Mientras el Gobierno resuelve si acepta la devolución de la licencia de Quiero TV, la compañía negocia el traspaso de sus abonados a Canal Satélite Digital, que está llamada a ser la plataforma digital única de TV de pago. Con esta operación, la cadena digital terrestre ingresaría unos 18 millones de euros, imprescindibles para sobrevivir hasta el cierre definitivo de las emisiones.
Quiero TV, la cadena en proceso de liquidación, pretende maximizar sus operaciones mientras el Gobierno resuelve el expediente administrativo abierto para aprobar el cierre de las emisiones. Para ello, la compañía del Grupo Auna quiere transferir sus abonados, que actualmente rozan los cien mil clientes reales, lo que le reportaría unos ingresos extraordinarios del orden de los 18 millones de euros, siempre previa autorización del cliente tras el necesario aviso de la compañía audiovisual.
Fuentes de la propia Auna reconocieron a ABC que este objetivo viene siendo negociado desde hace unos días, «si bien todavía no hay acuerdo formal». Las citadas fuentes no quisieron desvelar el eventual comprador, aunque este periódico ha podido saber que antes del anuncio de fusión entre Canal Satélite y Vía Dígital, Auna emprendió negociaciones con Sogecable, que a la postre será la plataforma única en el sector de la TV de pago.
El coste de adquisición de un abonado en el mercado de la TV de acceso condicional se estima en unos seiscientos euros. Esta cifra, multiplicada por los abonados de Quiero, permitiría a la plataforma obtener fondos de unos 60 millones de euros. La situación de Quiero induce a rebajar la cuantía hasta aproximadamente la tercera parte. No obstante, Auna puede cerrar una gran operación si logra traspasar los clientes.
Este plan será objeto de estudio en una próxima Junta General de Accionistas que será convocada a tal efecto con carácter extraordinario la próxima semana. Dicha reunión servirá además para decidir la estrategia de Quiero TV durante el proceso de transición que se abre hasta que el Gobierno acepte la devolución de la licencia por parte de la compañía.
Los accionistas de Quiero creían que el Consejo de Ministros iba a aprobar de manera automática el cierre de las operaciones con la devolución de la licencia y de las 14 frecuencias. Al no ser así, Auna trata de evitar que Quiero TV siga generando pérdidas que ya no tiene ningún sentido asumir. Para ello, y teniendo en cuenta que la cadena debe mantener sus operaciones, la intención ahora es reducir la capacidad de Quiero desechando las emisiones de todos aquellos contenidos de la modalidad de «pay per view», que son los que implican mayores gastos.
El fútbol en particular dejará de ser el fuerte de Quiero TV, que se convertirá en un mero «carrier» de los contenidos procedentes de otras cadenas generalistas: Antena 3, Telecinco y las emisoras autonómicas. El Gobierno estudia el expediente de Quiero y se reserva el derecho de ejecutar los avales por valor de 34 millones de euros. La ministra Anna Birulés se inhibió del caso para evitar incompatibilidades, que pasó a manos del titular de Administraciones Públicas, Jesús Posadas.