El progresivo final de los conflictos en la cadena de Antena 3 así como entre el grupo Planeta y Radio Blanca, la empresa de Blas Herrero, es seguida muy atentamente por Vocento.
En estos momentos, el grupo vasco Vocento vive un intenso debate entre sus principales ejecutivos. A las dificultades que por primera vez afronta en su división de prensa, se suma el desencanto creciente con que se encuentran en Telecinco, donde la coexistencia es cada vez más difícil. La última pieza se centra en la radio y en la posibilidad de formar un pacto en España con Blas Herrero o comenzar juntos una refundación de su empresa, Radio Blanca.
Pero en ABC se señala que está en juego por primera vez la estructura del grupo y su sistema de equilibrios que siempre estuvo basada en la cordial cohabitación entre José María Bergareche y Alejandro Echevarría. Todo fue así, señalan estas fuentes, mientras el grupo creció en el área de prensa. Pero luego comenzó a cambiar cuando Echevarría se centró en el desarrollo audiovisual del grupo y en la entrada en Telecinco, asunto que siempre vio con reticencias Bergareche.
Sin embargo, los dos principales ejecutivos afrontan a la vez dificultades importantes dentro de sus áreas. En la sede de Fuencarral, las relaciones entre presidente y consejero, Alejandro Echevarría y Paolo Vasile, son ásperas y tensas. De cara a la galería ambos insisten en su foto de familia feliz, pero el desencuentro es profundo. Echevarría se resiste a perder pie en la empresa, aunque una y otra vez se encuentra al llegar a su despacho con decisiones que pide y no se cumplen.
ABC, diario que desde la salida de Luis Maria Ansón de la dirección no deja de perder lectores e influencia, según se admite ya abiertamente por los altos ejecutivos de Vocento.
Ante este suelo quebradizo, Bergareche cree que la respuesta a todos los males está en el golpe de timón que pregona y que supone la salida total de Telecinco y la entrada en Radio Blanca, tras un pacto con Blas Herrero, su fundador y presidente. Se trata de una apuesta, sin embargo, que no todos comparten y que ha colocado la llegada del final de año en un ambiente de muchos recelos. Demasiada presión, según se dice en fuentes seguras de la empresa, que puede augurar grandes sorpresas entre altos directivos del grupo.
