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Prisa y Telefónica firmarán en plazo la fusión, pero recurrirán los puntos más conflictivos

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Está casi cerrado el acuerdo sobre la deuda de la nueva Sogecable, próxima a los 1.800 millones

Tras una escalada de la tensión negociadora, que las partes consideran normal, y a falta de seis días para que se cumpla el plazo dado a las partes por el Gobierno, Prisa y Telefónica tienen la firme voluntad de no pedir prórroga alguna, acogerse al tiempo marcado y aceptar las 34 condiciones impuestas a la fusión digital por el Consejo de Ministros del pasado 29 de noviembre, reservándose en cualquier caso la posibilidad de presentar recurso contencioso administrativo sobre algunas de los puntos más conflictivos impuestos, como la limitación de precios hasta 2006.

Jesús de Polanco y César Alierta, principales valedores de la fusión

Las negociaciones entre Telefónica y Prisa sobre la fusión digital han entrado en su recta final, y ninguna de las partes implicadas es partidaria de pedir una prórroga sobre el plazo impuesto, que finaliza el próximo día 29 de enero, convencidos de que el acuerdo está muy próximo. El marco en el que se han venido desarrollando las negociaciones parte de la premisa de un entendimiento mutuo suficiente y de la voluntad inequívoca de los presidentes, César Alierta y Jesús de Polanco, de sacar adelante la fusión, aún reconociendo la legítima defensa de los propios intereses.

Desde que el Consejo de Ministros del pasado 29 de noviembre aprobara la integración de Vía Digital en una nueva Sogecable, participada a partes iguales por Prisa, Groupe Canal+ Francia y Telefónica, condicionándola al cumplimiento de 34 condiciones, los impulsores de la operación, Prisa y Telefónica, han trabajado prioritariamente en el diseño de la estructura financiera de la nueva compañía.

Estructura financiera

A falta de seis días para que cumpla el plazo administrativo de dos meses, el acuerdo está prácticamente cerrado, sobre la base de la voluntad expresa de los presidentes de ambas compañías, César Alierta y Jesús de Polanco, de proceder a materializar la fusión digital, aún a pesar de que determinadas condiciones hayan distorsionado el paisaje económico previamente dibujado. Un informe del SCH publicado recientemente aseguraba que la operación sigue siendo interesante desde el punto de vista económico, a pesar de que la limitación de los precios impuesta podría retrasar un año, hasta 2006, la rentabilidad de la Sogecable fusionada.

Los negociadores tienen prácticamente ultimada la estructura financiera de la nueva Sogecable, que nacerá con una deuda próxima a los 1.800 millones de euros. De esa cantidad, unos 1.300 millones se espera colocar a través de los correspondientes créditos bancarios. El resto será asumida por los tres socios -Prisa, Telefónica y Groupe Canal+-, en menor medida por los franceses de Vivendi. El reparto entre Prisa y Telefónica de la deuda restante es uno de los puntos sobre los que trabajan contrarreloj los equipos negociadores. El plan financiero lleva implícito la venta de algunos importantes activos, para aligerar de alguna forma la pesada carga financiera con la que comenzará su andadura la llamada Sogevía.

Desde el primer momento, el financiero ha sido el único punto sobre el que se ha negociado a fondo, sabedoras las partes que, superado ese escollo, lo demás era más sencillo de acordar. Así, en relación a las 34 condiciones impuestas por el Gobierno para autorizar la operación, tanto Telefónica como Prisa han decidido aceptar las mismas, reservándose la presentación de los correspondientes recursos en la vía contenciosa-administrativa sobre los puntos considerados más lesivos para las compañías. De esta forma, está prácticamente decidida que se luchará por la vía judicial contra tres condiciones concretas: la intervención de los precios de la nueva plataforma de televisión de pago hasta 2006, por entender que afecta de lleno, negativamente, al plan de negocio; la obligación de acoger a un mayor número de canales temáticos independientes, y la prohibición a ambas empresas de proceder a la comercialización conjunta de otros productos o negocios ajenos al objeto de la fusión.

Otra decisiones estratégicas de la compañía fusionada, tales como la elección del satélite y el descodificador, serán tomadas teniendo en cuenta los compromisos contractuales de Canal Satélite y Vía Digital con sus respectivos satélites, Astra, en el caso del primero, y Hispasat, el segundo, y las proveedoras de los descodificadores. En cualquier caso, la reciente renovación de las «cajas» de Canal Satélite y el carácter nacional y, por tanto, estratégico de la inversión de Vía Digital en Hispasat, hace pensar que estos serán los elegidos para afrontar el escenario posterior a la fusión.

Planeta 2010 abre una línea de producción de contenidos tematizados para televisión

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Planeta 2010 ha puesto en marcha una línea de producción de contenidos tematizados para televisión, ampliando así su actividad, que hasta ahora se concentraba en sus canales temáticos geoPlaneta tv (de viajes) y Beca tv (educativo), según ha informado ayer en nota de prensa.

La nueva productora desarrollará su actividad en ámbitos en los que ya tiene un amplio bagaje y horas de producción, entre los que se incluyen las áreas temáticas de viajes y ocio exterior, divulgación científica y técnica, cultura y sociedad, naturaleza, contenidos infantiles y formatos interactivos. Para desarrollar la nueva actividad, Planeta 2010 dispone en el centro de Barcelona de unas instalaciones de más de 600 metros cuadrados ubicados en un antiguo telar donde se combinan el diseño y las tecnologías de producción, y donde también se ubican los procesos de producción de los canales temáticos. La productora puesta en marcha por Planeta 2010 cuenta con un amplio equipo de profesionales y capacidades técnicas de producción y post-producción digital que hacen posible abarcar cualquier proyecto de producción.

En los dos años de funcionamiento desde el lanzamiento de los canales temáticos, Planeta >2010 ha producido más de 300 horas de contenidos temáticos originales, incluidas 40 series, más de 20 documentales especiales y cientos de micro-formatos diferenciados. En la actualidad, están en fase de producción un total de 22 series y programas diferentes, que cubren todos los géneros excepto el de ficción: documentales de diferentes formatos, reportajes, entrevistas, debates y coloquios, etc. Entre las primeras producciones tematizadas desarrolladas a partir de esta nueva línea de actividad destacan la serie Museos de España, producida para Espasa, y la serie La Hora Deusto, producida con la editorial del mismo nombre.

Sogecable quiere negociar con el Gobierno una subida del paquete básico tras la fusión de hasta el 30%

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Telefónica no parece dispuesta a aumentar las garantías en forma de avales que requiere la plataforma de TV única para cumplir con las exigencias del Ejecutivo

Sogecable está pulsando la posibilidad de entablar una negociación con el Gobierno que le permita adecuar los precios del paquete básico de la plataforma única tras la fusión con Vía Digital. Esta negociación se considera crucial en medios de la futura empresa conjunta para llevar a buen puerto la integración de Canal Satélite y Vía Digital.

La dirección de Sogecable, encabezada por su consejero delegado, Javier Díez de Polanco, está apurando al máximo el plazo de dos meses para la presentación del plan de viabilidad solicitado por el Gobierno ya que Telefónica se ha negado en redondo a asumir una apuesta en la fusión digital por encima de la parte estricta que le corresponda. Para Telefónica la fusión es el punto de arranque de una nueva estrategia en medios de comunicación que implica pasar a convertirse en mero socio financiero dentro de las empresas en las que participe. En Sogecable, la operadora tendrá un 17 por ciento del capital y no está dispuesta a sufragar ni un euro más ni a arriesgar tampoco garantías adicionales que comprometan su inversión en el proyecto.

El timón, en manos de Polanco

En consecuencia, el timón de la futura plataforma única está ya en manos exclusivas de Sogecable con todas las consecuencias, por lo que será en realidad el Grupo Prisa quien tenga que pelar la «patata caliente» de seguir adelante con la operación de absorción o, en su defecto, tirar la toalla. Este último extremo está bastante lejano y en Sogecable prefieren recurrir a una prórroga para renegociar con el Gobierno antes que dar marcha atrás a una operación que consideran estratégica. Es más, otra alternativa latente sería lanzarse a la aventura y reclamar en los tribunales el derecho que le asiste a Sogecable para poder manejar libremente sus relaciones comerciales con los abonados. En otras palabras, la alta dirección de Sogecable tampoco descarta recurrir a los tribunales para eludir la condición número 18 impuesta por el Consejo de Ministros, que es la que restringe la política de precios de la plataforma única durante los próximos cuatro años. Precisamente, la idea de apelar a la vía judicial causa estragos en el seno de Telefónica, y es por ello que Alierta todavía mantiene una pose como compañero de fatigas de Polanco.

La solución más socorrida que maneja Sogecable y que también contempla con buenos ojos Telefónica pasa por persuadir al Gobierno para que «suavice» los condicionantes de precios. Para ello, los responsables comerciales de la plataforma han ideado una fórmula que consiste en ofrecer como un nuevo producto un paquete básico mejorado a un precio mayor.

En la actualidad, el paquete básico de acceso a Sogecable se mueve en una horquilla que va desde los 22 euros hasta los 47,44, dependiendo de los canales y servicios de valor añadido a los que acceda el abonado. El planteamiento que maneja la compañía se basa en incorporar a la oferta de Canal Satélite Digital contenidos adicionales procedentes de la rejilla de Vía Digital, justificando así la adecuación de precios que podría suponer hasta un incremento del 30 por ciento. En cualquier caso, el abonado tendrá siempre la oportunidad de contratar el paquete básico más elemental de la plataforma a igual precio que ahora, que es de 22 euros. Sogecable pretende salvar las formas con el Gobierno para facilitar también el preceptivo visto bueno al proyecto de viabilidad que deberá presentar en las próximas semanas.

El hecho de que esta negociación no esté ni siquiera empezada formalmente exige la solicitud de una prórroga sobre el plazo de dos meses inicialmente previsto. Este plazo, que termina el próximo miércoles, podría ampliarse a un máximo de un mes.

Díez de Polanco reconoce que «todavía no hay una decisión tomada»

El consejero delegado de Sogecable, Javier Díez de Polanco, aseguró ayer que «todavía no hay una decisión tomada» respecto a la fusión de Sogecable y Vía Digital, a pesar de que sólo falta una semana para que se cumpla el plazo establecido por el Gobierno para que ambas empresas presenten un plan de negocio sobre la integración de sus plataformas.

Díez de Polanco, que intervino en la clausura de unas jornadas sobre derechos de autor en el sector audiovisual, no quiso ofrecer más detalles sobre el estado de la operación, ni sobre la posibilidad de solicitar una prórroga al Gobierno para estudiar las condiciones establecidas por el Ejecutivo.

Por otra parte, el consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, aseguró que algo falla en la política del Gobierno, «porque se han devuelto cuatro de las seis licencias que se concedieron para la creación de plataformas digitales».

Sogecable dice que aún no ha tomado una decisión sobre la fusión digital

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Una semana antes de vencer el plazo dado por el Gobierno para que Sogecable y Vía Digital presenten el plan de negocio para la integración de sus deficitarias plataformas de televisión digital, ambas compañías aún no han decidido si el proyecto saldrá adelante.

«El peso de la balanza se mantiene justo en el medio y hay que esperar hasta el 29 de enero o el día en que se produzca una decisión», dijo Javier Díez de Polanco, el consejero delegado de Sogecable, a Reuters en una jornada sobre el sector audiovisual.

El máximo ejecutivo de Sogecable no quiso comentar especulaciones de que ambas compañías podrían pedir al Gobienro una prórroga de un mes para evaluar más detenidamente el impacto de las condiciones impuestas por el ejecutivo.

El Gobierno dio luz verde a la fusión digital a finales en noviembre bajo ciertas restricciones para proteger la competencia en el negocio de la televisión de pago y dijo que las dos plataformas tendrían tiempo hasta el 29 de enero para decidir si aceptaban las condiciones.

La claúsula más espinosa e inesperada fue la imposición de unos precios regulados, que no permitirá a la nueva Sogecable a elevar su cuota de abono en 2003 y subirla menos del dos por ciento durante los tres años siguientes.

El Ministerio de Economía estipuló también que la nueva empresa tendría que asumir todos los costes de la integración, sin posibilidad de repercutirlos en sus más de dos millones de abonados. Fuentes del sector estiman que esta integración tecnológica podría acarrear costes de hasta 600 millones de euros, que las dos plataformas tendrían que asumir en un plazo de hasta dos años.

Algunos bancos de inversión ya mostraron su escepticismo sobre la viabilidad del proyecto.

No sería la primera vez que la intervención del Gobierno dio al traste con una operación de integración en España. En 2000, las eléctricas Endesa e Iberdrola desistieron de su proyecto de fusión debido a las duras condiciones impuestas por el Ejecutivo.

Hispasat se postula como operador de Sogecable

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Hispasat, que actualmente presta sus servicios a Vía Digital, participada por Telefónica-Admira en un 13,93%, calcula que perdería el 25% de sus ingresos si no resulta elegida como proveedora de la plataforma resultante de la fusión digital.

Mientras, según Hispasat, Astra sólo perdería el 3 por ciento de los suyos a nivel internacional si no es la seleccionada para ofrecer sus servicios a la nueva plataforma televisiva.

Así se recoge en las alegaciones a la operación presentadas en su día por Hispasat al Tribunal de Defensa de la Competencia, hasta ahora inéditas.

En concreto, la operadora española afirma que si la elección recaía sobre ella «su efecto sobre el otro operador, teniendo en cuenta que SES Astra forma parte del operador SES Global supondrá, como mucho, una reducción de ingresos de orden del 3 por ciento y el mercado no resultará prácticamente afectado».

Por el contrario, indicaba que si resultaba elegido Astra como proveedor, supondría «una reducción de ingresos de Hispasat del orden del 25 por ciento, que podría producir una disminución de la competencia en el mercado, al poner en riesgo la viabilidad empresarial de Hispasat y poderse producir una reducción de los tres operadores actuales a dos, con el consiguiente detrimento de la competencia efectiva en un mercado en el que la competencia es muy limitada y en el que existen fuertes barreras de entrada a potenciales nuevos competidores».

Postura de Astra

Por su parte, Astra, operador satelital de Canal Satélite, rechazaba estas conclusiones de Hispasat sobre los efectos en el mercado de elegir uno u otro operador y solicitó en sus alegaciones al TDC que afirmara expresamente que en el caso de aprobarse la concentración «nada debe interferir en la libertad de decisión de Sogecable acerca del suministrador, sobre la base, exclusivamente, de una valoración objetiva de la eficiencia de los distintos parámetros».

Indicaba que en el caso de que fuese seleccionada Hispasat como proveedor, Astra «muy probablemente tendría que abandonar el mercado de capacidad satelital de transpondedor en la huella relevante».

Finalmente, señalaba que mientras «no haya un vínculo estructural en el mercado, cualquier cliente que desee entrar en el mercado de DTH (teledifusión directa) en la huella relevante puede ser «persuadido» para contratar capacidad con Hispasat, ya que Telefónica no tendrá ningún incentivo para dejar a Hispasat actuar como proveedor de capacidad satelital no integrado».

Astra añadía que esto se ve agravado por el hecho de que «no existe competencia potencial posible: los efectos más graves en la competencia se darán con la salida de Astra del mercado, no con la aplicación del inexistente «argumento de viabilidad». Finalmente, la operadora indicaba que Hispasat «no debería estar en posición de «guardián» del acceso al mercado de DTH en español».

En las condiciones generales al acuerdo de fusión aprobadas por el Gobierno el pasado 29 de noviembre se recogían 24 condiciones pero ninguna hacia referencia expresa en relación al operador de satélites. Desde el inicio de emisiones, Sogecable es distribuida por Astra y Vía Digital por Hispasat. Cada satélite tiene su propia orientación espacial y resultan incompatibles.

El CAC pide recurrir la Ley de Acompañamiento ante el TC

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El Consejo del Audiovisual Catalán (CAC) pidió ayer al Parlamento de esta comunidad que recurra ante el Tribunal Constitucional la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos del Estado para 2003 en todos los apartados que hacen referencia a la regulación de las televisiones locales. Los tres partidos de izquierda catalanes, PSC, ERC e ICV, anunciaron que pedirán al Consejo Consultivo catalán el dictamen preceptivo para llevar la Ley ante el TC.

Sin embargo, CiU advirtió de que su formación debe estudiar el informe jurídico antes de tomar una decisión. El Parlamento catalán necesita la mayoría del Pleno para llevar una Ley estatal ante el Constitucional, por lo que la postura de CiU es determinante.

Injerencia competencial

En su informe jurídico, el CAC denuncia que «muchas de las modificaciones introducidas» por la Ley de Acompañamiento «son una injerencia en el ámbito competencial que la Constitución atribuye a las comunidades autónomas y, por tanto, limita la capacidad legislativa y de ejecución de la Generalitat».

El organismo advierte, a modo de ejemplo, que «el control de cualquier emisión en cadena debería corresponder siempre a las propias comunidades autónomas, dado que son las autoridades responsables de la concesión de licencias de televisión local», sin perjuicio de que puedan solicitar cooperación a las administraciones vecinas.

Además, el CAC recrimina al Gobierno que «aprovecha esa injerencia para imponer un modelo de televisión local diferente» del que el propio Consejo aprobó en colaboración con todos los operadores afectados. En este sentido, critica que el esfuerzo de introducción de la televisión digital recaiga en las emisoras locales «que son las más frágiles por su propia naturaleza y por la reciente historia de vacío legal».

La Ley exige a los entes locales que asuman la digitalización en junio de 2004, «mucho antes del paro analógico previsto para 2012», destaca el CAC, «y se obliga a los gobiernos autonómicos a adjudicar las concesiones antes de esta fecha, con la agravante de que las analógicas no podrán seguir emitiendo». De este modo, «la televisión local analógica deja de existir».

«Boom» del negocio del cable en nuestro país

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Los dos principales operadores de cable en España atraviesan un momento de auténtico «boom» de un negocio que combina servicios de televisión, telefonía fija y acceso rápido a Internet a precios más que competitivos.

Cableuropa/Ono, que tiene licencia para dar servicios en tres Comunidades Autónomas y ciudades como Cádiz, Huelva o Mallorca, dijo el miércoles que ha alcanzado medio millón de clientes, lo que le permite estar presente en uno de cada tres hogares en las regiones donde opera y en uno de cada dos en aquellas ciudades donde inició el despliegue de su red de banda ancha como Cádiz o Albacete. ONO ofrece ya más de 925.000 servicios, de los que más de un 90% son de teléfono, más de un 60% son de televisión y más de un 30% de Internet.

Esto supone un incremento de 64.000 abonados desde finales de septiembre, equivalente a casi 600 nuevos clientes por día. «Hemos logrado demostrar que el cable sí es una realidad en las ciudades donde opera, siendo la mejor alternativa para disfrutar de teléfono, televisión e Internet de banda ancha a precios competitivos», dijo Richard Alden, consejero delegado de ONO, tras anunciar estas cifras. Ono controla el 28% del territorio nacional y empezó a dar servicios hace cuatro años a través de su propia red de fibra óptica de banda ancha. El operador comercializa su oferta combinada (los tres servicios) a precios que oscilan entre 22 y 55 euros por mes.

El año pasado, Ono ha alcanzado por primera vez desde su lanzamiento un resultado de explotación EBITDA positivo (a falta de conocerse los datos correspondientes al cuarto trimestre) y el objetivo es consolidar este logro en 2003, dijo una portavoz de la compañía.

También el principal rival de Ono, el operador AunaCable avanza en su proceso de expansión. «Conectamos en torno a 800 clientes por día», dijo a Reuters una portavoz de AunaCable, que junto con el operador fijo Retevisión forma la división de telecomunicacioens de Auna. AunaCable, que cuenta en la actualidad con unos 507.000 clientes, no opera en las mismas zonas geográficas como Ono, sino que tiene licencias para las regiones de Madrid, Catalunya, Andalucía, Aragón y Canarias, que representan el 48% del territorio nacional.

El resto de la geografía o está en manos de operadores de cable locales o ha quedado desierto por unas perspectivas de negocio menos boyantes como es el caso de Extremadura y Castilla-La Mancha.

Ninguna fusión a corto plazo

Esta complementariedad geográfica entre AunaCable y Ono junto con el hecho de que ambos comparten Santander Central Hispano entre sus accionista de referencia desató el año pasado especulaciones sobre una fusión dentro del proceso de consolidación de los operadores de cable y de telecomunicaciones, impulsado por el Ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué.

No obstante, fuentes de Ono reiteraron hoy que el tema de la fusión con AunaCable no está encina de la mesa.

«Nuestro esfuerzo se centra en la captacción de clientes y en el recorte de gastos, porque todavía no somos una empresa rentable», dijo la portavoz de Ono.

Incertidumbres del negocio

Pero pese al boom actual, el futuro del negocio del cable en España no se priva de algunas incertidumbres. En la telefonía fija, el operador dominante Telefónica sigue ocupando una cuota de mercado de cerca del 90% después de más de cuatro años de liberalización y compite en el acceso rápido a Internet con su oferta ADSL, que no alcanza las mismas velocidades pero es mucho más rápido para desplegar.

Y en la televisión de pago, los competidores de Ono y Auna, las dos plataformas digitales Canal Satélite Digital y Vía Digatal están en proceso de fusionar sus proyectos con lo que nacería una nueva plataforma con más de dos millones de abonados y con controla sobre los derechos de fútbol y los derechos de películas de las principales studios de Hollywood. Según un informe de la agencia de rating Fitch IBCA del pasado mes de diciembre, en caso de salir adelante esta fusión, la posición competitivia de ONO podría verse debilitada.

Ono está participada por GE Capital, Bank of America, el fondo de pensiones canadiense CDPQ, SCH, Ferrovial y las empresas Multitel y VAL Telecomunicaciones. Mientras los tres grupos norteamericanos controlan en torno a un 50 pct de Ono, SCH ostenta un 20% y los demás socios españoles el 30% restante.

Por su parte, los accionistas de referencia del holding Auna son Endesa, Union Fenosa y SCH, que suman más del 70% del capiltal, el resto del capital se reparte sobre todo entre diversas cajas de ahorro.

Auna compra otro 6% de Quiero TV que tenía Carlton

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El grupo británico tenía una opción de venta para recuperar su inversión si la plataforma no seguía

El grupo Auna continúa resolviendo flecos pendientes de su negativa experiencia en el ámbito de la televisión digital terrestre. La operadora que preside Luis Alberto Salazar-Simpson ha cerrado también la compra de otro 6% más de Quiero TV al grupo británico Carlton que entró como accionista de la plataforma desde sus inicios.

Según pudo saber LA GACETA, Carlton aceptó participar en el lanzamiento de Quiero TV, en sus inicios Onda Digital, si Auna le aceptaba la posibilidad de ejercitar una opción de venta de su paquete accionarial que le permitiera recuperar su inversión en el caso de que el proyecto empresarial no tuviera éxito como así ha ocurrido.

El grupo británico, que inicialmente tenía un 7,5% de la plataforma de televisión digital terrestre, no acudió a ninguna de las ampliaciones de capital que hizo Quiero TV antes de cesar sus emisiones el pasado mes de junio. De este modo Carlton fue reduciendo su presencia accionarial hasta un 6,085%, y una vez Quiero TV se ha revelado como una frustrada experiencia empresarial ha decidido ejercer su opción de venta.

De este modo Auna se ha visto obligada a comprar ese 6% añadido de Quiero TV que estaba en manos del grupo británico. Carlton poseía 93.750 acciones de la plataforma de televisión digital terrestre, que fue registrada en diciembre del 98 y que contaba con un capital social de 97,267 millones de euros. La cantidad que aportó inicialmente fue de 7,3 millones de euros, cifra que ahora Auna le ha tenido que devolver junto con los oportunos intereses.

Recientemente el grupo de telecomunicaciones que preside Luis Alberto Salazar-Simpson también se ha hecho con la participación de la productora catalana Media Park en Quiero TV que era de un 18% tras las ampliaciones de capital, lo que ha permitido que ésta pusiera fin a los litigios judiciales entre ambas compañías. Una comisión de arbitraje constituida en la Cámara de Comercio de Madrid logró el acuerdo entre los representantes legales de Auna, y los de Media Park que estaban representados por el despacho legal Uría & Menéndez.

De este modo, y a la espera de que la operadora de telecomunicaciones adquiera nuevas participaciones de Quiero TV, Auna cuenta ya con el 73% de la extinta plataforma de televisión digital terrestre. El otro paquete importante está en manos de Sofisclave 98, una sociedad propiedad de Planeta. Sofisclave 98 también negocia la venta de su 12% en Quiero TV, pero la negociación se complica porque aún se le adeudan cantidades por la contratación de sus canales temáticos como son Beca y GeoPlaneta. El resto de las participaciones minoritarias sigue en manos de Euskaltel y de las distintas cajas de ahorro que tomaron parte en el proyecto.

SCH dice que los beneficios de la fusión digital siguen intactos

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El banco cree que la operación tiene ventajas pese a los condicionantes, y dice que la nueva Sogecable se ahorraría unos 200 millones anuales

Las condiciones fijadas por el Gobierno para autorizar la fusión en televisión de pago entre Sogecable y Vía Digital no afectan al futuro de la operación, cuyos beneficios a largo plazo «siguen intactos por la mayor masa crítica, la menor competencia, el enorme potencial de ahorro de costes y el incremento de la rentabilidad a largo plazo», según previsiones que apunta un informe de SCH Bolsa que ayer hizo público «Europa Press».

En concreto, ese estudio prevé un ahorro de costes anuales a partir de la fusión de unos 200 millones de euros anuales, lo que representa un 13,5% del total de costes operativos, como resultado, fundamentalmente, de una reducción estimada del 10% de los costes de programación y del 20% en otros gastos operativos.

Según el informe, estas estimaciones se conseguirían más fácilmente si Sogecable obtuviera condiciones favorables al renegociar con los estudios MGM (el único que tenía exclusividad con Vía Digital) y los derechos de la Liga de Campeones para 2003.

Por otra parte, SCH Bolsa augura la cancelación de alrededor de 250.000 de las más de 2 millones de suscripciones actuales debido a duplicaciones o a posibles pagos mensuales más elevados. No obstante, el informe considera que dichas cancelaciones corresponderán principalmente a los abonados menos rentables de la compañía y, por tanto, de menor valor.

Por otra parte, no prevé, al margen de la fusión digital, actividad corporativa significativa en el sector de la televisión de pago en España durante 2003. No obstante, señala el informe que podría asistirse en los próximos meses a una importante modificación de la estructura accionarial de Audiovisual Sport, empresa que tiene los derechos de emisión de la Liga de Fútbol Profesional de la que, en estos momentos y antes de la fusión, Sogecable posee un 40%, Vía Digital otro 40% y TV3 otro 20%.

En concreto, el informe del banco prevé una más que probable dilución de la participación del 80% de la nueva plataforma, que denomina «SogeVía», por debajo del nivel del 50% y apunta a las compañías de cable y a los clubes de fútbol como potenciales candidatos a incorporarse a la sociedad.

Posible venta de Localia

Por otra parte, a raíz de los últimos cambios anunciados por el Gobierno, que impiden a una misma compañía tener participaciones en televisiones nacionales y locales al mismo tiempo, los analistas de SCH Bolsa consideran que la venta de Localia es la opción más probable para Prisa, ya que esta compañía sigue muy comprometida con Sogecable. Pese a ello, no descartan una posible venta de su participación cuando expire el pacto accionarial con Vivendi a finales de 2003, «siempre que Prisa reciba una oferta atractiva».

Los usuarios de tarjetas piratas de TV digital podrán ser multados

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El fraude en el acceso a la TV de pago podrá acarrear hasta dos años de cárcel, y habrá multas de hasta un año para los usuarios, según recoge el anteproyecto de ley de reforma del Código Penal aprobado por el Consejo de Ministros en el apartado referido a la defensa de la propiedad intelectual e industrial.

En concreto, el anteproyecto regula en este capítulo el fraude a través de decodificadores y otros equipos, con penas de seis meses a dos años de prisión y multa de seis a 24 meses, para la facilitación o el suministro, sin consentimiento y con fines comerciales, del acceso condicional a radios y televisiones de pago o a servicios interactivos prestados a distancia por vía electrónica.

La reforma también fija «multa de tres a doce meses para los usuarios de equipos y programas que permitan el acceso no autorizado», y multas de 6 a 24 meses por facilitar, sin ánimo de lucro, el acceso o suministro sin consentimiento de los servicios de telecomunicaciones de pago así como la comunicación pública de cómo hacerlo.

El pasado mes de mayo, Sogecable se vio obligada a modificar y sustituir más de un millón de tarjetas de acceso a Canal Satélite Digital para atajar la creciente pirateria que sufrían sus señales.