El magnate australiano compra Mediahighway a Thomson y se hace con la propiedad del software interactivo que usa la plataforma española
Las preocupaciones del Grupo Prisa sobre el posible desembarco de Rupert Murdoch en Digital+ están más que justificadas. El hecho de que esté en venta la participación del 16,38% que Vivendi tiene en Sogecable mantiene en alerta a Jesús de Polanco, porque Murdoch podría aprovechar la ocasión para adentrarse en el negocio de la televisión de pago en nuestro país. Y Polanco sabe que el magnate nacido en Australia y afincado en Estados Unidos es un enemigo más que peligroso.
Murdoch es consciente de la animadversión que le profesa, por el momento, el propio Polanco, entre otros motivos porque le ha presentado una demanda en Estados Unidos acusándole de facilitar en Internet los códigos de sus tarjetas de acceso a sus descodificadores. Y Murdoch, que está acostumbrado a trabajar en ambientes hostiles ha buscado la fórmula para hacerse presente en aquellas plataformas en las que no participa en el capital, entre ellas la española.
La filosofía de la última operación de Rupert Murdoch, presidente de News Corporation, es muy clara. Considera que puede controlar un medio si controla el soporte tecnológico que lo sustenta. Y ése ha sido el paso que el magnate dio la semana pasada. A través de una de sus filiales, NDS, adquiría Mediahighway, la división de software interactivo y sistemas de navegación de Canal+ Technologies, propiedad de Thomson, por un importe en efectivo de 60 millones de euros.
Entre los clientes de Mediahighway se encuentran el Grupo Canal+ y NC Numericable en Francia, SkyItalia en Italia, Cyfra+ en Polonia, Canal+ en el Benelux, Canal Digital en Escandinavia, Measat en Malasia, Orbit en Oriente Medio, DirecTV en los Estados Unidos, y Sogecable en España. Mediahighway se encuentra instalado en la actualidad en unos 10 millones de descodificadores de televisión digital en todo el mundo. En todas esas plataformas, de las que de momento sólo dos están controladas directamente por Murdoch, el magnate controla el software que permite que los descodificadores puedan interpretar y ejecutar aplicaciones interactivas, y el de los servidores que las hacen posible, entre ellos los descodificadores de la extinta Canal Satélite que ahora se ha tornado en Digital+ tras la fusión con Vía Digital.
De los algo menos de dos millones de abonados de Digital+, 1,2 millones poseen el descodificador con Mediahighway, pues los 700.000 restantes son clientes que provienen de Vía Digital cuyo descodificadores utilizan el sistema Nagra. Sogecable ha invertido una considerable suma para cambiar todas las tarjetas de sus abonados y poner así coto el extendido pirateo de su señal. Vía Digital no lo ha hecho y se convierte ahora en la fórmula de acceso a las emisiones de la nueva Digital+ ya que su tarjeta es ahora más fácil de copiar. Por eso Sogecable seguirá apostando por sus actuales descodificadores en detrimento de los que contrataba Vía Digital.
Tras la operación de compra de Mediahighway, Murdoch controla ahora el soporte tecnológico, entre otros, de Digital+. Pero su fuerza va más allá. La unión de las actividades de NDS con las de Mediahighway convierte a Murdoch en el principal integrador de plataformas de televisión digital, convirtiéndose así en un protagonista indispensable para el desarrollo de la televisión digital, con quien tendrá que negociar Sogecable ahora y en el futuro si quiere seguir desarrollando servicios a través de la tecnología que llevan dentro sus descodificadores.
Sin esperarlo, Murdoch ha puesto un pie en la plataforma española, y con habilidad ha sabido colocarlo en las entrañas de la misma, de donde será muy complicado sacarlo porque cuenta con un cuasimonopolio mundial en el ámbito de la tecnología para sistemas interactivos y de navegación en la televisión digital. El convidado no deseado se ha colado por la puerta de atrás mientras Telefónica y Prisa aumentan sus participaciones en Sogecable para evitar su desembarco. Pese a todo, sin más remedio, se las tendrán que ver con él.