A pesar de que ya se cumplen tres años de crisis en los sectores entrecruzados de lo audiovisual y de las telecomunicaciones, la actualidad de ambos se sigue escribiendo a golpe de cierre de empresas y de despidos masivos de sus trabajadores
La presentación de un plan para despedir a 400 empleados en Antena 3, la dura reconversión del sector de producción de canales temáticos de televisión, con el cierre de más de una empresa y el lanzamiento de la nueva oferta de contenidos de la plataforma unificada, Digital+, han coincidido en el plazo de los últimos siete días.
Estos tres acontecimientos, junto al reciente expediente de regulación del empleo de 15.000 trabajadores de Telefónica, son las consecuencias tardías de una guerra digital y mediática que se inició hace ahora siete años y que se ha saldado sin vencedores y con demasiados damnificados.
Esta semana le ha tocado el turno a Antena 3. La televisión privada ha llegado a la conclusión de que le sobra una cuarta parte de su plantilla, aquejada como está de un crónico deslizamiento a la baja en su cuota de audiencia y de un espectacular despeñamiento en su resultado hasta acumular pérdidas por 31 millones el año pasado.
Este severo ajuste de plantilla se anuncia pocas semanas después de que Telefónica de España planteara un recorte similar en su número de trabajadores. La proporción del programa de despidos de la operadora de telecomunicaciones y de la televisión privada es el mismo: saldrán uno de cada cuatro empleados, pero en el caso de Telefónica el plan afecta a 15.000 trabajadores ya que su plantilla es mucho más abultada.
Durante los últimos siete días también se ha hecho oficial la presentación de la nueva programación de Digital+, la plataforma de televisión por satélite que es fruto de la fusión de Canal Satélite Digital y Vía Digital, los principales contendientes en la guerra por el control de los medios.
Bajo el inevitable oropel que siempre acompaña a un lanzamiento empresarial de envergadura y, en este caso también de alto riesgo, se ha ocultado el drama de un sector de actividad que, nacido hace menos de una década, sufre ya una primera y brutal reconversión que va a dejarlo reducido a la mitad. Con la llamada «fusión digital», cada una de las empresas de producción de canales temáticos para la televisión ha debido de plantearse la dura disyuntiva de negociar a cara de perro la inclusión de sus programas en la parrilla de Digital+ o, sencillamente, dejarse morir.
El anuncio de cierre por cese de negocio ya ha afectado a Antena 3 Temática, productor de canales como Campero, Megatrix, o Punto de Venta. El mismo camino ha seguido Planeta 2010 con sus programas Beca y Geo Planeta. En la cuerda floja se encuentra la compañía Multicanal cuyos canales Historia, Odisea, Sol Música y Hollywood han quedado por ahora fuera de la programación de Digital+, aunque se mantienen abiertas las negociaciones para su futura inclusión. En situación similar o incluso peor se encuentra Media Park con sus ofertas de programación Cinematel, Natura, Canal Star, Cultura, Canal 18, Súper 3, Show Time o Club Súper 3. Excluida de Digital+, se encuentra al límite de sus fuerzas.
La escabechina entre las empresas de producción de canales temáticos acontece en un momento crucial. Primero, asistimos a un espectacular desarrollo de la televisión local y autonómica. Segundo, el proyecto de televisión digital terrestre (TDT), en marcha en España desde marzo de 2002, puede despegar definitivamente. Y, tercero y último, Telefónica ha solicitado permiso para lanzar su programa Imagenio de emisión de contenidos audiovisuales a través de su red de par de cobre.
Estos tres factores, en teoría, multiplicarán el número de canales de televisión que se emiten y, por tanto, deberían expandir la demanda de contenidos. Sin embargo en la realidad la crisis está servida ya que la única alternativa real a Digital+ para la supervivencia de los canales temáticos son las programaciones audiovisuales de las compañías de cable. Es cierto que los «cableros» cuentan ya con 1,2 millones de clientes y siguen creciendo; sin embargo su proyecto audiovisual es todavía débil y complementario de su apuesta principal por los servicios de telecomunicaciones.
El cuadro descrito de «muerte y destrucción» tiene su escenario en lo que podría ser el comienzo del final de la dura y larga crisis que ha azotado al mundo audiovisual internacional durante los últimos tres años. Sin embargo en España el drama ha adquirido grandes dimensiones, y la purga también deberá ser mayor.
No se puede olvidar que todos los actores en escena, Antena 3, plataformas de TV digital, Telefónica y el sector de producción de canales temáticos, protagonizaron en primera persona siete años de la llamada «guerra digital» y son víctimas ahora de sus nefastas consecuencias.