Astra medita estos días muy seriamente abandonar el mercado español. La paciencia del principal operador satelital de recepción directa en Europa parece haberse agotado. Según informan a este periódico fuentes próximas a la compañía, la claudicación de la filial SES Astra se hará muy a su pesar, debido al difícil entorno político y a las dificultades que se están presentado para competir.
A través de sus antenas parabólicas, el gigante de los satélites lleva las señales de televisión, radio, televisión interactiva y de alta definición a 107 millones de hogares europeos. La solidez competitiva de Astra en el ámbito europeo resulta imposible de reproducir en el suelo español.
Según explica el proveedor satelital de servicios audiovisuales, los principales responsables de la expulsión del mercado de Astra son el operador Abertis, Hispasat y las distintas administraciones.
Las quejas
Sobre el primero, Astra denuncia que el radiodifusor español está aprovechando las relaciones privilegiadas de sus accionistas con la Administración Pública para desarrollar su negocio terrestre hasta sus últimas consecuencias, en contra de servicios más eficaces en los últimos tramos de cobertura, como es el satélite, posicionar a Hispasat, e impedir la entrada de competidores en los nuevos servicios por satélite, como es el caso de la Televisión Digital Terrestre por satélite (TDT Sat).
SES Astra también reserva nuevos reproches a las diferentes administraciones, ya que están apoyando regulatoriamente y financiando el despliegue de la tecnología terrestre en contra del principio de neutralidad tecnológica, mediante subsidios y ayudas de estado.