El pasado siete de marzo, el presidente de Telefónica, César Alierta, anunciaba en Sevilla a los analistas la creación de una Unidad Corporativa de Contenidos que, bajo dependencia directa de la dirección de la operadora, se encargará de la gestión de todos los contenidos que produce y su comercialización multiplataforma.
El anuncio de Alierta ponía fin a la disputa por el control de esa unidad que tiene a la productora Endemol como buque insignia. Bajo la premisa de que quien tiene el control de los contenidos tiene el control de la compañía, Telefónica y su filial mediática, Admira, han mantenido un pulso para responsabilizarse de la gestión de esa unidad que, definitivamente, dependerá de los servicios centrales de la operadora.
Esta decisión, desbarata en principio los planes de Luis Abril para Admira. El presidente de la filial mediática, tras mes y medio de estudio, apostó por dividir Admira en dos áreas diferenciadas: una de medios y otra de contenidos. Así, en su presentación ante los analistas el pasado día ocho, se mantuvo en su idea de impulsar desde Admira esa unidad que se responsabilizaría de la gestión y generación de contenidos multiplataforma. El proyecto de Abril estaba sujeto a la aprobación de la dirección de la operadora que, de momento, no parece haberla dado.
La Unidad de Contenidos, con Endemol como abanderado, integraría también el canal Gran Vía, y probablemente Lola Films y la discográfica Rodven, cuyos contenidos se distribuirían a través de banda ancha, televisión, móviles y agendas personales (PDA). Si esa unidad se gestiona desde Telefónica, Admira quedará convertida en un mero conglomerado de medios que funcionará como canal de distribución de esos contenidos.