A veces nos olvidamos de que en el mundo de las series hay vida más allá de Estados Unidos. Con la huelga de actores y guionistas paralizando los rodajes en Hollywood, es tal vez hora de mirar a otros países y a otras formas de hacer series. Sobre todo, porque descubriremos productos de gran calidad, que en muchos casos no tienen nada que envidiar a lo que hace allende los mares. Una de series que merecen mayor atención y reconocimiento es «Pagan Peak» («Der Pass» en su título original), thriller alemán que regresa este lunes a COSMO con su tercera y última temporada. Inspirada en la exitosa «Bron (El puente)», esta serie supo encontrar su camino, alejándose del original para conseguir una identidad propia que ya pudimos ver en su excelente primera temporada. Con la segunda entrega, «Pagan Peak» creció, dándole mayor protagonismo a los «demonios» personales de ambos protagonistas, que ahora regresan para cerrar el círculo con una tercera temporada que promete emociones fuertes.

Pagan Peak ha ido evolucionando desde su primera temporada en la que su punto de partida si era idéntico al del original nórdico. El hallazgo de un cadáver en la frontera germano-austriaca era el desencadenante de la trama, pero a diferencia de las versiones franco-británicas y norteamericanas, Pagan Peak supo identificarse como algo más que un simple remake ambientado en un nuevo escenario. La serie creada por Cyrill Boss y Philipp Stennert, aunque es cierto que tomaba elementos del original, ya desde el principio construyó su propio universo en el que las leyendas de la zona (con unos crímenes inspirados el Krampus), el poder que le damos a las redes sociales y a internet, y la presión que ejercen los medios de comunicación en las decisiones políticas, eran claves para entenderla.

Además, los creadores de Pagan Peak no solo se alejaron del original en cuanto a historia y ambientación se refiere, sino que dieron forma a un dúo protagonista que no tenía nada que ver con los interpretados por Sofia Helin y Kim Bodnia en Bron (El puente). Por un lado, teníamos a la detective alemana Ellie Stocker (Julia Jentsch), una joven y entusiasta policía que en la primera temporada se enfrentaba al primer gran caso de su carrera. Un personaje luminoso que conforme la serie ha ido avanzando, hemos visto cómo ido cayendo hacia el abismo presa del miedo y la culpa. Al otro lado de la frontera tenemos a Gedeon Winter (Nicholas Ofczarek), igualmente alejado del original nórdico, y que es la antítesis de su colega germana. Un personaje antisocial, marcado por un pasado que poco a poco iremos descubriendo y que se vio obligado a aceptar el traslado a Salzburgo por su relación «amistosa» con las mafias del este de Europa. Sin embargo, ambos se unirán para resolver el caso del Krampus, construyendo una relación de amistad y complicidad inesperada.

En la segunda temporada, el traumático desenlace del caso anterior tuvo consecuencias para ambos protagonistas que tendrán que investigar la muerte de una joven turista germana cerca de Salzburgo. Sin embargo, la relación de ambos parece haberse agrietado, estando los dos marcados por el caso anterior. Por un lado, descubrimos que un año después, Ellie Stocker aún no se ha recuperado del enfrentamiento con el asesino del Krampus, lo que provoca que sea retirada del nuevo caso transfronterizo. Por su parte, Gedeon si parece haber encontrado un nuevo camino de redención y acogerá bajo su tutela a la joven Yela Antic, la policía alemana a la que asignan el caso de la turista asesinada. Sin embargo, el pasado volverá para castigar a Gedeon, iniciando así una serie de acontecimientos imprevisibles para todos los protagonistas.

Si en la primera temporada de Pagan Peak, los protagonistas se enfrentaban a un asesino que se inspiraba en el Krampus para cometer sus asesinatos, en la segunda entrega ambos debían hacer frente a una poderosa y disfuncional familia que parece estar detrás de los crímenes actuales, pero también de otros que se remontan a años atrás. Este último caso marcará a ambos policías, provocando un final inesperado que a priori parece que separaba sus caminos. Aunque como vemos en el inicio de la tercera y última temporada, esto no será así.
Una nueva temporada, un nuevo caso, el principio del fin
Pagan Peak regresa este lunes a COSMO con el estreno de su tercera temporada que se anuncia como la más oscura y visceral de la serie. En el primer episodio que pude ver antes del estreno, vemos a ambos protagonistas enfrascados en cuestiones personales que los han terminado alejando. A partir de aquí spoilers del final de la segunda temporada de Pagan Peak. Ellie Stocker vive obsesionada en conseguir justicia para su compañera Yela Antic, cuyo asesinato no ha podido ser resuelto y del que se siente culpable. La pieza clave del crimen fue sustraída por Gedeon, quien hizo un trato con la matriarca de la familia Gössen para financiar la operación para extraer la bala alojada en su cerebro.
Mientras somos testigos de las obsesiones de ambos protagonistas, vemos como un asesino parece estar actuando en la zona fronteriza entre Austria y Alemania. Un asesino obsesionado con la muerte, pero también con el sufrimiento de sus víctimas. Sin embargo, el episodio no solo sirve de presentación de la nueva temporada, y del nuevo caso, sino que muestra a dos personajes marcados por la tragedia. Ellie obsesionada por la culpa y dolida por la traición de quien creía su amigo, y Gedeon con la salud deteriorada por la operación y que vive también obsesionado por la búsqueda de respuestas sobre un pasado que no deja de atormentarlo.
Atención al primer episodio, porque además de los hermosos paisajes alpinos, sus reponsables han decidido arriesgar en el estilo visual, explorando las obsesiones de Gedeon de forma impactante y poco habitual en el género. La realidad y la alucinación se mezclan en ciertos momentos del episodio para adentrarnos en la mente torturada del policia austríaco, cuya caída a los infiernos parece definitiva.
En resumen
La tercera temporada de Pagan Peak llega para cerrar el círculo y dar carpetazo a una serie que sin duda merece mayor atención de la que ha recibido. En una época en la que el streaming parece haber copado el interés de medios y espectadores, no está de más echar un vistazo a los canales de pago de toda la vida, porque podríamos estar perdiéndonos pequeñas joyas como esta producción alemana que es mucho más que una versión de una exitosa serie nórdica. Nos quedan por delante ocho episodios (en mi caso siete) para adentrarnos en una temporada que se presenta apasionante, con un nuevo asesino que parece dispuesto a poner las cosas difíciles, mientras los que eran amigos, ahora están enfrentados en una disputa de consecuencias imprevisibles.














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