Ryland Grace (Ryan Gosling) se despierta desorientado de un estado de coma en un lugar muy extraño, una nave espacial. Mientras que asume su estadía en este nuevo sitio recuerda que él es un profesor de primaria de ciencias y en una clase cuenta un grave problema, el sol se apaga. Hay varios motivos, pero el principal es que hay una extraña sustancia que está acabando con el sol y propicia el final de la tierra.
Todo cambia drásticamente cuando Ryland recibe una llamada de Eva Stratt (Sandra Hüller), una científica encargada de un proyecto del gobierno llamado Proyecto salvación en el cual ofrece a Ryland colaborar.
Tras convertirse en la mente principal del proyecto, Grace descubre que el proyecto es mucho más serio de lo que parece, y después de una baja inesperada de un astronauta, Stratt obliga a Grace a ejercer el proyecto en el espacio, Grace se niega pero no sirve de mucho. Acaba como en el espacio a cargo del proyecto.
A pesar de la anunciada soledad espacial que mantiene Grace, en su camino se encuentra con Rocky, un alienígena que a parte de hacerle compañía, le enseñará un par de cosas sobre la amistad.
En Proyecto salvación vemos a un Ryan Gosling divertido, emocional y encantador que nos acerca un poco más a la ciencia de una forma ligera y divertida que a pesar de interpretar a un individuo que se ha quedado solo en el espacio y con ninguna posibilidad de volver a la Tierra, el actor hace que no nos hundamos en la tristeza y nos hace ver la parte más positiva y proactiva de una situación desgarradora.

Esta entretenida película que nos plantea de forma sencilla cuan importante es valorar la compañía en situaciones en las que no necesariamente necesitamos ayuda, pero siempre está bien tener a alguien cerca y ¿Por qué no decirlo? Esta película también plantea lo hermoso y liberador ver que alguien está tan “perdido” como tu.
Cabe destacar lo agradable que es esta banda sonora, es decir, la elección de canciones icónicas que llenan el silencio con ironía, diversión y muchas veces sentimiento cumple el ritmo narrativo de una forma inigualable.
A parte de la amistad, Proyecto salvación explica sin miedo el factor que realmente nos hace humanos, la humanidad (valga la redundancia) y la lealtad. A pesar de que a esta última no estamos tan acostumbrados diariamente, se emplea de forma inspiradora y bella en la película y aunque tenía un poco de temor de que el tercer acto se arriesgara a ser un poco “ñoño”, sacar a relucir valores tan puros como la lealtad ha sido una buena jugada que cierra con broche de oro la complejidad de esta historia. Por esa y muchas razones más Proyecto salvación es una película más que recomendada de mi parte.