Ágata y Lola [T1]
Desde pequeña, Ágata (Mireia Oriol) devoraba las novelas de Agatha Christie y soñaba con seguir los pasos de su padre, un prestigioso inspector de la policía judicial. Obtuvo la mejor puntuación de su promoción en la academia, pero en su primer operativo se bloqueó.
A partir de ese momento empezó a ir a terapia y se le diagnosticó autismo. Ágata dejó su puesto en la policía y se trasladó al archivo, lugar en el que sigue trabajando hoy en día. Este es un entorno más seguro que le brinda la tranquilidad que buscaba y le permite desarrollar su pasión por el análisis metódico de los casos. Un buen día, Lola se presenta en su lugar de trabajo para buscar información de un caso y pone su vida patas arriba.