Podría haberse dedicado a vivir una jubilación tranquila, pero sin proponérselo se encontró de la noche a la mañana haciéndose cargo de varios jóvenes migrantes: «Paseando por un parque empecé a conocer a los chicos. Vi sus caras de susto y lo injusta que la ciudadanía, la sociedad, éramos con ellos». Cuatro años después de aquellos primeros contactos, Emilia sigue al pie del cañón, tras fundar la ONG Somos Acogida y, ahora, ya con una casa convertida en centro de acogida en la localidad toledana de Puebla de Almoradiel.
Así es cómo Abdul, de Guinea Conakri, ha empezado en el pueblo su nueva vida: «Después de siete años fuera de mi país y con todo el sufrimiento para mi familia, ahora estoy cumpliendo la misión que es el motivo que me llevó a salir de mi país». La misión a la que se refiere no es otra que trabajar para ayudar a los que tuvo que dejar atrás. «Cuando llegan aquí, tienen que demostrar que ellos son buenos, que vienen a trabajar que son como uno más de nosotros», nos dice Emilia- «y, aun así, todavía nosotros les exigimos más».
«Año Tàpies, volver a mirar»
Sus padres tenían pensado para él un futuro como abogado, pero Antoni Tàpies desobedeció y consiguió cumplir su sueño: dedicarse al arte. Con la abstracción como guía, el maestro del informalismo indagó en nuevas manifestaciones de la pintura y la escultura elevando siempre el propósito de su obra: «Llegar a realizar un mundo lo más bello posible y que la convivencia humana sea lo más perfecta posible».
En el centenario de su nacimiento, repleto de homenajes y retrospectivas, artistas de otros continentes reinterpretan los trazos y materiales que caracterizan su obra. «Vi su obra, por primera vez, en un libro escolar japonés y no era sólo pintura, son muchas cosas que se mezclan. Se puede hacer sólo pintura, o se puede hacer arte, crear arte», reflexiona la artista japonesa Shiharu Shiota.
La cultura oriental cautivó al artista catalán y la espiritualidad envuelve muchas de sus obras. «Son una invitación a la libertad de pensamiento y de expresión», reflexiona Mireia, una estudiante de 15 años; otra, Natalia, ante Materia en forma de pie -una de las obras emblemáticas de Tapiès donde la pintura y la arena conviven con armonía- explica lo que le transmite: «Me gusta, en particular, porque sólo mirándola me puedo imaginar cómo se sentirá al tacto. ¿Qué esperamos de este año?», se pregunta Inma Prieto, directora del Museo Tàpies, «que el público, en general, se acacerque mucho más a Tàpies, que se sienta familiar».
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La saga tuvo un inicio prometedor con la primera película dirigida por Michael Bay y con un Shia Lebouef emergiendo antes de estrellarse estrepitosamente. Lo más entretenido era ir descubriendo a través de los ojos del chico todo ese mundo de enfrentamiento interplanetario entre los autobots y los decepticons. Sinceramente a partir de la segunda todo se complicaba demasiado para entenderlo y era una mera excusa para ese despliegue de efectos especiales en esa lucha eterna entre Optimus Prime y Megatron.
La prueba de que la saga no necesita a los humanos para nada es esta entrega de animación. Nos encontraremos a los Transformers en su planeta natal justo antes de que estalle ese choque entre los dos robots que luego marcaría la saga. Dos robots mineros, pequeños en tamaño pero no en sueños. Son más pequeños que el resto porque no pueden transformarse ya que han nacido sin la unidad que se lo permite, igual que todos los de su mismo estatus social. Su objetivo es extraer el mineral que antes de la desaparición de los Prime, los protectores del planeta, fluía por todo el planeta. ¿Os podéis imaginar quienes son esos dos mineros? En su ascenso a la superficie del planeta irán descubriendo que no todo es lo que parece. Tendrán ayuda de cierto robot amarillo demasiado charlatán y una robot, a la que en la versión española, pone voz Cristinini, recién salida del Grand Prix pero sin Ramón García.
Lo que a priori puede parecer otro producto más para seguir exprimiendo a estos juguetes de Hasbro, se convierte en un aire fresco para la franquicia, con grandes momentos. Provocan ganas de volver a ver la saga en orden cronológico, sobre todo para ver si han contado bien la historia. Está todo mejor explicado que en las películas, tiene muchos ecos o referencias a otras sagas como Star Wars, ya sea por esa carrera espectacular, o por el paso al lado oscuro de uno de los protagonistas. Si siguen por este camino, pueden sacar muy buen provecho a toda esas historias jamás mostradas en pantalla. Este es el camino.