La Federación de Fútbol de Chile (FFCH), responsable de la organización del fútbol profesional en el país, anunció hoy la firma de un acuerdo con el consorcio formado entre Mediapro y 1190 Sports, para la gestión de los derechos de las selecciones chilenas. El acuerdo global comprende los derechos de transmisión, así como como los derechos de imagen, publicidad y comerciales de las selecciones adulta masculina, adulta femenina y juveniles.
Esta asociación conjuga la experiencia en la gestión de derechos de dos grandes grupos como Mediapro y 1190 Sports que han conformado un consorcio en partes iguales que tendrá a su cargo por los próximos cuatro años (2023-2026) la licencia oficial y exclusiva de la Selección Chilena de Fútbol, más ampliamente conocida como «La Roja».
El acuerdo con la FFCH permitirá implementar una propuesta asociativa, innovadora y colaborativa para maximizar los ingresos y potenciar la visibilidad y el valor de La Roja ante los nuevos desafíos de la industria deportiva, capitalizando tanto el know how del consorcio en gestión de derechos y patrocinios, como de distribución de contenidos y creación de vínculos consistentes a largo plazo entre right holders, marcas patrocinadoras y fans. El modelo de gestión 100% colaborativo -probado exitosamente por federaciones, ligas y confederaciones alrededor del mundo- da lugar a que a medida que el producto evoluciona y mejora, todas las partes son beneficiadas.
«Estamos muy contentos con este acuerdo ya que permitirá maximizar y rentabilizar de mejor manera los derechos de las selecciones nacionales. Creemos que esta alianza será muy beneficiosa para la Federación y el fútbol de selecciones. Este nuevo modelo de negocio asociativo es la mejor opción para que la selección nacional pueda seguir valorando la gran marca que une a los chilenos, La Roja» manifestó Pablo Milad, Presidente de la Federación de Fútbol de Chile.
Por su parte, Javier Villanueva, Gerente General de Mediapro en Chile señaló: «Después de de cuatro fructíferos e intensos años gestionando los derechos de la Selección Chilena, este nuevo desafío se presenta como una tremenda oportunidad de seguir aumentando el valor de La Roja. Está la oportunidad de seguir avanzando en el relacionamiento con sponsors, stakeholders y asociados. Y, sin duda, que con la incorporación de 1190 Sports a este desafío, los límites crecerán aún más, con el objetivo de innovar y acrecentar los activos comerciales que tiene hoy en día nuestra selección».
«Estamos sumamente entusiasmados por comenzar esta nueva etapa de gestión de activos de tanta relevancia y peso como las selecciones nacionales de Chile para potenciar su valor y exposición. Trabajar para una marca tan querida e insignia de la selección local como «La Roja» es sin duda un desafío que celebramos. El equipo 1190 Sports junto a Mediapro y el apoyo de la ANFP está listo para llevar estas propiedades al próximo nivel, fortaleciendo aún más la conexión entre marcas y grandes audiencias» manifestó David Belmar, Presidente de 1190 Sports.
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Como toda película basada en hecho reales, Pájaros enjaulados cuenta con el valor añadido de ofrecer un retrato «realista» sobre un momento concreto de la historia de un país como Suiza. Oliver Rihs se apoya en las propias memorias de Walter Sturm para narrar una historia desconocida para el que suscribe, y que se centra en las vidas de dos personas en apariencia totalmente opuestas, tanto de pensamiento como de acción, pero a las que les une el concepto de libertad. La cinta nos sitúa en el contexto de las revueltas y la represión estatal suiza de la década de los 80, y nos permite conocer la situación social y política que vivía en ese momento el país helvético.
Sin embargo, el momento histórico en el que se enmarca Pájaros enjaulados solo es la excusa para narrar la historia de los dos personajes protagonistas. Por un lado, Walter Stürm, un mito en Suiza que para algunos fue el rey de las fugas de los 80 y 90, y para otros solo fue un sociópata peligroso. Hijo de una familia rica, toda su vida se vio abandonado por un padre ocupado y su anhelo de libertad trascendió más allá de su propio deseo personal, y acabó afectando a quienes le rodeaban. Una de esas personas fue Barbara Hug, una abogada idealista que ve la posibilidad de usar la figura de Stürm en su lucha para reformar el sistema penal suizo. Ambos aparentan utilizarse, pero poco se darán cuenta de que se necesitan para liberarse de los demonios que los atormentan.
La historia de Walter Stürm, el rey de las fugas resulta entretenida y tiene sus momentos divertidos unos, dramáticos otros. Su ingenio a la hora de fugarse de la cárcel, el uso de disfraces, pelucas y bigotes al estilo de Mortadelo y Filemón, y su deseo de libertad, pero también de sentirse querido, hacen de Stürm un personaje entrañable, aunque en el fondo algo egoísta (pero quien no lo es en mayor o menor medida). Por el contrario, la historia de Barbara Hug es el relato de una mujer obsesionada con su trabajo, luchando contra la injusticia social y por los derechos de la mujer. Desde pequeña vive lastrada por una salud precaria y por el desapego emocional hacia sus padres (algo que tiene que común con Stürm). Toda su existencia ha sido una huida hacia delante para escapar de sus oscuros pensamientos, con múltiples adicciones que han deteriorado su cuerpo aunque no su mente, que está en permanente ebullición. Una mente que solo encuentra la paz a través de su lucha ideológica y social, siendo un fin en si mismo, ya que cuanto más roza sus limitaciones físicas más empeño pone en su lucha. Tanto Stürm como Hug viven presos de sus impulsos, y su búsqueda de libertad para sí mismos y para los demás, los mantiene presos y en caída libre, algo que la cinta de Oliver Rihs muestra sin tapujos.





