La eléctrica, que quiere dejar las telecomunicaciones, venderá al mejor postor. A nadie le cabe duda de que las dos grandes operadoras de cable de nuestro país: Auna y ONO, acabarán integrándose. Pero como manifestó hace un par de meses el consejero delegado de Auna, Joan David Grimá, antes de llegar a esa meta se producirá la concentración de los pequeños operadores. Incluso Grimá se atrevió a establecer un cierto orden lógico para el futuro: el primer paso Telecable, luego R cable de Galicia, complicado será con Euskaltel y, finalmente, ONO
En lo que llevamos de año se han escrito dos capítulos más de esta historia cuyo final ya está escrito. En febrero se cerraba la compra del 61% de Retecal, el operador de cable de Castilla y León, que iba a parar a ONO. Y en abril era el turno de Auna que respondió anunciando la compra del 100% de Tenaria, el operador de cable de Navarra y La Rioja.
Telecable y Retecal
La siguiente compañía en el proceso lógico que Grimá expuso hace dos meses en Barcelona es Telecable, la compañía que opera en Asturias. Hace sólo unos días la eléctrica portuguesa EDP se hacía con el control de Hidrocantábrico, y entre otras cuestiones exigía el abandono del negocio de las telecomunicaciones. Hidrocantábrico mantiene el 35% de Retecal, pues no aceptó la oferta de compra de ONO que posee el 61% restante, y del 46% de Telecable. Las exigencias de EDP suponen poner en el mercado ambas participaciones, aunque no se ha fijado una fecha concreta para la venta, pero las dos grandes compañías de cable ya han lanzado sus redes.
Según pudo saber este periódico, tanto Auna como ONO ya se han puesto en contacto con Hidrocantábrico para tantear la posibilidad de hacerse con su participación en Telecable, que es del 46%. Auna, en principio, no tiene interés en el 35% de Retecal, porque el control está en manos de su competidora, y la batalla se centra especialmente en el operador asturiano.
Pero la compra del paquete de Hidrocantábrico en Telecable no asegurará la mayoría de control. Cajastur tiene otro 46% y el diario La Nueva España el 8% restante. Evidentemente, las dos cableoperadoras que pujan por la empresa asturiana pretenderán hacerse con otro porcentaje adicional que le permita controlar la gestión. Lo que está claro es que Hidrocantábrico se aprovechará de la situación y venderá, lógicamente, al mejor postor, e incluso quizá se vea obligado a repartir las participaciones que le restan en el sector del cable entre los dos aspirantes. La eléctrica ya ha empezado a filtrar el interés de los grandes y pone precio a ambas participaciones en el entorno de los 80 millones de euros.
La batalla, en Asturias
El destino del 35% de Retecal, al no existir más interesados que ONO y al contar esta compañía con una opción preferente de compra según se acordó el 13 de febrero pasado, parece claro. La compañía que preside Eugenio Galdón puede acabar haciéndose con ese paquete, pero hay un serio problema de por medio. ONO no tendrá facilidades para ofrecer dinero en metálico. La compra del 61% de Retecal que cerró a principios de año la ejecutó entregando a cambio el 8,5% de las acciones propias. Hidrocantábrico, que no quiere seguir en el negocio de las telecomunicaciones, no aceptará, casi con toda seguridad, títulos de ONO, sino que demandará el pago en metálico.
En Telecable si habrá un verdadero pulso de por medio que beneficiará, sin duda a la eléctrica asturiana. Auna está dispuesta a pujar fuerte por la compañía y ya ha emprendido conversaciones con Hidrocantábrico para hacerse con ella. ONO, por su parte, también la pretende y cuenta con un dato a favor y otro en contra. No quiere pagar en metálico, pero a su favor juega el hecho de que Retecal y Telecable tienen áreas de gestión compartida.
Unos 70.000 abonados están en juego
El anuncio de Hidrocantábrico de que pretende abandonar el negocio del cable no afecta en gran medida a Retecal pero sí abre una cierta incertidumbre en Telecable. Retecal ya está gestionada a estas alturas por ONO y, como adelantó este periódico, tras el verano desaparecerá la marca Retecal, de modo que el operador de cable de Castilla y León pasará a denominarse también ONO.Telecable, que dará a quien lo compre el primer puesto en nuestro país en cuanto a número de clientes de cable se refiere, cuenta en la actualidad con cerca de 70.000 abonados. Su facturación en el año 2003 fue de 49,2 millones de euros, un 26% más que en el mismo periodo del año anterior. Su resultado bruto de explotación (ebitda) fue de 14 millones de euros positivos, y al cierre del ejercicio registró unas pérdidas netas de 1,4 millones. Pero no hay que perder de vista un dato: en el último cuatrimestre Telecable entró en beneficios. Eso supone que en 2004 entrará en números negros.