El presidente de Telefónica, César Alierta, ha encargado al equipo financiero que encabeza el director general de Finanzas, José María Álvarez-Pallete, que analice el escenario económico de un posible cierre de Vía Digital.
El encargo para realizar el análisis del escenario de cierre de la televisión digital, entre otros posibles, se produjo en el marco del tenso debate protagonizado durante las últimas semanas entre la dirección de Telefónica y la presidencia de Admira, con motivo de la presentación de cuentas del año 2001 y la elaboración del presupuesto para el ejercicio de 2002. A día de hoy, los balances de la filial de medios son los únicos de las empresas del grupo de telecomunicaciones que no han recibido el visto bueno de Alierta.
Pérdidas inaceptables
La dirección de Telefónica consideró inaceptables las pérdidas de Vía Digital, cercanas a 631,06 millones de euros, que le presentaba el destituido presidente de Admira, Juan José Nieto, y más inadmisible todavía el presupuesto de la plataforma para 2002, con números rojos por 781,31 millones de euros, como consecuencia del pago de los derechos del próximo Mundial de Fútbol.
En un intento por suavizar las pérdidas de Vía Digital, se propuso la venta a Admira de Gran Vía, el canal premium de la plataforma. Esta operación estaba valorada en 240,40 millones de euros y hubiera permitido reducir los números rojos a 540,91 millones de euros. Este retoque no ha sido bien recibido por los auditores.
Izquierda Unida y el Grupo Mixto han pedido la comparecencia del ministro de Economía, Rodrigo Rato, ante el Congreso, para que explique el papel de su ministerio cuando Alierta fue nombrado presidente de Tabacalera. La CNMV, por su parte, insistió ayer en que, a pesar de las informaciones reveladas por El Mundo, no encuentra justificación para reabrir la investigación sobre el sobrino de Alierta. En este clima de tensión en Telefónica, Pearson aseguró el domingo que respaldaba al presidente de Recoletos, Jaime Castellanos.
