Pese a conseguir números negros en su resultado bruto de explotación seis meses antes de lo previsto, el operador de cable ha anunciado un expediente de regulación de empleo que afectará al 26% de su plantilla.
De abril a junio, Ono arrojó un saldo positivo de 854.000 euros en su resultado bruto de explotación o ebitda (antes de impuestos, intereses amortizaciones y depreciaciones) frente a los 15,9 millones perdidos hace un año. Las pérdidas netas del operador de cable se redujeron hasta 9,4 millones de euros desde los 81 millones registrados en el mismo periodo de 2001.
Asimismo, la compañía, aumentó su facturación en este periodo un 76%, hasta los 60,3 millones de euros. En el segundo trimestre, Ono sumó 37194 nuevos clientes residenciales y 1.263 en el mercado empresarial y ya alcanza los 408.013 y los 6.571 abonados en respectivos segmentos que reportaron unos ingresos trimestrales de 47,8 euros (3,4 euros más que hace un año).
Sin embargo, la compañía se está viendo castigada por la crisis del sector tecnológico y aplicará un expediente de regulación de empleo que afectara a 450 trabajadores, un 26% de su plantilla, durante los próximos dos años.
En un comunicado de prensa, Alden afirma que la compañía no es ajena al entorno que la rodea y que «necesita adaptar su actividad y estructura a la nueva realidad». Los servicios de televisión y los de empresas han sido los servicios que más han acusado las consecuencias del clima económico en la empresa.
A partir de ahora, con el 80% de su red de fibra óptica desplegada, Ono acometerá una segunda fase de su plan de negocio, centrándose en la reducción «sustancial» de los costes operativos.