El director Coque Arijo presenta en el Festival de Málaga su cortometraje «La hora escrita», que aborda por primera vez de manera ficcionada el suceso de La Desbandá, la huida masiva de civiles durante la Guerra Civil española, entre las ciudades de Málaga y Almeria. La actriz Rosana Pastor da vida a Mónica, una mujer que lucha por sobrevivir en medio del caos, mientras la película convierte esa tragedia histórica en un relato conmovedor sobre memoria, resistencia y empatía
Coke y Rosana presentáis Hora Escrita en la sección oficial de cortos del Festival de Málaga ¿Qué nos podéis contar de las sensaciones de estar en el festival y optar a llevarse el premio?
C- Bueno, es una experiencia muy bonita poder estrenar este cortometraje aquí́ en Málaga, que es donde ocurre la historia que es real, que recreamos en la película. Y bueno, además es un escaparate tan gigante como el que tenemos aquí́, la suerte de tener aquí́ en Málaga, como es el festival de nuestra ciudad.
R- Pues la verdad es que es una alegría, un privilegio poder estar aquí́ en Málaga presentando el corto en la ciudad en la que sucede, como decía Coke, una gran responsabilidad y también la posibilidad de encontrar ese vinculo con el público malagueño que asiste tan fervorosamente al festival y que además es parte de su historia. Venir a contar una parte de la historia de esta ciudad es una alegría para nosotros.
«Hora Escrita» está basado en la diáspora que hubo de gente huyendo camino Málaga-Almería, pero está rodado en Alicante. ¿Porqué esa decisión?
C- Bueno, al final son cuestiones de producción y el cine es así́. Al final el cine se rueda donde se puede, donde interesa, donde se reúnen las mejores condiciones y resulta que encontramos una localización en Benidorm cuyas condiciones eran óptimas para recrear esta historia allí́ a nivel de comunicaciones, de servicios. La ciudad de Benidorm se volcó́ en ayudarnos en la producción y además también la productora Cristina Vivo, a través de su empresa Little Frame, se echó́ este proyecto a la espalda y consiguió́ reunir la mayor parte de la financiación que viene de parte de la Comunidad Valenciana, de la RTV Valenciana Punt y todo nos llevaba a realizar este rodaje allí́.
Pero el resultado, que es lo que realmente importa, es prácticamente perfecto porque buscábamos recrear una localización que refleje lo máximo posible la realidad por la que transcurrió́ ese camino de gente en éxodo y el resultado de pantalla creo que es perfecto.
R- Y para complementar también que no es fácil encontrar localizaciones en donde de alguna manera el entorno esté poco intervenido. En la localización que se encontró en Benidorm no existen quitamiedos como los que te puedes encontrar ahora en muchos lugares, en muchas carreteras, no hay señalización, es una zona que forma parte de un paraje protegido, tuvimos también la suerte de que se hizo una buena gestión para que nos dejaran grabar y hay pues los antiguos quitamiedos de piedra en la carretera, no hay ningún tipo de señalización, no está́ marcada la calzada dividida en parte de la derecha, parte de la izquierda, quiero decir que la localización reunía muchos requisitos y de alguna manera recreaba, como decía CoKe, a la perfección sin tener que ponerte a intervenir tú quitando que arte o parar el trafico. allí́ no había tráfico y era perfecto.
La Desbanda hecho histórico en el que se basa el corto, fue uno de los episodios mas trágicos durante la Guerra Civil que es esa población civil que está huyendo de camino a Málaga, Almería, pero creo que si hoy en día uno enciende la televisión, creo que puede ver eso, hoy en día en cualquier otro país y en pleno siglo XXI. Aunque sea un cortometraje contando algo que ha pasado hace más de 80 años, le cambiamos el color de blanco y negro, ponemos el 2026 y pasa en cualquier parte.
Sí, bueno, totalmente. Esto es una historia que ocurrió́ aquí hace 89 años. Como ya sabemos, un acontecimiento muy grave, es un ataque directo a la población civil, miles de victimas fallecidas, asesinadas, masacradas, pero es que, aunque lo veamos muy lejano, como tú dices, en blanco y negro, sigue ocurriendo aquí́. Precisamente esta misma semana, que ha sido cuando estrenamos el corto, nos ha sorprendido a todos esta historia tan terrible que está ocurriendo hoy.
O sea, que seguimos tirándonos bombas los unos a los otros. Entonces, bueno, sentimos la necesidad de contar esta historia para que, no para hacer mas sangre, sino para parar, vamos a conocer qué pasó, de donde venimos, vamos a intentar frenar esto, vamos a intentar dialogar, entendernos, a convivir, sin necesidad de masacrarnos los unos a los otros. Como sigue ocurriendo hoy en día, increíblemente.
Además, hay algo que llama mucha atención durante la grabación, es el seguimiento que hay de Rosana, su sufrimiento y ese balanceo de cámaras, siguiendo el camino que está haciendo, luego aparece un niño que podría ser un poco, la dualidad de Rosana que está intentando huir, mostrando la inocencia.
C– Bueno, pues a ver, ahí tuvimos un largo debate y con la Cecilia Riera, la directora de fotografía, que para mí ha realizado un trabajo maravilloso. Entonces queríamos buscar la manera de contar la historia desde un punto de vista casi como si fuera una persona más participante desde ese camino. Entonces, de ahí la inestabilidad de las cámaras en la primera parte del metraje en el que la cámara acompaña a los dos protagonistas y de ahí ese balanceo, esa inestabilidad de la cámara para introducir al espectador un poco en esa sensación del camino pesado que llevan esos dos personajes, sobre todo el personaje de Mónica, que parece que le cuesta dar el siguiente paso, arrastra un dolor de pies terrible y pensábamos que a través de ese estilo de fotografía podíamos conseguir bien esa sensación y la verdad que gracias a Cecilia creo que está bastante bien transmitido ese agobio, ese largo camino y ese pesado camino.
R- Pues por mi parte ponerme en la piel de Mónica fue un reto maravilloso porque es ponerte a contar una historia de un personaje que de alguna manera tenía algunos indicios de existencia de una mujer que verdaderamente tuvo ese conflicto, que caminó y que tenía un dolor de pies que no la permitía casi ir adelante.
Entonces, es ponerte a encarnar un acontecimiento dentro de lo que es la historia de nuestro país, de esas características. Yo lo que he hecho ha sido trabajar primero con la información, documentarme muy bien. Yo conocía el episodio de la desbandada de muchos años antes pero me he documentado un poco, que me facilitó acceso a documentación que se cuenta de primera mano por parte de alguien que vivió y trabajar con lo que trabajamos las personas que nos dedicamos a mi oficio a la interpretación con empatía, con poderte poner en la piel de otro y trabajar mucho con la imaginación.
No se trata tampoco de recrear hechos reales sino de poner a volar sobre un hecho real la imaginación. Darle imaginación, que es el trabajo básicamente que nosotros ponemos en… plasmamos los intérpretes. Y ahí, lo estoy diciendo en las entrevistas, para mí es importante conectar con la humanidad, con el dolor real, conectar con todo lo que yo entiendo como dolor, como la pérdida, como la injusticia.
Estaban bombardeando a una población civil. Alguien que sale huyendo de la barbarie y la barbarie va a buscarle. Y, de alguna manera, permitirme ser un canal para expresar ese dolor.
Tanto en la parte de dirección como de actuación, es un episodio que seguramente de para una película, documental ¿Cuál ha sido la mayor dificultad de concentrar en un corto todo lo que querías transmitir sobre este hecho que no discrimina entre jóvenes y mayores?
R- Sí. Yo, si me lo permites. Me parecía muy interesante lo que tú planteabas de que es una película que nos pone en un supuesto, como los que la vida nos ofrece, en donde la catástrofe, la desgracia, la fatalidad, no conoce ni de jóvenes, ni de ancianos, ni de niños.
No discrimina. Entonces yo creo que es importante, para no destriparlo, este apunto que tú hacías, de cómo la fatalidad no distingue entre jóvenes y viejos o niños. Y la película cuenta eso con mucha claridad. Para mí, lo que me preguntas es cómo se condensa. Yo me planteaba, es una pregunta que me parece muy interesante, porque yo pensaba, es un personaje que es muy difícil que tenga un desarrollo de arco, porque la película empieza cuando ella ya lleva cansada, cuando ya está, que los pies no la permiten avanzar. Tú no has visto un personaje que se cansa. Coges a esa mujer en ese justo momento, que ya no puede avanzar, y que hay un elemento que es un ser vivo, un ser humano, un niño que se cruza en su camino.
Y ahí, en breves instantes, había que condensar el rechazo de esa mujer que quiere caminar con su dolor de pies. Me parecía muy interesante el planteamiento que hace Coque, en donde el dolor mayor, que es el éxodo de la guerra y el estar huyendo con una manta y dos pertenencias, desaparece porque algo minúsculo, como es el dolor de pie, cobra toda la atención. Y permitir que, a través de ese dolor de pies, la dimensión del gran drama no esté presente.

En primer término, estamos centrados en un dolor pequeño, y de ese dolor pequeño vamos al dolor universal. Y además de eso, era cómo interactúan esos dos personajes. La mujer le rechaza y, en breve espacio de tiempo, se da cuenta de que he estado rechazando a alguien que se ha acercado a mí, pidiéndome compañía, apoyo y solidaridad.
Yo creo que es una gran apelación a todos nosotros, cómo vivimos y dejamos que las personas pasen por delante sin verlas, sin darnos cuenta de que, al final, todos queremos ser vistos, ser escuchados y ser tenidos en cuenta. Ese era un poco el reto. Ahí estamos trabajando con eso y con ponerte al servicio de la historia. Ese era el trabajo y era muy interesante.
C- Esta historia, el origen del cortometraje, nace del testimonio directo de una familiar, una tía de mi padre, ella fue superviviente de la desbandada y ella quedó viviendo en Salobreña, en un pueblo de la costa granadina, adoptada por una familia. Y nosotros, cuando íbamos a visitarla, ella nos decía que de aquellos días, nosotros éramos niños, pero siempre decía, yo solo recuerdo aquellos días el dolor de pies. Y me daba igual el hambre que teníamos, el frío, los muertos que había por la carretera. Mi principal preocupación era el dolor de pies.
Ella de mayor entendimos que se refería a su camino por la desbandada y resultaba impactante cómo un dolor físico, tan mundano y tan cotidiano como puede ser un dolor de pies, de repente se convierte en el mayor de los problemas, además dentro de una catástrofe tan gigante como es aquella Desbanda. Me pareció muy interesante contar la historia desde ese punto de vista. Como tú dices, al ser un cortometraje es imposible contar la desbandada entera porque es un acontecimiento enorme, pero nos parecía muy interesante y muy bonito entrar en la historia a través de ahí, bajarlo a tierra a través de un dolor físico de una de esas personas. Por eso luego el corto termina dejándola ahí, abre el campo y deja pasar a la gente.
R- Yo creo que eso que tú estás diciendo, que era una parte del leitmotiv de cómo contábamos la historia, tiene que ver también con cómo los seres humanos necesitamos agarrarnos a lo más cercano para sostener situaciones tan dramáticas como aquella. Cómo alguien sigue caminando, cómo alguien tiene el empuje y la voluntad y la fuerza para seguir caminando cuando paso a paso la aviación, desde el mar les iban bombardeando.
¿De dónde se saca la fuerza para seguir? Y yo creo que parte de lo que cuenta el corto es que te coges a lo pequeño, te coges a lo inmediato, te coges a lo real, a lo tangible, que era el dolor de pies para seguir adelante. Eso me parecía muy interesante. Como seres humanos necesitamos aferrarnos a algo real, a algo pequeño para a veces abrirnos paso en un mundo que, como tú decías antes, hoy estamos viendo, no sabemos lo que nos espera mañana a todos, a ti, a mí, a él, a nuestros hijos.
Tanto como director como actriz, desde dos puntos de vista, cuando la gente en el Festival de Málaga vea el corto y después en el estreno en las salas ¿qué reflexión os gustaría que se llevarán?
R- Pues yo diría, remitiéndome a algo de lo que te contaba antes, no seamos indiferentes a las personas que están a nuestro alrededor, no seamos indiferentes al mundo en el que vivimos. Abrir los ojos para percibir, en la piel de esa mujer de Mónica, si lo vas vistiendo un poco más, no ser indiferente a ese ser humano que se le acerca pidiéndole ayuda, pidiéndole compañía. No seamos indiferentes al otro, a nuestros semejantes, no seamos indiferentes a lo que nos duele.
C- Sí, bueno, además me interesa mucho que cuando el espectador salga de la sala, sobre todo me interesa el espectador que no conoce la historia, que vea la película y que, pero me interesa el espectador que no sabe de qué va la cosa y que no lo termina de tener claro. Que he visto esto, que esto es real, y salga de la sala y se anime a indagar en el tema y a conocer, y se asome a esta historia y la conozca y se impacte, como nos pasa a todos que conocemos esto por primera vez, de lo que aquí ocurrió. Y comprenda por qué esto ha sido tan silenciado y por qué se necesita contar y también para entender mejor desde dónde venimos, la historia de nuestro país, la historia de nuestra ciudad, de nuestro país en general, la historia del mundo, que parece que no para de repetirse una y otra vez, y esa sería una de las intenciones del cortometraje.
Vamos a analizar la historia y a ver si hemos aprendido algo, a ver si seguimos haciendo lo mismo, o peor, más grave, en este mundo en el que la ambición por el poder está por encima de las relaciones humanas. Resulta increíble que no evolucionemos en ese sentido.