El responsable de Telefónica tiene tres meses de plazo para conseguir una solución salomónica que evite el descalabro del sistema satelital español El presidente de Telefónica se encuentra entre la espada y la pared por el sombrío futuro de Hispasat en Digital+. Por un lado, desde el Gobierno insisten en recordarle el gran valor estratégico que tiene para el operador español de satélite la permanencia en la plataforma única de televisión digital. Por otro, el presidente de Prisa, Jesús de Polanco, es tajante: salvo que Telefónica corra con los gastos no está dispuesto a duplicar los costes de proveer la señal y utilizar conjuntamente Astra e Hispasat. Dado que el contrato de alquiler con Hisp
En números redondos, romper el contrato con Astra supondría para Sogecable el pago de una indemnización próxima a los 300 millones de euros. A esa cifra, además, habría que añadir los costes derivados de la migración de abonados desde Astra a Hispasat, unos 400 millones. Cabe recordar que Astra tiene en su haber 1,7 millones de usuarios que hasta la fusión digital recibían la señal de Canal Satélite. Por su parte, Hispasat da servicio a otros 700.000. Las cuentas de Polanco son sencillas: si Telefónica pone sobre la mesa los 700 millones necesarios mantendrá a Hispasat como operador satelital único de la flamante Digital+.
El papel de España, en juego
Telefónica se agarra al clavo ardiente de que lo que está en juego es mucho más que los 26 millones de euros que Hispasat ingresa cada año por ceder sus transpondedores a la plataforma digital. Dejar fuera a la compañía española podría incluso terminar en la suspensión de pagos de Hispasat y lesionar gravemente el papel de España en las comunicaciones mundiales.
No hay que olvidar la doble condición de la operadora que preside César Alierta: es el socio de referencia y primer accionista de Sogecable -aunque tiene limitados sus derechos de voto en favor de Prisa- y controla directamente el 13,23 por ciento del capital de Hispasat, sociedad participada por el propio Estado en un 25,68 a través de INTA, SEPI y CDTI. El eventual descarte de Hispasat supondría tal impacto de pérdida de negocio en su cuenta de resultados que forzaría a la compañía a ampliar capital para evitar la espada de Damocles de la suspensión de pagos. En ese caso, Telefónica y las mencionadas sociedades estatales se verían en la encrucijada de tener que realizar importantes desembolsos para evitar el descalabro de una empresa donde la propia operadora de Alierta ya ha anunciado sus planes de desinversión por pertenecer a una línea de negocio ya sin interés estratégico para la primera compañía española.
Desde el Gobierno se achaca también al equipo de Telefónica que llevó las riendas de la fusión digital que en su momento no se ataron bien todos los cabos para garantizar la continuidad de Hispasat. Ahora, al comienzo de la agresiva campaña comercial de lanzamiento de Digital+, Polanco ha hecho valer su posición de fuerza como primer responsable de la gestión y ha optado por dar a Astra el servicio de los nuevos abonados a la plataforma única, por lo que a medida que avanza la captación de usuarios se encarece un hipotético trasvase hacia Hispasat.
Polanco se ha mostrado inflexible, pero ha aceptado que Telefónica abra una última vía de esperanza para que Hispasat continúe en Digital+: convencer a Astra para que abra su contrato en exclusiva con Sogecable y comparta a partir de 2004 los abonados de la plataforma con el sistema español de satélites, como sucede actualmente durante el periodo de promoción. La labor de que Astra acepte repartir el pastel es ardua, pero Alierta confía en sus dotes de buen fajador que, no en vano, ya hicieron posible la mismísima fusión digital. Como pista, el pasado lunes dio por hecho en Santander que Hispasat seguirá en Digital+.