La guerra del streaming obligó a los grandes estudios de Hollywood a construir sus propias plataformas para competir contra Netflix. Años después, Disney y Paramount exploran caminos completamente opuestos para intentar recuperar la rentabilidad perdida.
Durante décadas, compañías como Disney y Paramount produjeron películas y series que después licenciaban a cadenas de televisión, distribuidores y plataformas. Era un negocio relativamente sencillo: los estudios asumían el coste de producción y vendían sus contenidos al mejor postor.
Ese modelo comenzó a desaparecer cuando los grandes grupos de Hollywood decidieron competir directamente contra Netflix. El resultado fue una carrera por crear servicios propios, retener los derechos de los contenidos y captar millones de suscriptores.
Sin embargo, tras años de inversiones multimillonarias, el mercado se encuentra saturado y las grandes compañías empiezan a cuestionarse si controlar al mismo tiempo la producción y la distribución sigue siendo realmente la estrategia más rentable.
Paramount apuesta por hacerse todavía más grande
Paramount Skydance ha optado por una estrategia de crecimiento mediante la compra de Warner Bros. Discovery por 110.000 millones de dólares, alrededor de 96.100 millones de euros.
La compañía dirigida por David Ellison defiende que la operación le permitiría incrementar su ebitda anual desde los 12.000 hasta los 18.000 millones de dólares, principalmente gracias a la reducción de costes y a las sinergias entre ambos grupos.
El objetivo sería crear una compañía con mayor capacidad para invertir en películas, series y grandes franquicias, además de competir en mejores condiciones frente a gigantes como Netflix y YouTube.
No obstante, la operación se enfrenta a importantes obstáculos regulatorios. Doce estados norteamericanos, encabezados por California, han presentado una demanda ante un tribunal federal para intentar bloquear la adquisición.
Los demandantes consideran que la fusión provocaría una concentración excesiva tanto en la producción cinematográfica como en la distribución de contenidos. Paramount rechaza estas acusaciones y asegura que la unión permitiría crear un competidor más fuerte dentro del mercado audiovisual.
Disney podría tomar el camino contrario
Mientras Paramount intenta ganar tamaño, Disney podría encontrar una solución completamente diferente: abandonar el negocio de la distribución directa al consumidor.
Un informe de Wells Fargo sostiene que la capitalización bursátil de Disney podría aumentar hasta un 40% si la compañía renunciara a Disney+ y volviera a centrarse en la producción y venta de películas y series a terceros.
La propuesta supondría recuperar parte del modelo tradicional de Hollywood, en el que los estudios producían contenidos y permitían que otras empresas asumieran los costes relacionados con la tecnología, la comercialización y la captación de suscriptores.
Según el análisis, las ventajas de controlar tanto los contenidos como la plataforma de distribución podrían haberse exagerado durante los últimos años.
Disney+ sigue lejos de la rentabilidad histórica del estudio
Disney+ permitió a la compañía establecer una relación directa con millones de espectadores, pero su rentabilidad continúa lejos de la que llegó a obtener el negocio tradicional de los estudios.
Tras años acumulando pérdidas, el servicio directo al consumidor de Disney tendría previsto alcanzar un margen operativo próximo al 13%. La cifra representa menos de la mitad del margen que conseguía el estudio antes de la expansión del streaming.
Antes de que Disney comenzara a invertir agresivamente en su plataforma, la empresa cotizaba a aproximadamente 15 veces los beneficios previstos, una valoración un 15% superior a la actual.
El informe plantea que abandonar Disney+ podría permitir a la compañía reducir costes tecnológicos, comerciales y de producción, además de volver a vender sus contenidos a múltiples compradores.
El streaming tampoco garantiza la fidelidad del público
Las plataformas propias fueron creadas con la idea de establecer una relación más estrecha y duradera con los espectadores. Sin embargo, incluso Netflix está comprobando que la fidelización de los suscriptores no está garantizada.
Las acciones de la compañía habrían caído alrededor de un 20% durante este año, demostrando que ni siquiera inversiones de cientos de miles de millones de dólares aseguran una posición incontestable en el mercado.
Los consumidores pueden cancelar y reactivar sus suscripciones con facilidad dependiendo de los estrenos disponibles, lo que obliga a las plataformas a mantener un flujo constante de películas y series de alto presupuesto.
Esta dinámica ha convertido el streaming en una carrera costosa en la que las compañías necesitan gastar cada vez más para evitar la pérdida de usuarios.
Paramount intenta corregir decisiones del pasado
Paramount suele atribuir parte de su declive durante los últimos quince años a la decisión de licenciar gran parte de su catálogo a Netflix cuando la plataforma comenzaba a crecer.
Aquella estrategia permitió obtener ingresos inmediatos, pero también ayudó a Netflix a consolidarse mientras los estudios tradicionales perdían el contacto directo con los espectadores.
La respuesta de Paramount ha sido invertir cada vez más en su propia plataforma y, posteriormente, apostar por una adquisición multimillonaria que le permita aumentar su escala.
Disney, por el contrario, podría concluir que la mejor forma de competir no consiste en gastar todavía más dinero, sino en retirarse de una guerra del streaming que ha reducido la rentabilidad de buena parte de Hollywood.
Netflix pudo actuar como el gran disruptor de la industria audiovisual, pero las decisiones adoptadas por los propios estudios podrían haber contribuido todavía más a debilitar su negocio tradicional.
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axnspain eacribe:
Las OTTs están llegando a un punto que dan asco,
Con lo agusto que se estaba con los lineales
respuesta mía:
¿pero no estás criticando a digi por no tener vod.¿qué es vod sino algo antilineal?
aterriza en 2026, por favor.
Menuda obsesión la que tienes, pat. De verdad, ni te enteras de lo que estás diciendo ni de los estándares actuales de lo que pide la gente. Encima que vengas tú de antilineal pero bien que te ves deporte en directo, lo cual es lineal, en vez de esperarte a cuando termine el partido y te lo ves bajo demanda si fueras consecuente con tu discurso que llevas en los comentarios de aquí y de cuando tenías cuenta en el foro antes de que te echaran. El VOD no deja de ser un vídeo conectado a la tele de los años 70 y 80 (es decir, contenido lineal) pero tú te crees que eso es lo más moderno que hay. Aterriza en 2026, no en las cabezas de los directivos de Netflix de hace 10 años, y no vuelvas hasta que se te quite la obsesión tuya tan rampante.