¿Por qué se tambalean los cimientos de la sanidad pública? «Comando Actualidad» retrata la situación de la atención primaria, agravada con la pandemia: la tasa de médicos en España en 2020 se situó en 5,83 por cada 1.000 habitantes y la de enfermeros en 6,86, según el INE. Cifras muy por debajo de la media europea. El tiempo medio para conseguir una consulta externa es de 75 días, según el Ministerio, y en las listas de espera quirúrgica hay 661.162 pacientes. Jueves 10 de febrero, a las 00:00 horas en La 1, y preestreno a las 19:00 en RTVE Play.
Acampados frente al consultorio
Luis Miguel es médico de familia en Bollullos de la Mitación, Sevilla. «Estamos sobrepasados. A mí me encanta mi profesión, pero la gente nos amenaza, nos chilla casi todos los días ante la dificultad para conseguir cita… «. Esa misma noche, una docena de pacientes ha acampado ante las instalaciones sanitarias para poder hablar en persona con el médico.
Falta personal en enfermería
Marta es enfermera rural y atiende 1.100 pacientes en la pequeña localidad ourensana de Entrimo y sus alrededores. «Acabo los días saturada. Aquí al lado, además, hay otra compañera enfermera que tiene 2.000 pacientes para ella sola». Denuncia que en España uno de cada tres enfermeros no tiene la plaza y acumula contratos temporales.
Miedo en la lista de espera
121 días es la espera media para entrar en quirófano, según el Ministerio de Sanidad. Fernando tiene 67 años y lleva 900 días esperando para que le operen. Tiene una enfermedad que afecta a sus tendones y que le va cerrando los dedos. «Tengo miedo de que se me cierren completamente antes de que me operen». Es uno de los casi 700.000 pacientes en esa lista en nuestro país.
Médico va, médico viene
Cada año, más de 4.000 médicos españoles obtienen el certificado de idoneidad para poder trabajar fuera de nuestro país. Se invierten millones de euros en su formación, pero muchos se marchan para mejorar sus condiciones. Álvaro emigró: «En España estaba con contratos por meses. En Reino Unido me reconocieron desde el primer día». Ante la falta de facultativos, aumentan las contrataciones de médicos latinoamericanos. En el centro de salud de Almonte, Huelva, por ejemplo, la cuarta parte del personal es extracomunitario. Antonio Ortega, el gerente del centro, asegura que ha vuelto a hacer guardias como médico de familia «por falta de sueldo digno y de prestigio social. La mayor parte de los médicos eligen otras especialidades mejor retribuidas y consideradas. Se calcula que se van a jubilar 90.000 médicos en los próximos 10 años. Hay que formar médicos de familia urgentemente», concluye.
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Todos mienten cuenta la historia de Macarena (Irene Arcos), una mujer que aparentemente lo tiene todo en la vida. Tiene dinero, está casada con un reconocido psiquiatra, tiene una hija, es profesora en el instituto, es guapa y es popular. Sin embargo, toda esa fachada perfecta se viene abajo cuando en un video compartido en internet aparece manteniendo relaciones con Iván (Lucas Nabor), alumno suyo e hijo de Ana (Natalia Verbeke), una de sus mejores amigas. Ese video pondrá patas arriba la vida de Belmonte, una apacible urbanización de clase alta, donde nada parece ir mal. Sin embargo, poco a poco iremos descubriendo que bajo las simples apariencias se esconde una realidad en la que los secretos y las miserias no se pueden tapar con dinero. Aunque, siendo honestos, lo que prometía ser un thriller de los no levantarse del sillón, acaba convirtiéndose con el paso de los minutos en un sainete sin mucha gracia.
La serie de Movistar Plus+ (no me acostumbro a la nueva nomenclatura) aspira a ser un thriller de alto perfil, pero mientras avanzamos en la trama, descubrimos que debajo de la superficie no hay nada, solo el vacío. Tras un hermoso escaparate, con un gran reparto, y un primer episodio que sin duda engancha, y atrae nuestra atención, la serie comienza poco a poco el descenso a los infiernos de la locura. Pero, al contrario que Lovecraft, aquí los dioses primigenios son sustituidos por personajes de cartón piedra, en apariencia complejos pero que solo son un mero espejismo.
La serie dirigida por Pau Freixas tiene un arranque potente, que va mostrando detalles del presente y el pasado de los personajes, colocando las piezas de un puzle que en apariencia parece complicado, pero que acaba resultando bastante menos de lo que esperábamos. Las expectativas estaban muy altas, por el reparto, por el director y los (las) guionistas, y por ese arranque prometedor. Sin embargo, Todos mienten en su afán de «imitar» el estilo de otros thrillers como los escritos o basados en las novelas de Harlan Coben (su influencia es clara), no consigue que nos impliquemos en la historia. Ya sea, porque está no nos resulte en absoluto creíble (vale, las historias de Coben son de todo menos creíbles), ya sea porque los personajes resulten antipáticos e inaguantables, desde los adultos a los hijos, o ya sea simplemente porque la trama se alarga en exceso, y los presuntos secretos que ocultan los personajes no dan para seis episodios. En definitiva, un cúmulo de ingredientes que se cargan el guiso, perdón, la serie.






