El pasado 10 de septiembre, Filmin estrenaba en nuestro país «La Verónica», película chilena escrita y dirigida por Leonardo Medel y protagonizada por Mariana Di Girolamo. El film, destacó en la pasada edición de Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, y cuestiona la aparente frivolidad y el exhibicionismo de las redes sociales, que hoy en día construyen nuestro día a día, mientras aborda los conflictos de la maternidad. Con motivo del estreno de la película en España, que también se pudo disfrutar en la Semana Internacional de Cine de Santander, tuve la ocasión de charlar con su protagonista, Mariana Di Girolamo y hablar con ella sobre diferentes aspectos de la cinta, los temas de tan candente actualidad que trata, su trabajo como actriz y como se enfrentó a un personaje tan complicado y sus futuros proyectos.
«La Verónica» es una crítica muy sórdida sobre la obsesión de ir alimentando el ego a través de las redes sociales en nuestros días. Tu personaje, Verónica es una persona que termina desbordada y desquiciada por culpa de esa obsesión continua en alimentar su popularidad y ser el centro de atención. ¿Cómo se quita uno de encima a un personaje como ella tras un rodaje que debió ser muy intenso?

Efectivamente, el rodaje fue bastante intenso. Hubo harto trabajo de texto desde mi lado. La película tiene cincuenta y tantas escenas, cada escena fue un plano secuencia, y muchas veces los días se me presentaban como un gran abismo, era difícil. Fue un proceso bastante inédito para mí profesionalmente, pero fue fundamental todo el trabajo que venimos haciendo con Leo hace muchos años para llegar preparados a ese proceso, ayudados el uno por el otro, y que ya nos conocemos personal y profesionalmente. No hubo mucho para mí de parar. Cuando mejor estoy, es cuando estoy tapada de trabajo. ¡Ojalá, no fuera así! Pero, ahí no hay mucho espacio para mí de dudar ni para pensar. Me gusta encontrarme en esos lugares de mucho trabajo y de mucho desafío. Me quejo. Porque, me quejo siempre, pero es cuando mejor estoy y donde mejor estoy. Después de La Verónica, creo que hice La Jauría 2, así que tampoco hubo mucho tiempo para mí de procesar lo vivido y de descansar. La ví hace poco por tercera o cuarta vez en una sala grande en Chile y la encontré muy cruda, no me había pasado. Han pasado cosas, me han pasado cosas, y la encontré muy real, y muy cruda, difícil distanciarse cuando estas tan encima. Hay que dejar pasar el tiempo. Hay que tener conversaciones y distancia con distintas personas y distintas audiencias, para poder tener un punto de vista. Es difícil para mí. Estoy demasiado cerca.
¿Cómo te llegó la oportunidad de interpretar a un personaje como la Verónica y cómo te vendió Leonardo Medel la idea de un proyecto tan especial como este?
Leo me habló más que nada del formato, al principio. Nosotros hicimos un cortometraje hace como tres años que se llamaba La Verónica también, que estaba dentro de un marco de un proyecto universitario de Leo, ya que él es profesor de la Universidad de Chile y ahí trabajamos juntos en este formato, pero muy brevemente, eran ocho minutos. Pero Leo se decide. Esta película la voy a hacer con Mariana, tiene que ser Mariana, y me imagino que hubo primero un tema de producción, de búsqueda de financiamiento, presentarles el proyecto a distintos lados, fondos, etc. Después, la posibilidad se vuelve concreta en termino económicos, encuentran el tiempo, y me hace la oferta. Pero, Leo me habla más que nada del formato. ‘Vas a estar Mariana más de 100 minutos en un primer plano, vamos a grabar a cámara fija, van a haber distintos personajes que van a aparecer, que van a merodear alrededor de Verónica’. Y, yo dije que sí. Quería trabajar con Leo, quería desafiarme nuevamente, y el guion viene después. Hay muchas cosas que Leo me tuvo que explicar, y Leo es una persona que tiene un sinfín de referentes pictóricos, audiovisuales, y esta idea la viene trabajando hace once años. A partir de aquí, vinieron muchas conversaciones, un par de ensayos. Se me presentó como algo muy desafiante, pero yo sabía que iba a poder hacer. Igual, no te digo que cuando la vi que fue un alivio porque podía haber sido un desastre. Podría no haber funcionado, podría no haber sido atractiva la película, podría haber sido un tedio para el espectador. Hay diferentes opiniones por supuesto, pero en general, ha funcionado.
Es una película con momentos realmente incómodos y situaciones muy forzadas. Twitter, Facebook e Instagram, supuestamente se crearon con el objetivo de facilitar la comunicación con las personas, pero enseguida se convierten en un vehículo para «darnos a conocer», se empieza maquillando una foto con Photoshop y se termina «maquillando» la vida para que otros crean que somos más felices. La secuencia de la piscina con las amigas es aterradora, cuando Verónica da las consignas e indicaciones sobre cuándo tienen que saludar en el vídeo, cómo deben aparecer… Etc. La popularidad se convierte en una auténtica droga… ¿Cuál es el límite de la popularidad o la fama?

Es algo que vivo en carne propia, como persona que tiene un perfil público, un millón de seguidores, que intenta que se le reconozca por ser actriz y no influencer, pero, que a la vez genera contenido de marca. Yo misma me estoy debatiendo todo el tiempo. He querido cerrar esa plataforma, pero después entiendo que es una herramienta de trabajo, que puedo difundir un acontecer. No soy vocera de nada, pero puedo manifestar una opinión, puedo mostrar el trabajo de mis colegas, puedo ganar dinero. Pero, a mí me genera un montón de ansiedad, y eso que tengo una relación entrecomillas, bastante moderada con las redes sociales y soy una mujer de treinta años. Me imagino como puede afectar un adolescente, a alguien que está en proceso de desarrollo, en búsqueda de identidad. Todos queremos identificarnos con algo, encontrar un lugar, pero, así como muy poderosa, también es muy peligrosa está plataforma. Hablo de Instagram que es la que manejo, la que consumo. Vivimos en la ansiedad todo el tiempo, nos cuesta un montón conectar con el presente, porque tengo que retratar todo, me estoy tomando un café en una taza hermosa que tiene una espuma en particular y lo tengo que mostrar al mundo. Dejo de conectar con las personas, dejo de conectar con los momentos, con las experiencias. Es un arma de doble filo. Porque hay generaciones que están un poco más a salvo, pero las más pequeñas. Bueno, en verdad no, hay gente de todo tipo de edad que está sumamente metido ahí, consumidos por las redes sociales.
¿Es «La Verónica» la película más indicada para que chicos y chicas que la vean tomen conciencia de lo que significa convertirse en una influencer en estos días?
Sí. Mira, te podría decir que la película no pretende reivindicar nada, ni enseñarnos respecto a nada, pero hay una crítica social que está ahí inmersa, sí o sí en la película. Habla de una madre en conflicto, podemos hablar de la maternidad también. Del estereotipo de la mujer, esposa de futbolista o del deber ser, o de la ostentación. Pero, sobre todo de la problemática de las redes sociales, que es lo que muestro y que es lo que no. Creo que sería tanto más sano si todos nos moviéramos con verdad por estas plataformas. Y, sí la recomendaría. Está todo exacerbado. Verónica es una ficción, y hace lo que hace, que es tremendisimo, pero mujeres se me han acercado para comentarme que han sentido identificadas algún punto con ella. Porque su crudeza radica en la verdad también que hay en esta película.
Es probable que «La Verónica» exprese aquella vieja metáfora de «El retrato de Dorian Gray», en el que el personaje físicamente exponga su aspecto bello y casi eterno, pero el cuadro que representa a su alma describa a un personaje monstruoso, feo y miserable. No ha debido ser fácil encarnar a este personaje que sólo se ama así mismo. ¿Cómo has ido construyéndolo teniendo en cuenta que te dedicas a este oficio?

Con la idea de que Verónica encarnaba infinitos perfiles como en ella misma y que era una persona distinta de acuerdo con el interlocutor con el que estaba. Ya sea con su madre, con su esposo, con la periodista, con el fiscal, intenté retratar su ambición, su profundidad. Es una persona que decide deambular por la vida, porque ella lo explica en escena, como una persona vacía, cuando en realidad es sumamente compleja, incluso culta. Ella decide ser hueca como dice en un momento, porque es más fácil. Me acuerdo que lo comentaba con Coco Páez que interpreta a una de las amigas de Verónica, y que a su vez es la esposa del director de la película, y hablábamos de que nos a mover huecas por la vida, como que no me enteré, como no sé. Es una estrategia, ella es una estratega y lo tiene todo muy claro. Ella quiere ocupar un lugar en el mundo, y no quiere ser relegada ni por su marido, ni por sus hijas, y hace lo que hace, que es horrible, pero lo hace. Y, se sale con la suya.
Otra imagen mitológica es la de Narciso, aquel joven vanidoso ensimismado con su belleza que termina ahogándose en un río por mirar continuamente su propia imagen, ¿Cuántos narcisos crees que hay ahora mismo en las redes sociales? ¿Crees que ese exceso de vanidad nos conducirá al vacío o a la autodestrucción o que las redes sociales terminarán siendo una moda pasajera?
No lo sé. Yo tengo cada vez más fotos mías. Es muy loco. Siento que estoy bien o que me veo linda, y me saco una selfie, y después la comparo, y después me da pudor. Estamos en eso, en el mundo de los filtros, de las selfies, del ego, y lo veo lamentablemente mucho más en mujeres que en hombres. Siento que hay como un tema de pertenecer, del no quedarse fuera, del no ser menos. No sé si lo vamos a poder sanar. La verdad es que no lo sé. Pienso, si algún día soy madre, y esta la opción de criar a mi hijo como en el campo, y dejarlo fuera de todo esto que está pasando, y quizá generarle un trauma, o que el mismo se genere el trauma. No lo sé. Es muy difícil.
Casi para terminar, a la persona que se acerque a Filmin a ver «La Verónica» ¿Por qué la recomendarías? ¿Por su formato tan especial, por su mensaje?

Yo la recomendaría porque es una película bastante revolucionaria, extravagante, insolita, inédita, que creo no han visto anteriormente. Los invitaría, no les recomendaría nada, los invitaría a vivir la experiencia y a viajar con este personaje. Es una película que definitivamente te va a dejar marcando ocupado, como decimos nosotros. Te va a dejar pensando, y reflexionando sobre algún punto. Invitarles a que conozcan a la Verónica. Y, que vean el trabajo de Leo, y lo que se está haciendo en Chile, lo que están haciendo nuevos directores en Chile.
Ahora sí para acabar, además de la segunda entrega de «La Jauría» ¿en qué proyectos podremos verte próximamente? ¿Alguno aquí en España?

Pues estreno a fin de mes la serie Los Prisioneros para Movistar Play. Los Prisioneros fue una banda de rock muy icónica en Chile, sobre todo en los años ochenta y noventa. Me toca interpretar a una actriz llamada Patricia Rivadeneira que está muy vigente, y que es una colega y amiga. Ella pertenecía a un grupo que se llamaba Las Cleopatras, un grupo de performer, artistas de la época y muy amigas de Los Prisioneros. La segunda parte de La Jauría no sé cuándo se va a estrenar, pero supongo que pronto. También con Leo ya estamos en conversaciones para una película para el próximo año. Y, ojalá pronto un proyecto en España. A eso vine (risas)