Está casi cerrado el acuerdo sobre la deuda de la nueva Sogecable, próxima a los 1.800 millones
Tras una escalada de la tensión negociadora, que las partes consideran normal, y a falta de seis días para que se cumpla el plazo dado a las partes por el Gobierno, Prisa y Telefónica tienen la firme voluntad de no pedir prórroga alguna, acogerse al tiempo marcado y aceptar las 34 condiciones impuestas a la fusión digital por el Consejo de Ministros del pasado 29 de noviembre, reservándose en cualquier caso la posibilidad de presentar recurso contencioso administrativo sobre algunas de los puntos más conflictivos impuestos, como la limitación de precios hasta 2006.
Jesús de Polanco y César Alierta, principales valedores de la fusión
Las negociaciones entre Telefónica y Prisa sobre la fusión digital han entrado en su recta final, y ninguna de las partes implicadas es partidaria de pedir una prórroga sobre el plazo impuesto, que finaliza el próximo día 29 de enero, convencidos de que el acuerdo está muy próximo. El marco en el que se han venido desarrollando las negociaciones parte de la premisa de un entendimiento mutuo suficiente y de la voluntad inequívoca de los presidentes, César Alierta y Jesús de Polanco, de sacar adelante la fusión, aún reconociendo la legítima defensa de los propios intereses.
Desde que el Consejo de Ministros del pasado 29 de noviembre aprobara la integración de Vía Digital en una nueva Sogecable, participada a partes iguales por Prisa, Groupe Canal+ Francia y Telefónica, condicionándola al cumplimiento de 34 condiciones, los impulsores de la operación, Prisa y Telefónica, han trabajado prioritariamente en el diseño de la estructura financiera de la nueva compañía.
Estructura financiera
A falta de seis días para que cumpla el plazo administrativo de dos meses, el acuerdo está prácticamente cerrado, sobre la base de la voluntad expresa de los presidentes de ambas compañías, César Alierta y Jesús de Polanco, de proceder a materializar la fusión digital, aún a pesar de que determinadas condiciones hayan distorsionado el paisaje económico previamente dibujado. Un informe del SCH publicado recientemente aseguraba que la operación sigue siendo interesante desde el punto de vista económico, a pesar de que la limitación de los precios impuesta podría retrasar un año, hasta 2006, la rentabilidad de la Sogecable fusionada.
Los negociadores tienen prácticamente ultimada la estructura financiera de la nueva Sogecable, que nacerá con una deuda próxima a los 1.800 millones de euros. De esa cantidad, unos 1.300 millones se espera colocar a través de los correspondientes créditos bancarios. El resto será asumida por los tres socios -Prisa, Telefónica y Groupe Canal+-, en menor medida por los franceses de Vivendi. El reparto entre Prisa y Telefónica de la deuda restante es uno de los puntos sobre los que trabajan contrarreloj los equipos negociadores. El plan financiero lleva implícito la venta de algunos importantes activos, para aligerar de alguna forma la pesada carga financiera con la que comenzará su andadura la llamada Sogevía.
Desde el primer momento, el financiero ha sido el único punto sobre el que se ha negociado a fondo, sabedoras las partes que, superado ese escollo, lo demás era más sencillo de acordar. Así, en relación a las 34 condiciones impuestas por el Gobierno para autorizar la operación, tanto Telefónica como Prisa han decidido aceptar las mismas, reservándose la presentación de los correspondientes recursos en la vía contenciosa-administrativa sobre los puntos considerados más lesivos para las compañías. De esta forma, está prácticamente decidida que se luchará por la vía judicial contra tres condiciones concretas: la intervención de los precios de la nueva plataforma de televisión de pago hasta 2006, por entender que afecta de lleno, negativamente, al plan de negocio; la obligación de acoger a un mayor número de canales temáticos independientes, y la prohibición a ambas empresas de proceder a la comercialización conjunta de otros productos o negocios ajenos al objeto de la fusión.
Otra decisiones estratégicas de la compañía fusionada, tales como la elección del satélite y el descodificador, serán tomadas teniendo en cuenta los compromisos contractuales de Canal Satélite y Vía Digital con sus respectivos satélites, Astra, en el caso del primero, y Hispasat, el segundo, y las proveedoras de los descodificadores. En cualquier caso, la reciente renovación de las «cajas» de Canal Satélite y el carácter nacional y, por tanto, estratégico de la inversión de Vía Digital en Hispasat, hace pensar que estos serán los elegidos para afrontar el escenario posterior a la fusión.




