La evolución de la industria televisiva en la Unión Europea desde finales del siglo pasado parece haber llegado a un punto de inflexión, según un informe encargado por la Comisión Europea para el bienio 2000-2002 y del que se hace eco GECA. El parón ha ido acompañado de una serie de procesos, como el aumento del número de cadenas que emiten en diferentes países de la UE, parejo al aumento de plataformas digitales. A finales de 2001, la cifra total de abonados a estas plataformas se censaba en unos 15,5 millones.
Los modelos de programación de las cadenas generalistas no han variado sustancialmente en los últimos años. Destaca la proliferación de «reality shows», que tienen unos costes de producción relativamente bajos y gran capacidad de adaptación a los contextos nacionales, junto con las producciones de ficción televisada. Dentro de este último tipo, se ha registrado un aumento de las producciones de ficción de origen nacional, en detrimento de las importadas de Estados Unidos. Gracias en parte a estos productos, las cadenas públicas mantuvieron globalmente sus cuotas de audiencia.
El informe revela también las diferencias en cuanto a tiempo de visionado de televisión entre los países miembros. Mientras que en Austria cada espectador ve la televisión una media diaria de 142 minutos, en Grecia son 243. Sin embargo, en el resto de países, la tendencia al alza observada en las últimas décadas parece haberse detenido.
Modelos de financiación
La publicidad sigue siendo la principal fuente de ingresos de los organismos de radiodifusión televisiva de la UE. Tras varios años de continuo crecimiento, el mercado sufrió un importante declive en el año 2001, en el que la reducción de los ingresos por publicidad se cifró en un 6,3 por ciento. No obstante, para 2003 se espera una recuperación del 4,5 por ciento. Dentro de la tendencia general, las empresas de televisión financiadas mediante la publicidad comercial lograron mejorar sus resultados económicos.
En varios países, el sistema de canon (abono que pagan los telespectadores por usar la televisión) ha sido más importante que la publicidad, sobre todo para los organismos públicos que se basan en él.