Vivir en el medievo tenía muchas desventajas respecto a la cómoda vida del nuevo milenio. Infecciones, duelos y ajusticiamientos estaban a la orden del día. Al menos, la adicción a las pantallas no suponía un obstáculo para las relaciones interpersonales. Este es el original punto de vista de la comedia familiar «Sin cobertura», dirigida por Mar Olid. Rita (Amaia Miranda), la hija menor de la familia protagonista, vive preocupada por la dependencia al móvil y los «followers» de sus seres queridos, y con la ayuda de una pitonisa de la feria medieval, arrastra a todos hasta la Castilla del siglo XI.
El film está claramente enfocado a un público familiar y evita grandes riesgos: busca asegurar el disfrute de los más pequeños y se reserva algunos gags para mantener el interés de la audiencia adulta. El tono accesible y su equilibrio entre comedia y emoción son los puntos fuertes de una película, que, por otro lado, cae en errores habituales en este tipo de producciones. El guion es efectivo en su estructura, pero es algo condescendiente con las generaciones más jóvenes, limitando su vocabulario a cuatro anglicismos del mundo digital y retratando a sus personajes como superficiales buscadores de atención.
El quinteto protagonista no termina de brillar. Salvo algunos momentos cómicos de Ernesto Sevilla y los clímax emocionales a cargo de Alexandra Jiménez, se percibe una falta de desarrollo en los personajes principales, que nunca alcanzan la iconicidad buscada. En cambio, el reparto secundario logra destacar: el dúo de campesinos formado por Salva Reina y Carmen Ruiz eleva el registro cómico de la película hasta el punto de salvarla del olvido inmediato.
El film pone la familia en el foco y, a la larga se beneficia de ello. Aunque parte de personajes arquetípicos, termina fortaleciendo los vínculos de forma efectiva. Incluso los personajes más antagónicos cuentan con pequeños arcos de redención que les permiten ser más que villanos al uso. Desde el hilarante obispo conspiranoico de Pepe Viyuela, pasando por la aparición estelar de Joaquín Reyes como rey, hasta el retrato más matizado del conde inseguro interpretado por Luis Callejo; el elenco secundario brilla sin opacar la trama principal.
En resumen
Sin cobertura puede parecer una comedia más, repleta de clichés y con un humor facilón. No obstante, es fácil percibir sus buenas intenciones y su mensaje sobre la importancia de la comunicación -tanto en un mundo saturado de pantallas como en el anticuado medievo- resulta de actualidad. Y, aunque no sea una película perfecta, consigue poner en valor la importancia de reconectar con nuestros seres queridos. Por eso mismo, Sin cobertura es una buena propuesta para disfrutar en compañía de toda la familia.

Otra más estilo santiago Segura.
Besitos para tod@s.
El principal fallo de estas peliculas es que no muestran la edad media como era lo que asu vez evita que los protagonistan mueran quemados por brujas, herejes, etc… en los cinco primeros minutos de la pelicula sin enterarse de lo que les habia pasado porque en aqyella epoca se hablaba de otra forma.
Por cierto Carmen Ruiz antigua trabajadora del departamento de compras de Telefonica