La Televisión Digital Terrestre francesa (TNT) no podrá comenzar a funcionar hasta finales de 2004, «en la mejor de las hipótesis», según un informe elaborado por el consejero de Estado Miguel Boyon por encargo del Gobierno.
En el estudio que Boyon comenzó a preparar el pasado julio, poco después de que la derecha llegase al poder, se baraja, entre otras opciones estratégicas, «el abandono puro y simple del proyecto». La segunda estrategia posible, en opinión del consejero, es la reestructuración del proyecto «que implicaría la interrupción del proceso en curso», y, la tercera, «su acompañamiento, con las mejoras que permitirán reforzar la credibilidad y la viabilidad».
El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, recibió las conclusiones de Boyon en vísperas de que el Consejo Superior del Audiovisual (CSA), autoridad independiente que gestiona el sector audiovisual francés, se reúna este miércoles para atribuir entre las 65 candidaturas presentadas 19 canales de los 22 todavía disponibles. Los tres restantes serán posteriormente confiados a cadenas locales, ocho fueron ya adjudicados al sector público y tres a los canales privados TF1, M6 y al de pago Canal Plus.
El proyecto de TNT -cuyo inicio se había previsto primero para 2002 y luego para 2003, como destacó Boyon- nació oficialmente con la intención de no amenazar la viabilidad de los canales digitales por cable y por satélite existentes, ni las actuales televisiones de pago. Las modalidades de financiación, la evaluación del coste de las operaciones de adaptación de las frecuencias necesaria para la puesta en marcha de la TNT, el perímetro de las cadenas del servicio público y las condiciones de desarrollo de las televisiones locales, son algunos de los principales puntos examinado por Boyon.
El CSA admitía ya en 2001 que la implantación de la televisión digital hertziana acarrearía inevitablemente una serie de problemas técnicos y que cerca de la mitad de los inmuebles de viviendas tendrían que realizar alguna obra para recibir su señal, lo que implicará un costo medio de unos 22,8 euros por hogar. Además, mientras los televisores no estén equipados con un codificador digital, los telespectadores tendrán que comprarlo para poder recibir las cadenas de la TNT, y su precio se sitúa en torno a los 152 euros.