Este Robin Hood (Hugh Jackman) es completamente diferente, es un hombre que no solo roba a los ricos para dárselo a los pobres, es también un sádico asesino que se toma la justicia por su mano, y esto cuesta la salud (física y mental) de muchas personas y generaciones.
Por suerte o desgracia para Robin Hood, esta vez es redimido y sanado por una joven enfermera, Sister Brigid (Jodie Comer), a la que oculta deliberadamente su identidad (por que nadie quiere conocer al psicópata sanguinario que es Robin Hood). Mientras se está curando en un espacio habilitado para ello, lejos de la ciudad y de la gente, Robin empieza a responsabilizarse de sus actos y conoce a una pequeña niña a la que llama “Little Margaret” (Faith Delaney), una niña a la que decide entrenar en el arte de la caza y la lucha.
Eventualmente, Robin decide pagar por sus actos y revelando cuidadosamente que es el conocido Robin Hood, y que desea morir para pagar por sus pecados. Esta última petición se la ruega a Sister Brigid, la cual decide acatar la orden a regañadientes, terminando así el sufrimiento de Robin Hood.

La muerte de Robin Hood es una película visualmente bella, que entrelaza planos verdaderamente hermosos de la naturaleza, con la realidad agresiva y explícita de planos de asesinatos que dan pie para entender la cruda naturaleza del personaje principal. Salta a la vista que la productora es A24, una productora que es conocida por no temer mezclar planos sanguinarios e incómodos con la máxima belleza visual.
Mi aviso para navegantes en esta película sería “lo bueno lleva tiempo”, y sí, la historia del director y guionista, Michael Sarnoski, a veces peca de lenta, pero no de aburrida, al fin y al cabo, el uso pausado de los recursos narrativos ayudan a entender el ambiente, la cronología y finalmente, a darle peso a las acciones, pensamientos y reflexiones de cada uno de los personajes.
En conclusión, La muerte de Robin Hood es una película que a veces puede sentirse lenta, pero a pesar de eso, este proyecto audiovisual es fácil de apreciar, por su belleza y dedicación visual en los planos, en el sonido y evidentemente, en las actuaciones de todos los personajes, pero daba por sentado que esa era una opinión universal. Lo que quiero decir, en realidad, es que esta película merece mucha atención, paciencia y reflexión, ya que, es una obra que exuda calidad.