La venta de Quiero TV, además de los problemas financieros que plantea, tropieza también con graves dificultades en materia de competencia. Según los informes que maneja Auna, la venta de la plataforma a cualquiera de los operadores existentes genera problemas de concentración, que son aún más graves en el caso de que el comprador sea Admira (Telefónica) que si es Sogecable.
Las propuestas de compra que maneja el preside de Auna, Luis Alberto Salazar Simpson, para la venta de Quiero tienen todas un denominador común, que es la dificultad para financiar la adquisición neta de las acciones de la plataforma de televisión digital terrestre. Pero, además, en el caso de que la oferta que finalmente resulte ganadora sea la de uno de los dos operadores de televisión digital en España (Admira o Sogecable), la operación requeriría también un importante quiebro a las leyes de Defensa de la Competencia.
Según los informes sobre esta materia que se manejan en el seno de Auna, a los que ha tenido acceso ABC, la eventual operación de Quiero tiene dos graves obstáculos. Por un lado, implica un reforzamiento de posiciones dominantes en el mercado de la televisión de pago, que son, en todo caso, más acusadas si el comprador es Sogecable (Canal Satélite Digital) que si es Admira (Vía Digital). La razón es que la primera compañía tiene una cuota de mercado actualmente mayor que la de su competidor en el sector televisivo. Así, mientras Canal Satélite controla más de un 30 por ciento del mercado, Vía Digital supera escasamente el 20 por ciento.
No obstante, este no es el principal problema. Lo verdaderamente grave es que la operación genera «cuellos de botella tanto en el acceso a los contenidos como en el acceso a una parte importante de la infraestructura de telecomunicaciones en España», según recogen los informes.
En este segundo capítulo, quien tiene todas las de perder es Vía Digital, dada su vinculación con el Grupo Telefónica a través de Admira. La venta de Quiero a un productor de contenidos genera un efecto excluyente en el mercado. En el caso de Vía Digital, la situación es más clara, precisa el documento, porque Telefónica, por razones obvias, «tendría un especial interés en hacer menos atractiva en contenidos la oferta de las empresas de cable que son rivales de esta compañía», como es el caso de todos los operadores de cable que están integrados en Auna. Esto es, el hecho de que Quiero se incorpore al Grupo Telefónica podría acarrear que la plataforma que hoy está en Auna se convirtiera en un mero «carrier» sin proyección de negocio en el mercado de contenidos y provocando restricciones de la competencia.
Por si esto fuera poco, lo más problemático de la hipotética venta a Admira es que Telefónica «pasaría a dominar una nueva infraestructura de acceso al cliente, agravando la competencia en el mercado general de las telecomunicaciones donde el antiguo monopolio (Telefónica) es de largo el proveedor dominante de acceso al cliente final a través del bucle local». A este respecto, la CE ya ha anunciado que va a expedientar a Telefónica por frenar la competencia debido a la lentitud con que se lleva a cabo el proceso de apertura del citado bucle local.