La guerra del fútbol ha terminado. Eso dicen Sogecable y Mediapro, que no es poco. Lo que no quiere decir que se hayan acabado las turbulencias, que ya es decir. Ni mucho menos
El acuerdo es únicamente un armisticio sobre los partidos de pago; representa sólo una parte de sosiego pero se ha presentado como un todo para transmitir al mercado la impresión de una paz octaviana, la preparación artillera para una fusión por arriba, entre Prisa e Imagina.
A vueltas con Digital+
Y ya se verá qué se deja fuera del trato para sortear a Defensa de la Competencia y cómo se resuelve la integración de Digital+ en la fusionada para que Vivendi-Telefónica accedan a pagar más de los anunciados 2.000 millones de euros. Cederles un porcentaje de la futura compañía podría ser la solución.
Este Pacto de Pentecostés se esfuerza por traernos a la memoria aquel célebre Pacto de Nochebuena que firmaron Jesús de Polanco y Antonio Asensio en 1996. Prisa y Zeta pusieron fin entonces a otra batalla fraticida y se repartieron los derechos del fútbol televisado. Y luego se vio quién se los quedó.
Sogecable y Mediapro ponen fin a dos años de litigio y declaraciones de guerra -¿se acuerdan de los brujos visitadores de La Moncloa a los que con tanta saña se refería Cebrián en lo más crudo del crudo invierno audiovisual?-. Ambos prometen un horizonte sin hostilidades al menos hasta la temporada 2011-2012. Y lo hacen oficial con una instantánea en la que los consejeros delegados de Prisa y La Sexta, Cebrián y Contreras, se muestran encantados de haberse conocido. Por cierto, ¿dónde estaba Roures? El pacto se firma, como no podía ser de otra manera, sin Javier Díez de Polanco, justo un mes después de que abandonara Sogecable.
Cuando toda la hojarasca haya ardido en la hoguera de las vanidades mediáticas saldrá a la luz el gan debate pendiente, que no es otro que la fusión entre cadenas privadas, y cuya combinación no ha de ser necesariamente la de Cuatro más La Sexta.
Todos hablan con todos
Lo cierto es que todos están hablando con todos actualmente y no habría que descartar uniones mayores como, por ejemplo, la de Cuatro y Telecinco, teniendo en cuenta que la desahogada situación financiera de la segunda permitiría a la resultante mantener Digital+ y ofrecer TV en abierto y de pago.
Tambien conviene tener presente que los gestores de La Sexta llevan en su ADN la secuencia genética del mando y exigirán tener capacidad de decisión, por mucho que la ecuación de canje les sitúe en desventaja en cuanto a derechos políticos en la fusionada.
El gran anuncio de esta operación es que se ha puesto en marcha la cuenta atrás para alcanzar una fusión entre TV. Un mes para el gran pacto. Aquí paz y después gloria.