Un asesinato que se repite seis años después, una familia asolada por la perdida, una inspectora de policía que lucha contra sus propios demonios y una investigación policial que podría estar llena de errores. Estos son algunos de los ingredientes que conforman «La novia gitana», nueva serie de Atresplayer Premium que llega este domingo al servicio de streaming de Atresmedia y que adapta la novela del mismo nombre de Carmen Mola. Un ejemplo más de como una novela de éxito, ahora que vivimos en una época de incesante producción televisiva, da el salto para su adaptación ya sea en cine o televisión. Casos como los de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo o «El silencio de la ciudad blanca» de Eva García Sáenz de Urturi que tuvieron su adaptación cinematográfica, han abierto al camino a las adaptaciones de «Reina Roja» de Juan Gómez Jurado o «Memento Mori» de César Pérez Gellida por parte de Prime Video. Ahora nos llega la adaptación de «La novia gitana», todo un fenómeno de ventas literario que nos presenta la investigación de un caso de asesinato que parece hundir sus raíces en el pasado y cuyos dos primeros episodios nos meten de lleno de una investigación con muchas aristas.
Siempre hablamos del thriller nórdico (el famoso nordic noir) tanto en la literatura como en el cine o la televisión y del que tenemos multitud de ejemplos (unos mejores que otros) de los que poder hablar. El polar francés o el policiaco británico también suelen ser otros ejemplos del género que hemos visto reflejado en televisión con más o menos acierto. Pero ¿qué ocurría en España? Sin duda, en el mundo literario, antes del boom actual ya encontrábamos a autores como Vázquez Moltalbán, Domingo Villar, Alicia Giménez-Bartlet o Lorenzo Silva. Sin embargo, en la ficción televisiva parece que ha costado más apostar por el género, y aunque tuvimos intentos en su momento como Brigada Central, Punta Escarlata o más recientemente con Bajo Sospecha, ha sido ahora con el boom del streaming cuando se ha decidido apostar por el thriller español en lugar de solo importarlo. Aunque algunos ejemplos recientes han llegado de la mano de Televisión Española como La caza. Monteperdido, Malaka o Néboa, plataformas y canales privados han puesto en marcha proyectos de género. Son los casos de Hierro y Rapa en Movistar Plus+, Parot en Prime Video, Desaparecidos en Telecinco (estrenada antes en Prime Video) o El inocente o Santo en Netflix. El número ha crecido y seguro que los estéis leyendo estas líneas podéis poner otros ejemplos de series policiacas (o thrillers) españolas que en los últimos años han llegado a nuestras teles. Algo de lo que hay que debemos congratularnos los amantes del género.
Un comienzo para atrapar al espectador
La novia gitana es el nombre de la primera de las cuatro novelas (la última saldrá a la venta el 27 de septiembre) que conforman la saga de Carmen Mola, seudónimo tras el que encontramos a Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, tres guionistas que ganaron con su última novela La Bestia, el Premio Planeta. Precisamente, el guion de La novia gitana ha sido coordinado por José Rodríguez y Antonio Mercero quienes se han encargado de escribir la serie junto a Jorge Díaz y Susana Martín Gijón (autora sevillana responsable de otra exitosa trilogía literaria protagonizada por la inspectora Camino Vargas). Es evidente, que el tener a dos de los autores detrás de los guiones es una ventaja a la hora, no ya de adaptar, sino de captar el espíritu de la novela, sobre todo para los lectores de la misma.
La primera temporada de La novia gitana se compone de 8 episodios, todos dirigidos por Paco Cabezas, realizador español que se ha encargado de dirigir series como Penny Dreadful o The Umbrella Academy. Bajo su experta batuta la serie nos cuenta la investigación de un macabro caso de homicidio en el que se repite el modus operandi y que afecta a una misma familia, los Macaya que seis años antes perdieron a su hija Lara antes de casarse, y ahora ven como su hermana Susana también parece haber sido asesinada de la misma forma. La investigación correrá a cargo de la BAC (Brigada de Análisis de Casos), que dirige Elena Blanco (Nerea Barros), una veterana inspectora de homicidios que vive obsesionada por resolver el único caso que no ha podido esclarecer y que, en el dolor de la familia Macaya, padres de las dos jóvenes asesinadas, se ve tristemente reflejada.
En los dos primeros episodios que he podido ver antes del estreno de La novia gitana, que se presentó esta semana pasada en el Festival de San Sebastián, la serie, gracias a la dirección de Paco Cabezas, va introduciéndonos poco a poco en su historia, dejándonos detalles como las escenas que abren cada capítulo y que sin duda serán importantes en la resolución del caso. El tono de la serie cumple a la perfección con los estándares del género, ya que la serie es oscura y lúgubre, y presenta una galería de personajes perfectamente definidos. A lo largo de estos dos primeros episodios veremos como avanza la investigación, mientras nos introducen en la vida de los Macaya, de la inspectora Blanco y del condenado por el asesinato de Lara seis años atrás (un gran Darío Grandinetti). La historia avanza de forma pausada, se podría decir que casi perezosa, dando más importancia a los diálogos y la interacción entre los personajes que a cualquier otra cosa. Porque esta serie, es una serie de personajes, donde cada uno de ellos tiene su importancia para esclarecer ambos asesinatos y él porqué de tal enseñamiento contra una familia.
Los personajes, clave en sustentar la historia
Entre las grandes virtudes de La novia gitana se encuentra su reparto, que da vida a un grupo de personajes que se nos van a ir presentando a lo largo de estos dos primeros episodios que he tenido la oportunidad de ver. Ya formen parte de la policía, de la familia de las jóvenes o de las personas relacionadas con Susana, la segunda novia gitana asesinada, todos tienen su importancia en un relato que como digo se apoya en los personajes para crecer y desarrollarse.
Encabezando este reparto está Nerea Barros que da vida a la inspectora Elena Blanco, una inspectora cuyo pasado iremos descubriendo poco a poco, y que nos ayudará a comprender su carácter taciturno. Un pasado por el que vive (o malvive) obsesionada, convirtiendo a este personaje roto por dentro, en el eje principal de la serie, algo que la actriz gallega nos consigue transmitir, aunque a veces su tono de voz suene algo impostado al principio. Sin embargo, poco a poco iremos conociendo más sobre ella, su afición por la Grappa, su carácter autodestructivo en su vida fuera del trabaja y ese tono de voz cobrará más sentido. Junto a ella, destacar al siempre magnifico Vicente Romero, aquí dando vida a un policía de la vieja escuela que ya está de vuelta de todo, y a Mona Martínez (a la que Paco Cabezas dirigió en Adiós) y que aquí da vida a Mariajo, la hacker del BAC y confidente de Elena.
Aunque sin duda, el actor que más no impresionará en estos dos primeros episodios, y eso que aparece en contadas ocasiones, es Darío Grandinetti. Aquí, el actor argentino da vida a Miguel Vistas, acusado por el asesinato seis años atrás de Lara Macaya y que fue condenado a treinta años de cárcel. ¿Es Miguel Vistas inocente o ha sido un imitador quien ha cometido el mismo crimen seis años después? Viendo a Grandinetti actuar consigue que nos planteemos todas las dudas del mundo, atrapándonos a pesar de sus escasas apariciones con su magnetismo y su presencia, dando vida a un personaje que se ha hecho el amo de la cárcel a base de infundir miedo a los demás reclusos. Y, vaya si lo consigue.
En resumen
Puede que dos episodios no sean suficientes para construir una opinión solida sobre una serie, y más cuando nos encontramos ante una ficción de trama serializada que adapta a una obra literaria. Sin embargo, al menos en lo que he podido ver, la serie cuenta con los ingredientes suficientes para enganchar a los amantes del género policiaco. La novia gitana se sustenta de inicio en la solida dirección de Paco Cabezas que nos introduce en una historia morbosa y tétrica a la vez, con unos personajes muy bien definidos (clichés aparte) y que desde el comienzo nos atrapa. No hace falta haber leído la novela (yo no lo he hecho) en la que se basa la serie para que entremos en un relato absorbente, que incluye a la perfección todos los elementos del género. La serie promete y a los responsables de Atresmedia así se lo ha parecido, ya que está semana se ha confirmado el inicio del rodaje de La red púrpura, adaptación de la segunda entrega de la saga de Carmen Mola. Si os apasiona el género, La novia gitana es vuestra serie.