Para los que disfrutaron de «Borgen» con sus intrigas políticas y personales siempre es agradable volver a las escaleras del parlamento danés. Sobre todo ahora que Netflix prepara la continuación de la historia de Birgitte Nyborg, con una cuarta temporada en la que no estará Pilou Asbaek.
Desde este jueves 13 de mayo en Sundance TV tenemos un aperitivo para amenizar la espera. Otra ocasión de volver a disfrutar con la forma danesa de hacer política en la nueva serie Pasión rival. Como su título español indica estamos ante una historia de amor y política en la que dos jóvenes de partidos rivales empiezan la serie literalmente en la cama. Está producida por YouSee Originals.
Como si de Ayuso e Iglesias se tratasen, a través de sus ocho episodios seremos testigo de sus idas y venidas. Lo que empieza con unas cervezas en un bar se complica cuando aparecen sus ideas políticas, ya que los dos militan de forma activa en partidos opuestos. Por su duración podemos pensar que estamos ante una telecomedia de enredo ya que son capítulos de poco más de 20 minutos. Parece ser una nueva moda nórdica tras la recién llegada a nuestras pantallas Cryptid.

La pareja protagonista, Emilie Kruse y Nikolaj Dencker Schmidt recuerdan a Claire Danes y Damien Lewis de Homeland, sobre todo físicamente. Sobre todo ella brilla con luz propia, por su magnetismo y como se come a todos los que comparten pantalla con ella. Habrá que seguirle la pista. Puede que le ocurra lo mismo que a Sidse Babett Knudsen que tras su paso por Borgen hizo sus pinitos en Hollywood apareciendo en Inferno junto a Tom Hanks y en la serie Westworld.
Los dos grupos que refleja están claramente diferenciados. Mientras unos toman cervezas en un pub otros lo hacen en un puente al aire libre. Las consignas políticas recuerdan mucho a las de las últimas elecciones, «Vota con el corazón, vota en rojo” o «Vive la vida libremente”. Demuestra que todo está ya inventado.
De hecho se centra más en las relaciones de los dos protagonistas con sus respectivos círculos que en la política. Aunque está muy presente la preocupación por la naturaleza y como afrontan los distintos partidos el mismo problema. Ella no come carne. Él acaba de mudarse a un pisazo prestado por su partido. Dos formas de ver la vida muy diferentes que entrarán en conflicto cuando prima más su atracción que sus ideas.

Desde el primer episodio el conflicto está servido. Los encontronazos se irán sucediendo como si de una comedia romántica se tratase. Conoceremos a las familias de cada uno de ellos y ayudará a entender su manera de comportarse. Demasiado ligera para lo que estamos acostumbrados, políticamente hablando. Pero con un mensaje de fondo que debería proclamarse a los cuatros vientos: dos personas de partidos políticos opuestos pueden ser amigos o incluso dormir en la misma cama, sin rastro de odio y con mucha tolerancia. Ligera y muy fácil de ver, con el añadido de contemplar la vida danesa donde las bicicletas y la preocupación por el medio ambiente están muy presentes. Ejemplo para las generaciones venideras.












