El grupo Correo cometió dos errores. Primero, emular a Polanco en la creación de una cadena ilegal de televisiones locales. Y segundo, confiar en que el Gobierno le ayudaría en su negocio audiovisual. La posible toma de control de Berlusconi en Telecinco provocaría una devaluación del porcentaje de Correo en la cadena. Ante esta situación, el grupo no ha dudado en acusar a Aznar de «deslealtad».
La impunidad con la que Polanco creó su cadena ilegal en abierto, Localia TV, sirvió de estímulo para que el Grupo Correo decidiera montar su propia red de televisiones, compuesta por 32 emisoras entre locales y regionales. A pesar de que, al igual que Prisa, el negocio de Correo se desarrollaba en la más clara ilegalidad, las reuniones que directivos de este grupo habían mantenido con Piqué les tranquilizaron. El ministro de Ciencia y Tecnología prometió a las empresas audiovisuales, con testimonios recogidos en las hemerotecas, desde la aprobación de las emisiones en cadena hasta la eliminación de las trabas legales que impedían las participaciones cruzadas.
El Gobierno sorprende a Correo, pero no a Polanco
Entonces, en la misma semana que el Gobierno iba a aprobar la Nueva Sogecable, Piqué apareció en los medios con el avance de lo que sería la reforma del sector audiovisual. Lo fundamental de la nueva norma es que las cadenas nacionales no podrán participar en ninguna televisión local, cuando la Ley de 1995 lo que impedía es que ninguna empresa participase en el accionariado o gestión de dos o más emisoras locales. Gracias a esta ingeniería política-empresarial, se facilitaba la desinversión de Polanco en Localia TV a través de empresas amigas como el Grupo Moll, con el que ya negociaba desde el pasado verano.
Pero a quien de verdad pilló por sorpresa Pique fue al Grupo Correo. Según se reconoció desde el diario ABC (propiedad de dicho sociedad), la nueva reforma «sólo puede entenderse a partir de la batalla de influencias que han mantenido de manera soterrada los tres mosqueteros de la fusión digital, como se conoce al grupo formado por Rajoy, Rato y Piqué». Para el grupo capitaneado por José María Bergareche, la nueva normativa «abonará la entrega a grupos extranjeros de los medios de comunicación españoles» o a «entidades que atienden a intereses alejados del ámbito de la comunicación».
Berlusconi podría asestar el golpe definitivo a Correo
Y es aquí donde se entiende el segundo golpe asestado a Correo desde el Gobierno, con la ampliación del límite accionarial que una misma sociedad puede tener en una cadena de televisión hasta el 100%. Gracias a este cambio, por ejemplo, Berlusconi podía aumentar su participación en Telecinco desde el 40 por ciento actual. El amigo de Aznar lo tiene bastante fácil. El 25% de Telecinco le quema en sus manos al Dresdner Bank, que se quedó con este porcentaje tras la quiebra del Grupo Kirch. Ante esta situación, la participación del Grupo Correo en Telecinco (otro 25%) pierde tanto su valor político, con Berlusconi controlando la cadena, como el económico, al tener que vender obligado y con prisas.
Además, conviene recordar que al contrario que Prisa, Correo no cotiza en bolsa. No es de extrañar, por tanto, que esta compañía haya sido la que más esté atacando al Gobierno y, en concreto, al ministro Piqué. El propio director de ABC, José Antonio Zarzalejos, llegó a acusar de «deslealtad» al presidente del Gobierno, José María Aznar.

