Telefónica no necesita más dolores de cabeza en Europa y América Latina, ¿pero significa eso que el operador español de telecomunicaciones quiere simplificar su vida vendiendo Admira, sus activos de medios de comunicación que generan pérdidas?
La famosa estrategia de convergencia del grupo, que establecía la unión de los activos de tecnología, telecomunicaciones y medios de comunicación bajo una sola corporación, puede estar en proceso de terminar al tiempo que Telefónica busca formas para recuperar algunos de los miles de millones invertidos en activos de medios de comunicación durante el auge de las empresas «punto com».
A pesar de que Telefónica lo niega, circulan rumores de que Endemol, la compañía holandesa de producción para televisión que fue adquirida en el año 2000 por 5.500 millones de euros, estaría siendo engalanada para poder venderla o tal vez para sacarla a bolsa.
Debido a la inestabilidad de los mercados, una salida a bolsa parece poco probable a menos que se pueda cambiar totalmente el desempeño de la filial. Admira perdió 259,8 millones de euros con ventas por 1.000 millones de euros durante los nueve meses que terminaron en septiembre, y existen informes de tensiones entre el sector de medios de comunicación y el resto del grupo, especialmente después del ingreso de Endemol, el creador del programa «Gran Hermano».
La primera señal de que Telefónica habría iniciado el proceso de venta se produjo tras el anuncio del reemplazo del director general de la división de medios de comunicación por un ex ejecutivo bancario, como parte de una «reorientación estratégica».
Esto podría preparar el camino para un negocio con, posiblemente, RTL Group de Bertelsmann, una posible vinculación que hasta ahora ha sido negada por ambas compañías. Sin embargo, tendría sentido, dado que RTL ya posee una participación del 18% en el canal de televisión de Telefónica, Antena 3.
El problema es como valorar a Admira y estructurar un acuerdo que no dé la apariencia de una venta desesperada; tal vez un canje de activos podría ser parte de un acuerdo final que dejaría a Telefónica escapar con dignidad.
Por el momento, Admira no es un gran lastre en el desempeño de Telefónica; se espera que apenas contribuya un 1% a las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA), durante el 2001 y se estima que corresponde al 5% del valór de Telefónica. Sin embargo, parte de los dolores de cabeza de Telefónica podrían aliviarse si ésta se retira del área de contenido y se concentra en las más fuertes, aunque problemáticas, operaciones de telecomunicaciones, especialmente en América Latina, donde se están deteriorando las condiciones económicas.
Las alarmas han comenzado a sonar debido a la devaluación del peso argentino y al reciente desempeño de Telefónica Móviles en América Latina. Las ganancias EBITDA de nueve meses de Móviles en América Latina cayeron un 1,2% en comparación con el año anterior, con una aceleración de las pérdidas a lo largo del año.
Finalmente, un cambio en el foco terminaría con la era de la convergencia del antiguo presidente del consejo de administración, Juan Villalonga, y confirmaría el plan a futuro del actual presidente del consejo de administración, Cesar Alierta.