La Comisión Europea ha empezado unas investigaciones sobre el impacto en la competencia de los acuerdos entre las Majors de Hollywood y los operadores europeos de televisión de pago. La duración contractual ya parece ser una clave.
La Comisión Europea examina en la actualidad los contratos de los estudios de Hollywood de la misma manera que lo hizo, hace poco, con los acuerdos concluidos entre las federaciones deportivas y los canales convencionales, sobre todo con el fútbol y la Fórmula 1.
En el dossier del cine, Bruselas ya estima que algunas cláusulas contractuales pueden dañar las reglas de la libre competencia, asegurando un casi monopolio de hecho a las partes involucradas y restringiendo la libertad de elección del consumidor.
A la iniciativa de la Comisión, y no de quejas exteriores, estas investigaciones siguen en una fase de preparación, según Amelia Torres, portavoz de la Comisión encargada de la competencia. Pero esta curiosidad de Bruselas por los contractos europeos de las Majors de Hollywood ha empezado en medio de los años 90 con el desarrollo de la competencia en la televisión de pago.
5 años, demasiados años…
La primera encuesta se centra sobre los acuerdos existentes entre Canal+ y varios estudios de Los Ángeles, según los cuales la empresa francesa se compromete a comprar, para una duración determinada, todas las películas producidas. La Comisión quiere asegurarse que la duración de estos contratos no es «excesiva» y no cierra demasiado tiempo el mercado a las demás televisiones de pago. En el entorno del comisario a la competencia, Mario Monti, ya se comenta que una duración de 5 años parece muy larga y aunque se pueda justificar para un canal que se está lanzando, en ningún caso, pueda serlo para un operador de televisión instalado y estable.
Los 5 años no son frutos del azar. En la mayoría de los países de la UE, productores estadounidenses y operadores de televisión firman generalmente unos contratos de esta duración. Bruselas destaca que estos 5 años pueden reforzar la posición dominante de un operador en su mercado de referencia y permitirle imponer tarifas elevadas de abono, lo que no beneficia al consumidor.
Casi monopolio de hecho
La reducción de la duración de los contratos podría enfrentarse a la oposición conjunta de los canales y, sobre todo, de los estudios estadounidenses. Según uno de los primeros, «5 años es una duración adaptada al ciclo de una Major que puede equilibrar en este periodo sus buenos y malos años».
Añade que este tiempo hace que «el mercado sea más fluido y no ha impedido la llegada de nuevos operadores de televisión de pago como se ha podido observar en los últimos años en Francia o España».
En su «histórico» aviso favorable a la fusión de Canal+ y Seagram, el 13 de octubre 2000, la Comisión ya había destacado el «casi monopolio de hecho» de Canal+, particularmente en Francia, España e Italia. Y había recordado los contratos firmados por 5 o 6 años, según los países, con MGM, Paramount, Columbia, Disney, Fox y Warner, los cuales le aseguraban una exclusividad sobre del 80% al 90% de las películas de reciente estreno en los EEUU. En consecuencia, por ejemplo en Francia, la Comisión había pedido un reparto paritario (durante 5 años) con sus competidores de todas las nuevas películas producidas por Studio Universal.
A la espera de las conclusiones de la Comisión
Otra investigación de la Comisión Europea se enfoca en los contratos firmados entre los estudios de Hollywood y otros operadores europeos de televisión de pago, entre otros la plataforma digital británica, Sky Digital. El objeto concreto es mas bien una sola cláusula dicha de «la nación mas favorecida» por analogía con las reglas del comercio internacional. Según esta, una cadena compradora de derechos cinematográficos hollywoodienses tiene que ofrecer a todos los estudios unas condiciones de compra tan ventajosas como las mejores ya conseguidas por uno de ellos. Amelia Torres teme ya que «esta cláusula debilita la competencia entre los estudios de Hollywood» y en consecuencia «permite mantener el precio de las películas a un nivel artificialmente elevado». En estas condiciones, la Comisión adelanta que «la suma total correspondiendo al coste de todos los contratos podría ser superior al precio resultando de la libre competencia».
En la actualidad, Bruselas no piensa en posibles sanciones y espera conseguir, con persuasión si es necesario, la revisión de los contratos en cuestión. Y sus primeras conclusiones deberían ser comunicadas durante el primer semestre 2003.